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Alberto Garzón: “La relación entre el PSOE e IU tiene que ser directa”

“No aspiramos a un gran acuerdo de legislatura ni a estar en el Gobierno”, se diferencia el coordinador federal de IU de Podemos

Alberto Garzón.

Alberto Garzón (Logroño, 1985) advierte del “limitado” margen de actuación en solitario de Pedro Sánchez, con el Senado dominado por el PP y sin mayoría absoluta “para hacer leyes orgánicas” e imponer su criterio en la Mesa del Congreso, controlada por populares y Ciudadanos. El coordinador federal de IU reclama una interpelación directa con el PSOE y mayor sintonía entre los partidos de izquierda para que el Ejecutivo profundice en una agenda social.

Pregunta. ¿Qué relación quiere IU con el nuevo Gobierno?

Respuesta. La relación entre el PSOE e IU tiene que ser directa. Podemos e IU somos dos partidos distintos. Compartimos un espacio de coordinación pero IU tiene también sus propias especificidades en su programa, en sus tácticas, su estrategia. Es lógico que tengamos una interpelación directa con el PSOE que hipotéticamente podría llevar a resultados distintos con Podemos en alguna votación. En todo caso, estamos condenados a entender que, si va a haber Gobiernos de izquierdas, van a ser conformados entre otros por PSOE, Podemos e IU. Es inevitable. Cuanto antes se acepte, más fácil será la relación.

P. Dice que realizará una oposición de izquierdas. ¿El PSOE no lo es?

R. Este es un Gobierno probablemente progresista pero a mi juicio no va a combatir la política neoliberal del PP. Si el PSOE propone elementos contrarios a nuestro programa votaremos en contra. Un ejemplo: la senda planteada por el programa de estabilidad del anterior Ejecutivo del PP plantea recortes en el gasto público hasta que baje al 39% del PIB en 2021, cuando en 2016 estaba en el 42%. Esto está aprobado y el PSOE tiene que decidir si lo mantiene o lo cambia. Otra cuestión es que Sánchez va a tener que hacer unos presupuestos nuevos para 2019 y tenemos que ver cuáles son sus líneas maestras. Es necesaria una reforma fiscal.

P. Sánchez recibió el jueves pasado a Iglesias en La Moncloa. ¿Le ha llamado para reunirse?

R. Tenemos comprometido vernos como IU y PSOE pero nos gustaría conocer primero las propuestas socialistas de líneas de Gobierno. Es una anormalidad por la situación en que nos encontramos, pero desconocemos cuáles son las líneas de Gobierno del PSOE porque no ha habido una investidura como tal. En la moción de censura Sánchez no aclaró muchas cosas. Nos interesa que sea una reunión de trabajo, propositiva. La reunión se celebrará, pero no tenemos urgencia. Hay que dar tiempo al Gobierno para que se pueda sentar, la mayoría de secretarios de Estado no han sido nombrados.

P. Podemos afirma que a Sánchez le resultará “un calvario” gobernar en solitario.

R. Es un Gobierno que, con 84 diputados, tiene poco apoyo parlamentario. Podría incrementarlo pero no ha sido su voluntad. Tendrán como obstáculos una mayoría absoluta del PP en el Senado y una mesa del Congreso con mayoría de PP y Ciudadanos. En cuanto a nosotros, no aspiramos a un gran acuerdo de legislatura y nunca hemos pretendido entrar en un Gobierno con el PSOE. Queremos gobernar pero en este momento debemos mantener nuestra lealtad al programa, sin comprometernos a cosas que pueden ser contrarias a nuestro proyecto y quizá apruebe el PSOE, como el techo de gasto.

P. El presidente ha asumido como propios los presupuestos de 2018 del anterior Ejecutivo.

R. Tiene margen de maniobra porque todos los presupuestos, todos, se han incumplido. Cuando llega el verano se aprueban créditos extraordinarios, como ha pasado los últimos años con el gasto militar.

P. ¿Está a favor de que Sánchez complete la legislatura?

R. Sería incoherente por nuestra parte pedir elecciones cuando hay una ventana de oportunidad que nos permite aprobar cuestiones interesantes a nivel legislativo e incluso decisiones del Ejecutivo que no pasan por el Congreso, como asuntos de memoria histórica y derechos civiles. Hemos visto gestos políticos interesantes y positivos, pero se deben traducir en nuevas leyes. Hay que evitar los discursos triunfalistas de que Sánchez es el nuevo Mesías.

P. ¿Le va a bastar al Gobierno para completar la legislatura con medidas de marcado simbolismo como la acogida al Aquarius o la mayor presencia de ministras en el Gabinete?

R. No lo creo aunque sean medidas necesarias, propias de un país democrático normal, como la retirada de los restos de Franco del Valle de los Caídos. En Italia o Alemania sería inconcebible mantener a Mussolini o Hitler en un mausoleo público visitable de vez en cuando y con honores. Pero son medidas que deben ir acompañadas de una estrategia económica. No se trata solo de políticas coyunturales.

P. ¿Le preocupa que el PSOE se apropie de algunas de sus principales propuestas, como la ley de eutanasia?

R. Lo va a intentar, pero no va a tener fácil apropiarse de todas las medidas que se hagan en el Parlamento, donde los grupos que apoyamos la moción del PSOE sumamos más diputados que los socialistas. Al final quien aprueba las leyes es el Parlamento y no un único grupo.

P. ¿Comparte las 20 medidas que Podemos pone como condición para su apoyo al Gobierno en la legislatura?

R. Son buenas iniciativas, en todo caso vinculan únicamente a Podemos con el PSOE. Nosotros no nos sentimos vinculados por esas medidas. Tenemos otras que son compatibles ya que formamos parte del mismo grupo, lo que significa que tenemos una misma forma de entender la política. Ojalá se aprobaran esas 20 medidas y otras muchas más que son complementarias. Tenemos nuestro propio programa y se lo plantearemos al PSOE, pero antes queremos saber por dónde quiere ir el PSOE para saber cuál es el tablero de juego donde nos movemos. El PSOE todavía no ha aclarado cuáles son las líneas maestras del Gobierno.

P. La semana que viene se va a debatir la proposición de ley, que estaba vetada, de permisos de paternidad y maternidad iguales e intransferibles de Unidos Podemos.

R. La presentamos y la vetó el Gobierno del PP junto a otras 16 medidas más. Ahora afortunadamente pasan a su trámite normal parlamentario. Va a requerir construir mayorías suficientes. Sería un paso muy positivo para el feminismo y nuestro país. Esperamos contar con el apoyo del PSOE y otros partidos, y así con todo. Es el procedimiento normal en un Parlamento, solo que mientras ha gobernado el PP han tenido cerrado el Parlamento a cal y canto.

P. El Gobierno ya ha trasladado que no es factible la derogación de las últimas dos reformas laborales.

R. Sí se pueden derogar, lo único que falta es voluntad política y eso requiere un esfuerzo. Primero que el PSOE debería decir qué es lo que les gustaría hacer. El problema es que una de las dos reformas fue del PSOE y en la otra el PSOE votó en contra pero no sabemos hasta qué punto le interesa modificarla realmente. Necesitamos saber su posición y sentarnos en una mesa todos los partidos que votamos a favor de la moción de censura. Sé que es difícil, porque el PNV y el PDeCAT son de derechas y están alejados de los postulados de izquierdas. Pero hay que intentarlo. Tirar la toalla de antemano es un error y el síntoma de un fracaso. El PSOE en la oposición ha estado diciendo que iba a derogar la última reforma laboral y decir ahora que no hay condiciones.

P. ¿Ha fallado algo en el formato que hasta ahora mantienen con Podemos?

R. La confluencia que hicimos para las elecciones generales de 2016 fue muy rápida y dejó muchas cosas sin resolver. Era una confluencia necesaria en términos políticos, creo que se demostró que gracias a esa confluencia hemos seguido siendo un espacio político con capacidad de intervención en la política española. Pero había cosas que mejorar. Lo hemos estado corrigiendo en este tiempo y hemos alcanzado un preacuerdo ratificado por la militancia de IU y de Podemos muy bueno para las organizaciones. Queda clara a visibilidad y el espacio de cada una de las organizaciones pero queda aún más claro que el objetivo es trabajar conjuntamente. Esto quizás no se trabajó tan bien en 2016 por las prisas.

P. ¿Habrá confluencia en Asturias?

R. Asturias es un territorio con un gran tradición de izquierdas, IU tiene unos grandes resultados, Podemos también y juntos, si se hace bien, podrían ganar al PSOE y gobernar la Junta y el Principado de Asturias. Pero requiere de un desbrozamiento de aquellos elementos que están obstaculizando ahora mismo. Corresponde a la federación de Asturias como a cualquier otra federación. Hay un preacuerdo marco que invita a confluir, es la línea estratégica marcada por IU, por la militancia, que ha votado a favor. Después hay que concretarlo y las concreciones son difíciles porque dependen de las singularidades de cada territorio. No es lo mismo Asturias que Andalucía que Madrid. Obedecen a sociologías distintas, a leyes electorales distintas, a incentivos distintos… La autonomía la tienen las federaciones, ellas tienen ya la instrucción de confluir. Pero claro, todos sabemos que dos no confluyen si uno no quiere. Y la voluntad política de Podemos Asturias también la habría que esclarecer. Si no se puede concretar un acuerdo, se seguirá intentando en el futuro.

P. En el caso de Podemos, el conflicto es con su federación de Andalucía, que mantiene una buena relación con IU.

R. Lo vemos con cierta preocupación porque el acuerdo andaluz es muy bueno y es coherente con el acuerdo federal. El acuerdo andaluz no solo es bueno políticamente sino que está siendo hasta hermoso. Recoge muy bien el espíritu democrático del 15-M: vamos a hacer primarias internas en IU, Podemos las suyas y después primarias conjuntas. Es una forma de trabajar desde la autonomía de los espacios por un proyecto común. Me parece una fórmula extraordinaria que debería replicarse en todos los espacios de aquí a unos años. Ver a Antonio Maillo y Teresa Rodríguez pasearse por toda Andalucía explicando el proyecto, con pedagogía, con capacidad, explicando las propuestas políticas, es algo que no estamos acostumbrados a ver en la política tradicional. Merece la pena considerarse un ejemplo porque también se ha dejado claro que no se va a renunciar al nombre: sería un error hacerlo. La gente que quiere votar a Podemos tiene que ver que Podemos está en la candidatura y lo mismo pasa con IU. Esto está aprobado. También es válido subrayar la especificidad del territorio en cuestión: Andalucía tiene una lógica distinta a la de otros territorios, subrayar el carácter más andalucista de la candidatura no debería ser una cosa negativa. Por eso vemos con preocupación que haya elementos de discrepancia entre Podemos Andalucía y Podemos federal. Con distancia y con prudencia. Esperamos que se resuelva lo antes posible porque en Andalucía se puede conseguir una alternativa a Susana Díaz que no sea Ciudadanos y el PP, que no sea la derecha.

P. ¿Cómo afectará a Ciudadanos el rearme del PP una vez renueve su liderazgo a mediados de julio?

R. El PP va a tratar de competir con Ciudadanos por la extrema derecha. Lo digo así. Ciudadanos ha tratado de hacer de Macron en lo económico y de Le Pen con el nacionalismo, y eso le ha quitado muchos votos al PP empezando por Cataluña y siguiendo por el conjunto del Estado. El PP ahora, que además está en la oposición, va a tratar de recuperar ese espacio con un discurso ultranacionalista que dificulte mucho la resolución de los problemas territoriales del país. Esa es una mala noticia porque el ultranacionalismo nunca es positivo. Ciudadanos va a ver cómo se le achican los espacios. Ciudadanos ha crecido con un discurso irresponsable que alimentaba el ultranacionalismo en la tradición más clara de la derecha reaccionaria de este país, desde Cánovas del Castillo, Primo de Rivera y Franco alimentaban la idea de una España uniforme, centralista, en la que todo lo demás era la antiEspaña. Ese es el discurso de Ciudadanos. Lo ha podido hacer porque el PP estaba en el Gobierno. El PP comparte esa idea de España uniforme y centralista pero al estar en el Gobierno tenía cierta responsabilidad de Estado que no podía vulnerar. Ahora en la oposición se ven liberados de esa responsabilidad. Vemos discursos incendiarios para ver quién es más ultra, los del PP o los de Ciudadanos. Por ahí no vienen las soluciones a un país plurinacional.

P. ¿La relación con Podemos ha mejorado o ha empeorado desde que a principios de año IU reclamó un mayor protagonismo en la confluencia?

R. Ha mejorado. Lo que ha ocurrido en nuestro sistema político ha sido una especie de tsunami en los últimos años. Eso ha hecho la situación mucho más volátil y que muchas de las preguntas para las que teníamos respuesta hayan cambiado. Esto ha afectado al PSOE, a Podemos y a nosotros. El PSOE ha acabado comprendiendo que el espacio político que conformamos Podemos e IU estamos ahí para quedarnos. Si Sánchez alguna vez quiere ser presidente de nuevo en unas elecciones convencionales, no va a haber mayorías absolutas y va a requerir también del apoyo y la complicidad y alianza con terceros partidos, entre ellos nosotros. De la misma forma, Podemos ha comprendido que la unidad con nosotros es una necesidad para poder alcanzar el Gobierno en algún momento. Y de la misma manera la gente de IU ha comprendido que Podemos, que vino de forma sorpresiva, como una avalancha, para mover el sistema político, ha venido para quedarse. La aceptación de estos elementos tiene mucho de psicología, de aceptación de realidades que cambian muy rápidamente, pero que cuando se consolidan normalizan las situaciones. Todavía queda para que se normalicen completamente, pero cuanto antes se asuma, la relación será más sencilla.