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“El alma de Podemos, el entusiasmo, se ha enquistado”

El filósofo José Luis Villacañas, afín al partido, enmienda el liderazgo de Pablo Iglesias

José Luis Villacañas, catedrático de Filosofía, en su despacho de la Universidad Complutense.
José Luis Villacañas, catedrático de Filosofía, en su despacho de la Universidad Complutense. EL PAÍS

“La forma en que el poder se ejerce sobre los compañeros debe entenderse como reveladora de la forma en que el poder se ejercerá sobre los gobernados”. La reflexión sobre el gobierno de los partidos políticos es del catedrático de filosofía de la Universidad Complutense José Luis Villacañas (Úbeda, 1955) en El lento aprendizaje de Podemos (Catarata), un relato con información de primera mano sobre la evolución del partido desde las elecciones europeas hasta su último congreso. Subraya esta idea el profesor, uno de los intelectuales de referencia de Podemos y muy próximo a Íñigo Errejón, después de enmendar al liderazgo que ha construido Pablo Iglesias, principalmente tras el congreso de Vistalegre 2 en el que venció a Errejón. “Iglesias tendría que impedir ser prisionero de su propia corte. Alguien que depende demasiado de un grupo pequeño de personas acaba por ser esclavo. Todos los liderazgos fuertes dejan el desierto tras ellos”, razona.

“Lo que al final se ha conseguido es hacer de Podemos un partido más parecido a cualquier otro: unanimidades, jerarquías inflexibles, personalismo y un verticalismo estéril”, observa Villacañas, que ha construido su narración en el libro con “ecos directos de los protagonistas”, cuenta, aunque influenciado por el sector errejonista, formado por muchos filósofos, algunos de los cuales fueron alumnos suyos. Villacañas suma su malestar por la evolución de Podemos a otros intelectuales y cercanos al partido, como Carlos Fernández Liria y Santiago Alba Rico; ambos lo han expresado en los últimos meses.

En conversación con EL PAÍS, Villacañas argumenta el porqué de su discrepancia con Iglesias. El filósofo defiende lo que llama un liderazgo “republicano”, que se basa en la posibilidad de mediar políticamente entre posiciones contrapuestas. "El liderazgo republicano no tiene su propia corte. Y es profundamente federativo”, razona. Sin embargo, “un liderazgo antiautoritario y federal no es lo que sale de Vistalegre 2. Sale una concentración de las secretarías políticas importantes en una sola que es la que adquiere visibilidad. Esto implica la forma de una corte, que es la más arcaica forma de un partido”, medita. En el congreso de Vistalegre 2 de febrero, Iglesias eliminó la “macrosecretaría” política —en sus propias palabras— que dirigía Errejón, reforzando así la secretaría general.

El liderazgo que no es republicano —el que atribuye al líder de Podemos— es “de soledad. Requiere una corte cercana que te dé la ilusión de no estar solo, pero que nunca te dará la franqueza de una conversación productiva”.

“Esto es a lo que llamo perder el alma. Y eso es perder fortaleza política”, avisa. ¿Quién pierde el alma?, ¿Podemos? ¿Iglesias? “El alma la pierde el partido y el líder. Está en riesgo si efectivamente el núcleo alrededor de Iglesias mantiene un poder tan intenso en el partido. Esta es otra forma de perder el alma: desmoralizar a aquellos que no están en tu línea. El alma de Podemos, que era el entusiasmo y la capacidad de incorporar a nuevos actores, se ha contraído, se ha enquistado”, subraya Villacañas. Se refiere al paso atrás de los errejonistas, el grupo en torno a Errejón que tras el congreso ha perdido la influencia en el rumbo del partido.

El relato de Villacañas, que participa como ponente en la Universidad de verano de Podemos que se celebra a partir de hoy en Cádiz, contiene pasajes muy duros. Acusa a Iglesias de producir “un grave deterioro en la vida interna de su partido”. “Una cierta inseguridad y debilidad lo llevó a buscar continuas aclamaciones plebiscitarias que confirmaran el camino de su política; su intervencionismo lo llevó una y otra vez a ser un secretario general parcial en los procesos electorales que debían ser autónomos; finalmente, su sentido del poder le llevó a destruir las secretarías fuertes. Y eso por no hablar del resentimiento que sembró cizaña por doquier".

Populismo e Historia del poder político en España son dos de los últimos ensayos del catedrático de la Complutense, al que Iglesias entrevistó —ya conocedor de su discrepancia— en su programa de La Tuerka este junio.

Es lento el aprendizaje de Podemos, como titula su libro Villacañas, “porque España es un laberinto muy complicado, y porque la forma en que ha querido Podemos encontrar la salida a este laberinto es una política de bandazos”, dice. “Podemos comienza trabajando con una hipótesis populista de transversalidad que ha pasado a una de partido clásico. Una hipótesis transversal hubiera sacado a España de una parte del laberinto, al sacar a Mariano Rajoy del Gobierno”, concluye.