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El PP aplaza su debate interno sobre el ‘caso Gürtel’ hasta después de la moción de censura

La posibilidad de convocar un congreso extraordinario se abre paso

La presidenta del PP de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal. Ampliar foto
La presidenta del PP de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal. EFE

Por ahora, el PP ha suspendido cualquier debate interno sobre la asunción de responsabilidades políticas por la sentencia del caso Gürtel hasta después de que se vote la moción de censura del PSOE contra Mariano Rajoy. Para empezar, no está previsto convocar hoy el tradicional comité de dirección de los lunes, por lo que no habrá ningún debate inmediato tras la crisis abierta por la sentencia. No obstante, si el Gobierno sobrevive a la moción, todas las opciones están abiertas. Frente a la tendencia de Rajoy al inmovilismo, existe un incipiente debate interno sobre la conveniencia de convocar un congreso extraordinario; de precipitar la nominación de los candidatos para las elecciones municipales, autonómicas y europeas de 2019; o de apostar por un adelanto de las generales de 2020, en las que habría que ver si el PP acude con Rajoy como candidato.

“Primero hay que dejar que Pedro Sánchez se pegue el tortazo en la moción, porque parece que se ha precipitado y Rajoy ha hecho bien en manejar los tiempos e intentar dar sensación de normalidad sin convocar un comité ejecutivo”, dice un dirigente con opciones de gobernar una autonomía en 2019. “Pero, cuando pase la moción, algo hay que hacer”, apunta. “Por ejemplo, convocar un congreso extraordinario para renovar el liderazgo del partido, afrontar las municipales y autonómicas de 2019 y valorar un adelanto de las generales de 2020”.

“Las aguas se mueven entre los jóvenes del partido, en Galicia y Castilla y León”, describe otro interlocutor. “Algunos ven a Rajoy incapacitado”, añade. “Y proponen una junta directiva nacional y después un Congreso extraordinario”, remata sobre un discreto debate que no ha cristalizado aún en movimientos concretos.

“Vamos a ver qué pasa, pero es evidente que esto nos deja muy tocados”, reconoce un importante dirigente regional del PP sobre la posibilidad de convocar ese congreso extraordinario.

“Es pronto”, añade un cuarto interlocutor, abundando en la sensación de zozobra que desprenden los responsables del partido. “No es bueno tener prisa”, remata incluso sin saber que el PP no ha convocado hoy su tradicional comité de dirección de los lunes.

El papel de Feijóo

Ningún dirigente de la formación conservadora ha dado el paso de plantear estas cuestiones en público ni se ha atrevido a cuestionar el liderazo de Rajoy.

“En el año 2009, Rajoy estaba literalmente muerto. Pero muerto es muerto”, recuerda otro político del PP. “Y a partir de diciembre empezó a remontar”.

No obstante, entre los políticos de más peso en el PP hay ya más que dudas sobre la candidatura del actual presidente en las próximas generales. La decepción con la estrategia de eludir cualquier responsabilidad frente a los hechos probados por la sentencia de la causa principal del caso Gürtel no ha sido compartida por cargos nacionales, como la vicesecretaria Andrea Levy. Y, de una forma u otra, todos los ojos se dirigen hacia el presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, que mantiene una prudente distancia en la que mezcla su respeto por Rajoy, las críticas a la moción de Sánchez —“es un disparate, una contradicción, un sinsentido y una falta de respeto a los ciudadanos”, dijo— y el silencio sobre cuál cree que debe ser el futuro del partido.