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El PP busca líder en plena lucha por la supervivencia

La batalla por la sucesión de Rajoy coincide con el desgaste electoral del partido y la preparación de las elecciones de 2019

Rafael Hernando, en el Congreso de los diputados. Ampliar foto
Rafael Hernando, en el Congreso de los diputados.

“La renovación del liderazgo nos da oxígeno y se lo quita a Ciudadanos”. Con una sola frase, un líder regional resume los dos problemas que tiene que solucionar el aspirante que gane la guerra por suceder a Mariano Rajoy al frente del PP. Desde hace un lustro, el partido se ahoga de elección en elección, empeorando sus resultados. En paralelo, la formación de Albert Rivera respira a pleno pulmón en su escalada hacia lo más alto. Alberto Núñez Feijóo, María Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría —que no han oficializado sus candidaturas— saben que la herencia de Rajoy se discute en el peor momento del PP.

El triunfal 2011 —en el que la formación logró diez gobiernos autónomos y conquistó La Moncloa con mayoría absoluta— es pasado. Historia. Hoy el PP gestiona seis comunidades menos, ha perdido el Ejecutivo central a manos del PSOE y ha sido desalojado del poder en 17 capitales de provincia. Todos los sondeos le sitúan por detrás de Ciudadanos. Y el temor se extiende entre algunos líderes regionales: sin candidatos ni líder nacional que movilicen a las bases para los comicios locales, regionales y europeos de 2019, creen que una encarnizada batalla interna por el poder puede dificultar incluso más sus opciones.

“No tenemos aún los candidatos de 2019, y esa decisión la va a tomar alguien que no sabemos quién es”, resumió la integrante de una importante dirección autonómica sobre el agujero estratégico que causa la ausencia de un líder nacional. “Es una situación muy compleja”, añadió. “Si al menos tuviéramos los candidatos decididos, podríamos ir marcando camino”.

Entre las municipales de 2011 y las de 2015, el PP perdió 2,5 millones de votos. Ese resultado fue el peor de la formación en todo el siglo XXI. Y no fue una excepción. El desgaste del PP se refleja en todas las elecciones celebradas en el último lustro, en las que siempre ha perdido votos, con las únicas excepciones de las gallegas de 2016 (sumó 22.000 más) y las generales de 2016 (mejoraron las de 2015, pero perdiendo casi tres millones respecto a 2011). Datos que explican por qué hay líderes regionales que ven con desazón que el proceso de proclamación de los candidatos de 2019 lleve meses bloqueado.

“Necesitamos sacar a los candidatos al terreno de juego”, resumió, gráficamente, un diputado nacional.

¿Qué ha ocurrido? La sucesión de crisis que ha vivido el PP en los últimos meses —como la imputación del ya expresidente de Murcia, Pedro Antonio Sánchez; el caso Cristina Cifuentes; y las revelaciones de EL PAÍS sobre las inexactitudes del currículo del vicesecretario Pablo Casado— frenó el plan inicial de la dirección nacional.

Los integrantes del organismo directivo querían romper con la tradición del PP de Rajoy, habituado a anunciar a los candidatos en el último minuto. Proponían que los nuevos números uno se dieran a conocer cuanto antes. Y que así abrieran camino. Sin embargo, el futuro expresidente mandó parar máquinas al considerar que eso podía exponer a los elegidos a un severo escrutinio público que desgastara sus opciones.

“No se produjo porque Rajoy es Rajoy, y no se decidía”, resumió una fuente de la dirección, descartando el argumento oficial de que ningún otro partido ha hecho públicos a sus cabezas de cartel.

Candidatos a la fuerza

La salida del presidente, y el congreso consecuente, retrasan aún más un proyecto que ya iba más lento de lo que deseaban todos los presidentes regionales. Estos, de hecho, han aprovechado en los últimos meses las visitas a sus dominios de Rajoy y de los integrantes de la dirección nacional para dar a conocer oficiosamente a sus candidatos, sin que mediara decisión alguna del comité electoral. Pasó, por ejemplo, en Murcia, con Noelia Arroyo, investida de facto como candidata a la alcaldía de Cartagena durante un acto compartido con el coordinador nacional, Fernando Martínez Maíllo. Y no es un caso único.

El PP lucha por su supervivencia. Por eso las familias políticas que pelean por ocupar el poder en el PP pos Rajoy coinciden en que necesitan que el nuevo líder asuma cuanto antes el timón de la formación para evitar que una crisis interna se sume al auge de Ciudadanos para resultar en una debacle electoral en 2019.

“A menos de un año de las elecciones, a ninguno nos interesa un congreso de división, por lo que hay que evitar las aristas y los líos”, resumió un líder autonómico del PP sobre la preparación del congreso extraordinario. “Todo lo que no sea eso, es engordar a Ciudadanos”.

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