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“¡Viva la democracia!” y “¡Olé!”

El acto en el Congreso deja escenas como Sánchez aislado en la tribuna de invitados, la conversación sobre Cataluña entre Iglesias y Roca y los carteles con urnas de los soberanistas

El secretario general del PSOE en la tribuna de invitados del hemiciclo junto al expresidente del Gobierno José María Aznar.
El secretario general del PSOE en la tribuna de invitados del hemiciclo junto al expresidente del Gobierno José María Aznar. EFE

En el Hemiciclo iban entrando Pablo Castellano, Javier Solana, Alonso Puerta, Marcelino Oreja, Enrique Múgica, Carlos Sanjuán, Jaime Ignacio del Burgo, Landelino Lavilla, Jerónimo Saavedra, Óscar Alzaga… así hasta 81 exdiputados de la legislatura constituyente que empezó hace 40 años. Fueron ocupando muy despacio las sillas asignadas en la segunda fila del hemiciclo y saludando a los actuales diputados que aguardaban sentados. Celebraban con un acto solemne en el Congreso el 40 aniversario de las elecciones de 1977, las primeras en democracia.

También había familiares de diputados constituyentes como una nieta de Dolores Ibárruri, La Pasionaria. Y el Congreso intentó durante mucho tiempo encontrar familiares del poeta Rafael Alberti, pero las gestiones, algunas con ayuda del PCE, resultaron infructuosas.

Se juntaron los que después de 40 años de dictadura construyeron el régimen democrático con los que tienen ahora un escaño, 40 años después, en ese mismo sistema, El pasado histórico de padres de la Constitución como Miquel Roca, José Pedro Pérez Llorca y Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón se fundió con el presente de los que cuestionan ahora esa Transición, como Pablo Iglesias y los diputados de Podemos con claveles en la mano. Roca mantuvo una conversación animada con Iglesias sobre la situación de la Cataluña, incluyendo el diagnóstico del histórico ponente de la Constitución sobre la necesidad de buscar una salida política al proceso independentista. Y Xavier Doménech lo hacía con Herrero, exdiputado de UCD y luego de Alianza Popular, profusamente citado en los últimos meses por quienes defienden un referéndum pactado en Cataluña.

Felipe González, expresidente del Gobierno y blanco habitual de las críticas de Podemos, pasó a medio metro de Iglesias. Este hizo ademán de levantarse a saludarle, pero González ni le miró y se sentó junto a los ponentes de la Constitución. Ambos siguieron el acto a escasos tres metros de distancia. Tampoco el expresidente ha sido visto con Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, a su pesar.

Cuenta Iglesias que alguien se le identificó como diputado constituyente del PSOE y le confesó que ahora milita en Podemos.

Entró en el pleno Rodolfo Martín Villa, ministro de Interior de la UCD, arropado por el histórico socialista Enrique Múgica y saludado por Javier Arenas y se sentó en la bancada de la derecha. Fue condecorado como el resto de parlamentarios constituyentes. Está acusado por una jueza argentina de actuaciones vinculadas a la represión franquista.

Albert Rivera, líder de Ciudadanos, saludó efusivamente a Juan de Dios Ramírez Heredia, diputado constituyente que, en su momento, fue el primer parlamentario gitano. Antes, Miguel Gutiérrez, número dos de su grupo, mantuvo una discusión suave con los servicios de la Cámara por el lugar que ocuparía Rivera.

Al sonar el himno y entrar los Reyes, los diputados del PDeCAT mostraron carteles con un dibujo de una urna y las fechas 15 de junio de 1977 y 1 de octubre de 2017, en referencia al referéndum de independencia anunciado en Cataluña. Tras ellos, varios diputados del PP mostraban una bandera de España como respuesta a los soberanistas. Los diputados de Podemos permanecían en pie sin aplaudir y mostrando sus claveles. Y los de ERC y Bildu ni siquiera acudieron al acto.

“¡Viva el Rey!” y “¡Viva España!” gritaron repetidamente desde la bancada de la derecha, hasta que Iglesias gritó: “¡Viva la democracia!”.

El extraño protocolo situó a Pedro Sánchez, líder de la oposición sin escaño, primero en el Salón de los Pasos Pérdidos en lugar preferente y luego aislado en la tribuna de invitados, justo detrás de José María Aznar y Carlos Lesmes, presidente del Consejo General del Poder Judicial. A su derecha, tres expresidentes del Congreso: Luisa Fernanda Rudí, Jesús Posada y el reaparecido Federico Trillo, defenestrado por el Gobierno al conocerse su responsabilidad política por el caso Yak. Y delante de ellos los únicos tres presidentes autonómicos presentes: Cristina Cifuentes (Madrid), José Ignacio Ceniceros (La Rioja) y Fernando Clavijo (Canarias).

El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, declinó su asistencia.

Ese protocolo estuvo a punto de situar a Alfonso Guerra en el gallinero, hasta que fue rescatado por los socialistas y se sentó en el mismo sitio que ocupó durante años, en la bancada de la izquierda. Recibió la ovación de los diputados del PSOE al ocupar su histórico escaño.

En su discurso, Ana Pastor, presidenta del Congreso, incluyó nombres concretos de diputados de diferentes grupo. Al mencionar a Santiago Carrillo, histórico constituyente del PCE, Iglesias miró a Alberto Garzón antes de aplaudir, pero al ver que éste permanecía impasible no lo hizo. Si aplaudieron cuando Pastor mencionó, por ejemplo, a Josep Tarradellas, expresidente de la Generalitat de Cataluña.

También aplaudieron cuando el Rey habló de las víctimas del terrorismo, pero no al final

Tras el discurso del Rey, todos salvo los de Podemos, aplaudieron largo rato, volvieron los fervores de “¡Viva el Rey!” y se escuchó un grito proveniente del gallinero, pronunciado por un parlamentario no identificado, y que fue la última palabra en el hemicilo del acto solemne: “¡Olé!”.