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“Que el asesino de Diana Quer sea del clan de Os Fanchos nos deja marcados de por vida”

El crimen de Diana vuelve a dañar la imagen de una zona castigada por el narcotráfico, aunque no por la violencia. Los vecinos se confiesan "en shock"

José Enrique Abuín, conocido como 'El chicle'. ATLAS

Hace algo más de un año, días después de la desaparición de Diana Quer, diversas asociaciones vecinales y ayuntamientos de la Ría de Arousa amenazaron con querellarse contra algunas televisiones por la imagen que estaban presentando de la zona. "Diana Quer ha desaparecido en el peor lugar posible, un entorno natural abrupto, una zona con una tasa de criminalidad disparada y acostumbrada a vivir con el crimen, a ver, oír y callar. De verdad, nadie sabe nada. ¿Dónde está Diana Quer?". Se lo preguntaba un programa televisivo nacional con siniestra música de fondo. Hablaba de A Pobra do Caramiñal, calificada por otro programa como “capital gallega del narcotráfico”. El propio ayuntamiento de A Pobra mostró su indignación entonces. Los vecinos no daban crédito.

La realidad de esta ría gallega dista mucho del anterior retrato. Sí, hay narcotráfico, pero no por ello hay más violencia (y mucho menos violencia que afecte a los vecinos ajenos a la actividad criminal), ni una elevada tasa de criminalidad, ni la gente está acostumbrada a vivir con el crimen. Pero ahora que se sabe que el autor confeso del asesinato de Diana es un miembro del clan de Os Fanchos -un pequeño grupo de narcotraficantes de la zona-, la imagen de la comarca vuelve a estar dañada. “Que el asesino haya sido uno de Os Fanchos nos va a dejar marcados de por vida aquí”, comentaba este domingo una vecina. “Estamos muy preocupados con la imagen que vamos a transmitir. La gente va a pensar que aquí hay narcos asesinando gente, cuando esto es un lugar totalmente tranquilo. Es que aquí jamás pasa nada”.

La comarca de O Barbanza se sitúa al norte de la Ría de Arousa. Allí es donde hace más de un año se esfumó Diana Quer, cuando salió de su casa en A Pobra. Unos kilómetros más hacia el interior, en la parroquia de Asados, perteneciente a Rianxo, han hallado su cuerpo.

“Este es un pueblo muy tranquilo, nunca había pasado nada ni parecido. La verdad es que estamos en shock”, comenta Ana, una vecina de Asados que hace la compra mientras ve pasar periodistas en todas direcciones. Asados es una parroquia rural de unos mil habitantes en su mayoría gente mayor. “Los jóvenes se van a vivir o trabajar a Ribeira o Santiago. Aquí quedan los mayores en sus cultivos o yendo a mariscar”, explica Paco, un vecino de la localidad.

En O Barbanza, como en el resto de costa gallega, hay varios clanes de narcotraficantes activos. Uno de ellos, originario de la vecina Boiro, es el de Os Fanchos. El nombre se debe a su presunto líder, Rafael Rivas, alias ‘Rafael O Fancho’, detenido en el año 2007 en la operación Piñata, donde se incautaron de 19 kilos de cocaína que el clan estaba distribuyendo por la comarca. “Es un clan pequeño pero muy activo”, explica un agente de la Guardia Civil basado en Galicia. “Se dedican a todo tipo de trapicheos: desde contrabando de marisco y gasoil hasta menudeo y venta de cocaína. Eso sí, son muy violentos. Son gente de mucho carácter”. Desde aquel año hasta hoy se han sucedido las detenciones, peleas e incidentes relacionados con el clan.

Uno de los presuntos miembros de Os Fanchos es el autor confeso del asesinato de Diana Quer, José Enrique Abuín Gey, sobrino del líder del clan y conocido como ‘El Chicle’. “Un pieza”, afirma el agente. “Un tipo imprevisible, violento. Y por lo que sabemos ahora, un depredador sexual”.

Abuín Gey era un peón del clan, un escalón bajo: hacía de recadero, recaudador y distribuía droga en Rianxo y alrededores. También, y según los investigadores, intimidaba o usaba la violencia si era necesario. “Hacía lo que le mandaban, no tenía problema. Y si había que ir a apretar a alguien que debía dinero, pues iba”.

María, una vecina de Asados, explica que hace unos días ‘El Chicle’ se presentó en la puerta de su casa con centollas y percebes de contrabando. “Le compraba a los furtivos y en Navidad las iba ofreciendo de puerta en puerta. Hacía lo mismo con la gasolina”. Otra vecina que prefiere no dar su nombre añade: “Aquí nos conocemos todos y sabíamos bien que él andaba en estas cosas. Y de joven era él el que pasaba la droga por las noches en los locales. Y aquí todo el mundo sabe que andaba con Os Fanchos”.

El pero llega cuando se pregunta por su relación con el asesinato de Diana. Entonces lo previsible deja paso a la sincera sorpresa. “Es que eso no podíamos ni imaginarlo. Vale que el tipo era un menudo, pero de ahí a matar a alguien… Es que en la vida podíamos pensar que aquí pudiese pasar algo así”. Lo cuenta Paco. Y su estupefacción coincide con la del resto de vecinos de Asados. “Estamos en shock. Qué tendrá que ver que trapicheen con esta barbaridad. Espero que lo pague”.

A pocos metros de allí vecinos y curiosos se agolpan frente al cordón policial que impide el paso a la nave donde ha aparecido el cuerpo de Diana Quer. Un coche se detiene, baja la ventanilla y pregunta: “¡Ey, oíste! ¿Dónde está el sitio donde apareció la chavala esa?”. Alguien le indica y el curioso se une a los que observan. A los que ven lo nunca visto en la comarca.

 

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