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OPINIÓN i

La Andalucía que queremos

“No vamos a dar ningún paso atrás en la >protección de mujeres víctimas de violencia de género”

Juan Manuel Moreno jura su cargo como presidente de la Junta de Andalucía.
Juan Manuel Moreno jura su cargo como presidente de la Junta de Andalucía.

Los pocos días transcurridos desde que tuve el honor, el pasado miércoles, de ser investido séptimo presidente de la Junta de Andalucía me han confirmado en la idea de que Andalucía, la comunidad más poblada y con mayor potencial de España, necesita un cambio reformador que remueva en profundidad sus estructuras e impulse una mejora general en la calidad de vida de sus ciudadanos. Es la misma idea que me ha guiado desde que hace casi cinco años recibí el encargo de mi partido de ofrecer un proyecto político ilusionante a los andaluces. Quienes no hemos conocido otro gobierno autonómico que los del PSOE somos conscientes de hasta qué punto ese monopolio —legítimo, pero asfixiante— ha acabado contaminando todos los ámbitos sociales e individuales, hasta entrometerse en la vida privada y las decisiones personales de los andaluces, de tal manera que, como en un bucle, mientras más tiempo permanecían los mismos en el poder, más profundos eran sus anclajes y más difícil parecía iniciar un nuevo rumbo.

Pero los tiempos están cambiando. Andalucía vive en estos días una ilusión similar a la que vivimos —yo, aún niño— en los años de la Transición. Evidentemente, no procedemos de una dictadura ni Andalucía soporta las carencias que, como muchos territorios de España, tenía entonces. Siempre he defendido el progreso económico y social experimentado por esta región desde el inicio del periodo autonómico, pero ese reconocimiento no nos puede cegar ante el hecho evidente de que Andalucía no ha avanzado al mismo ritmo que las restantes regiones de España y de Europa, hasta el punto de que, hoy, la brecha que nos separa de ellas es aún más profunda.

Andalucía tiene una prioridad: el empleo. El profesor Manuel Clavero Arévalo, a quien considero padre de la Andalucía moderna y la primera persona con la que me quise reunir después mi investidura, me insistió en esa misma idea. Consciente de ello, en mi Gobierno, todas las políticas, todas las actuaciones de las consejerías tendrán como finalidad última la generación de empleo y riqueza. La preocupación, casi diría la obsesión, por crear empleo es, de hecho, la piedra angular sobre la que se sustenta el amplio plan de reformas que vamos a poner en marcha de inmediato.

Los servicios públicos han experimentado en la última década en Andalucía una involución que ni la dedicación ejemplar de sus profesionales ha podido frenar. Para invertir esta tendencia negativa, es necesario situar la inversión en sanidad, ahora por los suelos, en la media nacional, así como aplicar planes de refuerzo educativo y extender el bilingüismo. Prueba de que las cuantiosas ayudas recibidas de fondos europeos y los instrumentos tan poderosos que nos otorga el Estatuto de Autonomía para Andalucía no han sido utilizados con el debido acierto es que, hoy por hoy, el 37% de familias andaluzas vive con un pie en la pobreza. Ningún gobierno que conviva con esta realidad puede decir que ha cumplido con sus obligaciones, y el mío no va a caer en esa mentira.

Estaremos del lado de los más vulnerables, especialmente junto a quienes sufran violencia física, psicológica o social y, especialmente, violencia de género. Quiero dejarlo claro, sin dudas y sin cortapisas: en Andalucía no vamos a dar ningún paso atrás en la protección de las mujeres víctimas de violencia de género. Quien diga lo contrario miente. El PP ha estado siempre con los más débiles, y así va a seguir siendo. El cordobés Luis de Góngora escribió que las palabras se escriben con cera y las obras, con acero. A lo largo de 40 años, los andaluces han almacenado en su memoria miles de palabras de cera que se fundían al calor del conformismo y la negligencia. El gobierno del cambio que hemos conformado el PP andaluz y Ciudadanos debe construirse, por el contrario, con el acero de los hechos. No hemos venido a demoler lo que se ha hecho bien sino a construir un nuevo porvenir. Nuestro cambio, el cambio que piden los andaluces, es un cambio conciliador, pero real y efectivo. El cambio para hacer la Andalucía que queremos.

Juan Manuel Moreno es el presidente de la Junta de Andalucía.

 

 

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