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Rusia agradece el apoyo de Pedro Agramunt con un doctorado ‘honoris causa’

El ex presidente de la Asamblea del Consejo de Europa ha sido distinguido por su "destacada contribución al desarrollo de la cooperación Ruso- Española en educación y cultura”

Pedro Agramunt durante una intervención en el Consejo de Europa.
Pedro Agramunt durante una intervención en el Consejo de Europa. EFE

Rusia ha agradecido los servicios prestados por el senador del Partido Popular y expresidente de la Asamblea del Consejo de Europa, el español Pedro Agramunt, quien el martes fue investido como doctor honoris causa por la Academia de Economía Nacional y Administración Pública (RANEPA) de la presidencia de Rusia. Este centro, que forma cuadros para las estructuras del Estado, distinguió a Agramunt por su “destacada contribución al desarrollo de la cooperación Ruso-Española en educación y cultura”. Al acto asistía el embajador de España, Ignacio Ybáñez, acompañado de tres diplomáticos de esta representación.

Agramunt abandonó la presidencia de la Asamblea del Consejo de Europa a principios de este mes, después de que la mayoría de los 47 países representados en aquel foro le hubiera retirado la confianza tras la visita que realizó al presidente sirio, Bachar el Asad, en marzo en compañía de una misión rusa.

Siendo presidente de la formación más numerosa de la Asamblea, Agramunt encontró “la fuerza y el valor” para ir a un país “envuelto por las llamas del terrorismo” y ver el “gran éxito” conseguido por los rusos allí al pacificar “dos mil localidades”, afirmó Leonid Slutski, jefe del comité de Exteriores de la Duma Estatal de Rusia (cámara baja de parlamento) e integrante de la delegación en la que Agramunt viajó a la base rusa de Jaimeni. “Nuestros amigos estratégicos no se lo perdonaron”, sentenció Slutski que trató de “querido amigo y hermano” al senador valenciano. En el año y medio en que fue presidente de la Asamblea Agramunt “ha pasado a la historia y no solo por el viaje a Siria sino porque defendía los valores europeos tradicionales y la colaboración para formar una arquitectura de seguridad”, opinó Slutski, según el cual “Rusia es “un país agradecido” a Agramunt, el cual, afirmó, “encarna la imagen del político europeo del siglo XXI”.

Tocado con los atributos del doctorado, Agramunt se presentó como un paladín del diálogo y la paz y como víctima de “una cruzada” lanzada, según dijo, por miembros de la Asamblea que “tuvieron que manipular las reglas de la asamblea y violaron los principios del Estado del Derecho”. Agramunt se refirió a la Asamblea como “una institución caduca” que se utiliza para “enfrentar unos parlamentarios contra otros” y advirtió, sin especificar, contra las “personas que están tratando de desestabilizar países de Europa Central, los Balcanes y mi propio país”. Además, atacó a los “think tanks” que pretenden “destruir el hogar común europeo” y tras formular elogios a la política rusa y criticas a la europea, arremetió contra los nacionalismos y abordó el referéndum en Cataluña. Fue “el mayor pucherazo electoral que he visto en toda mi carrera profesional”, dijo Agramunt, quien durante meses frenó una investigación para determinar si varios miembros de la Asamblea participaron en la llamada diplomacia del caviar, tal como se denomina el intento de compra de votos por parte de Azerbaiyán para silenciar informes críticos con sus gobernantes.

Al acto asistían estudiantes de RANEPA, que habían sido dispensados de sus clases para llenar el auditorio. Sus profesores, con listas en las manos, controlaban la asistencia y se aseguraban de que no faltaba ninguno. Por su parte, el embajador español en Moscú, Ignacio Ybáñez, manifestó que el martes era un “día importante” para Agramunt y para España y calificó de “magnífico” el discurso del homenajeado, aunque aseguró no estar de acuerdo en todo con él.

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