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Gracias, Manuel

Su trabajo tenaz y su talante lograron que nuestro país se subiese al tren del desarrollo para jugar en la primera liga de las economías mundiales

Manuel Marín en 2004. FOTO: AFP / VÍDEO: ATLAS

Con Manuel Marín se va una parte de la historia de España. Perdemos a uno de esos pocos hombres que, con su trabajo siempre tenaz, su talento y su talante, y sus profundos conocimientos sobre diplomacia y geopolítica, lograron que nuestro país se subiese al tren del desarrollo para jugar en la primera liga de las economías mundiales.

Manuel, al que todos recordamos firmando el Tratado de Adhesión de España a las Comunidades Europeas como Secretario de Estado para las Relaciones con la Comunidad Europea, nos ha dejado el mismo año en que se cumple el 60 aniversario de la firma del Tratado de Roma, que marcó el inicio de su gran pasión: la Unión Europea que hoy conocemos.

Tras prestar un gran servicio como comisario y vicepresidente de la Comisión Europea, regresó a España para, en 2004, poner el broche de oro a su carrera política al ser nombrado presidente del Congreso de los Diputados, donde consiguió siempre conciliar posturas y acercar a uno y otro lado del hemiciclo. El mismo hemiciclo en el que se sentó por primera vez para, con apenas 30 años y una excelente formación en leyes bajo el brazo, convertirse en uno de los diputados más jóvenes y brillantes de nuestra entonces recién estrenada democracia.

Cómo no sentirme orgulloso de que, en 2008, aceptase el ofrecimiento de presidir la Fundación Iberdrola, movido por otra de sus grandes preocupaciones: el futuro que dejaríamos a nuestros hijos si no actuásemos con celeridad para proteger el medio ambiente e impulsar la formación y la investigación, la cultura y la cooperación y la solidaridad.

Desde entonces, ha trabajado con nosotros de la única forma que sabía: con determinación, discreción, pasión y constancia. Bajo su liderazgo, la Fundación Iberdrola se ha consolidado como institución de referencia en nuestro país. Siempre tuvo el valor de luchar por aquello en lo que creía. Así era Manuel Marín como profesional.

Pero Manuel Marín también era Manolo, mi amigo desde hace 50 años, con el que tantos recuerdos he compartido desde aquellos tiempos universitarios y aquellas noches en el colegio mayor en las que soñábamos con hacer de España un país mejor. Quiero hacerles llegar todo mi apoyo y cariño a Carmenchu y a sus hijas, que fueron siempre su gran motivo de orgullo.

Recuerdo innumerables conversaciones en las que, con su tono pausado, su admirable claridad expositiva y su coherencia, analizaba certeramente muchos de los retos a los que nuestro país se ha venido enfrentando. Y siempre estuvimos de acuerdo en que la Unión Europea podría ayudar a dar respuesta a muchos de ellos. “Somos Europa, Ignacio”. Claro que somos Europa, Manolo. Y en buena parte, gracias a ti. Hasta siempre.

Ignacio Galán es el presidente de Iberdrola.

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