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Rivera rediseña su estrategia para asentar Ciudadanos

El dirigente usa principios empresariales para consolidar el proyecto nacional

Albert Rivera, en una imagen de archivo. Ampliar foto
Albert Rivera, en una imagen de archivo. EL PAIS

Albert Rivera quiere que Ciudadanos se organice como una empresa. Tras ser reelegido el viernes como presidente del partido, el líder afronta el reto de reconducir una formación “de dos velocidades”, capaz de ser decisiva en cinco comunidades autónomas (Madrid, Castilla y León, Murcia, La Rioja, Andalucía) e irrelevante en otras tantas (no tiene representación en Galicia, País Vasco, Navarra, Canarias ni Castilla-La Mancha). Tras finalizar la primera fase de la expansión nacional, Fran Hervías, secretario de Organización, ha elaborado un plan para relanzar y consolidar el partido en esas autonomías. ¿La meta? Que Ciudadanos esté listo para entrar en gobiernos a partir de 2019.

“La dirección de los comités autonómicos será horizontal. Todos tendrán voz y voto. La estructura nace desde las bases”, asegura Hervías sobre su propuesta para los estatutos, que será debatida en la asamblea nacional que celebrará la formación el próximo fin de semana. “Se basa en los principios de la administración y de la empresa”, dice, y menciona modelos de jerarquización organizativa (las pirámides de Fayol y Maslow), a Henry Ford y la producción en cadena. “Es un modelo mixto”, explica. “Las bases, que son el cliente al fin y al cabo, construyen el partido hacia los órganos superiores, y la Ejecutiva, que es elegida por las bases, marca únicamente las áreas técnicas para un correcto desarrollo, coherencia y cohesión que otros partidos no tienen por ser estructuras presidencialistas donde la voz del afiliado no cuenta. Todos los partidos se están matando entre ellos. Ciudadanos, no”.

Sin embargo, el periodo congresual ha espoleado el surgimiento de voces críticas con la dirección, como la de eurodiputada Carolina Punset, y de grupos de afiliados que se han agrupado en plataformas como TranC’sparencia para denunciar la poca claridad de los procesos de elección internos o la persecución de las voces discrepantes. Los críticos, además, han subrayado los problemas de implantación y de movilización del partido.

Ciudadanos no supera los 1.500 afiliados en 11 autonomías. En Cantabria, Navarra, Extremadura, La Rioja y Euskadi no llega a los 600. Y solo el 30% del censo participó esta semana en las elecciones internas que han supuesto que Rivera mantenga el timón del partido, que empuña desde 2006.

“Aprendemos de los errores”, asegura Hervías. “De ahí que se pongan en marcha planes empresariales para implantar el partido con fuerza en cada región, porque Ciudadanos ha crecido a dos velocidades”, reconoce. “Estamos trabajando en la cohesión con el objetivo puesto en 2019 para entrar en gobiernos con fuerza”.

Delegaciones

Rivera delegará el día a día del partido en José Manuel Villegas, nuevo secretario general. Al tiempo, Inés Arrimadas, líder de la oposición en Cataluña, le descargará de las responsabilidades que implica la portavocía nacional. Finalmente, el resto de su Ejecutiva tendrá carteras políticas —el diputado Toni Cantó, por ejemplo, se encargará de propuestas para luchar contra la corrupción; el diputado autónomo Matías Alonso, de defensa; y el concejal Fernando Giner, de autónomos— para que la formación no pierda la iniciativa en el Congreso.

Eso permitirá al líder dedicarse a recorrer España para reunirse con las bases, además de con emprendedores y representantes sociales, usando su presencia para consolidar el proyecto municipal y autonómico de Ciudadanos.

 

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