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ANÁLISIS i

Qué dicen las encuestas en Castilla-La Mancha

El gobierno es una moneda al aire y las opciones de PSOE y PP están casi al 50%. El sistema electoral añade incertidumbre

El PSOE ha gobernado Castilla La Mancha desde 1983, con una única interrupción entre 2011 y 2015, cuando se impuso el PP de Dolores de Cospedal. En 2015 los socialistas volvieron al gobierno por un escaño, que además podría haber caído de cualquier lado. Podemos logró dos diputados con un 9,6% de los votos, mientras que Ciudadanos se quedó en blanco con el 8,6%.

Ahora la situación es de enorme igualdad. En las generales ganó claramente la derecha (56% a 43%), pero los datos de Metroscopia encuentran voto dual: un 13% de los votantes de Ciudadanos en las generales, el 7% de Vox y el 4% del PP decían que votarían por el PSOE en las autonómicas del domingo. Teniendo eso en cuenta, los sondeos colocan a la suma de PSOE y Podemos ligeramente por delante, con 17 escaños, pero sin mucho margen.

A esto se añade otra fuente de caos: el sistema electoral de Castilla-La Mancha. Lo reformó el PP en 2015 para reducir drásticamente el número de diputados, que bajó de 49 a 33, a repartir entre las cinco provincias. La región se convirtió en una anomalía porque pasó a tener un sistema poco proporcional y más impredecible. La prueba la tenemos por abajo, donde Podemos y Vox podrían pelear por el mismo escaño, si pierden algunos votos, y hasta quedarse los dos fuera aunque ronden el 6% o 7% cada uno.

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