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“Amo a Albert sobre todas las cosas. A Inés la aprecio”

El número uno por Toledo y exportavoz parlamentario reconoce que Ciudadanos es un zoo y presume de clavar los resultados electorales de su partido.

Juan Carlos Girauta, número 1 de Ciudadanos por Toledo.

Un día, la que firma comentó con un “Aquí, un padre de la patria” un tuit de Girauta (Barcelona, 1961), en el que el portavoz de Ciudadanos en el Congreso calificaba de censores “tan meapilas como los del franquismo” a quienes tachaban de machista un cartel con un torero vestido abrazado por una mujer desnuda. Resultado: bloqueo fulminante. El bloqueador en persona llega a la redacción de EL PAÍS conduciendo desde Toledo, donde vive desde que, en febrero, dejó Barcelona por no querer ver a los independentistas “ni en pintura”. Dado que es tan fan de José Mota como para saludarle “cual quinceañero” en una recepción de los Reyes, supongo que se hallará como en casa. Le pregunto.

¿Qué tal por Toledo?

Maravilloso. Una hospitalidad y una acogida formidable. La tierra hostil es de donde vengo, la mía. Nadie es profeta en su tierra.

Pero para ir de número uno, ha desplazado a otros. Hay una Plataforma de Afectados por las Primarias de Ciudadanos. ¿Les entiende?

Debería ser un colectivo transversal de todos los partidos. Deberían asociarse y compartir su frustración. Sería una asociación de perdedores, muy interesante desde el punto de vista literario, pero sin mucho juego políticamente.

En 2016, no sacaron ese escaño. Es usted 'duda'. ¿Nervioso?

Ciudadanos es el único partido con un proyecto para España. Si no salgo, no me preocuparía por mí, sino porque la premisa sobre la que trabajo no funciona.

¿Tiene plan b?

Y c y d y e.

Qué envidia.

Soy muy planificador. Estoy maquinando todo el tiempo.

Ex PSOE, ex PP, en su partido hay mucha biodiversidad, ¿no?

Sí, me gusta esa idea. Visto así me lo he imaginado como un zoo. Está bien. Hay de todo, sí.

¿Quiere más a Albert o a Inés?

Amo a Rivera por encima de todas las cosas. Esta profesión de fe, que le extrañará, es sincera. Le conozco desde que él era jovencito y ya era el presidente. Es una persona con unos valores, actitudes y aptitudes extraordinarias.

¿Y Arrimadas?

A Inés le tengo aprecio. Es una compañera que llegó mucho más tarde, mientras que la amistad con Albert se fraguó en una situación de resistencia y condiciones tremendas. Albert y yo veíamos claro que aquello podría derivar en un gran partido nacional de gobierno. Pero también éramos conscientes de que nos podrían mirar como locos si lo decíamos.

Entonces, su plan b podría ser fundar “Girauta Encuestas”.

Más bien Girauta Oráculo. Tengo intuición. He clavado varias veces el número de escaños que íbamos a tener. Hay testigos.

Mójese y dígamelo la primera.

Solo lo hago en privado.

¿Por miedo a quedarse corto?

Por no influir en el resultado.

¿Pepsi o Coca-Cola?

Coca-cola. No por De Quintos, sino porque no hay color. ¿O no?

Es célebre su estilo bronco en la tribuna. ¿Le sale o lo trabaja?

No sé. A veces soy bronco y otras dulce y suave. Tengo un abanico de registros. Es muy sencillo, tengo la posición del espejo: si usted me sonríe, yo le sonrío. Si usted me mira mal, yo la miro mal. Si usted me insulta, yo la insulto.

¿Ojo por ojo?

No, eso implica pensarlo. Es completamente instintivo. El espejo no piensa, te refleja inmediatamente lo que le estás dando.

¿Es el poli malo de Ciudadanos?

Igual sí. Pero no me importa. Soy como soy. Me incomoda estar en falso. Me atengo a la disciplina de partido, y no todo el mundo en ningún partido está de acuerdo con todo, como en una secta. Más allá de eso, no interpretaría ningún papel. Si soy el poli malo será que tengo vocación de poli malo.

¿En campaña se hace el ridículo?

Espantosamente. Me he visto bailando una cosa rara brasileña porque había marcado el Barça. Así que no me haga hacerlo.

¿Se fotografiaría con Abascal?

Sí, ¿por qué no? He estado en la misma foto con Irene Montero, con quien he negociado cosas que fracasaron por culpa del PP y del PSOE, como la reforma de la ley electoral. Si me la he hecho con ella, por qué no con Abascal.

Porque es una línea roja de su partido, ¿o no?

No menos que Irene Montero y su partido. No es una línea roja, sino puro sentido común. Un partido constitucionalista y reformista no puede llegar a acuerdos de investidura o de gobierno con partidos extremistas.

He intentado mirar su Twitter, pero me tiene bloqueada.

Algo terrible habrá dicho. Bloqueo mucho, debo reconocerlo, pero básicamente a quien insulta, y no la veo alguien de insultar.

O sea, que tiene dedo fácil. [Le explico la secuencia del bloqueo].

Facilísimo. Tengo a más de 1.000 bloqueados, y me encanta. Pero en este caso lo lamento, y corregiré el error. Soy falible.

¿Puede un portavoz parlamentario permitirse bloquear a ciegas y vivir en su burbuja digital?

Una sociedad compleja y libre genera mucho ruido, algún diamante y mucha basura. Es bueno asomarse al caos. Pero cuando la furia y el ruido se convierten en un ataque ad hominem, porque como eres político eres un cabrón, que es lo que piensa mucha gente, pues no. La antipolítica es peligrosísima. Bloqueo sin ningún problema y con placer, además.

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