Ciudadanos sufre un parón un año después de su despegue electoral en Cataluña

El partido digiere el revés de las elecciones gallegas y vascas justo un año después de su éxito en las catalanas

Albert Rivera e Inés Arrimadas, en una imagen de archivo.
Albert Rivera e Inés Arrimadas, en una imagen de archivo. David Aguilar (EFE)

Ocurre el 27 de septiembre de 2015, hace justo un año. Los afiliados de Ciudadanos cantan "yo soy español" en un hotel de Barcelona. Su partido acaba de lograr 25 diputados en las elecciones catalanas. Inés Arrimadas es la nueva líder de la oposición. Por primera vez, la formación supera al PP, al PSOE y a Podemos. Quedan menos de tres meses para las elecciones generales del 20-D y Albert Rivera sueña con usar ese resultado como trampolín para pelear de tú a tú por La Moncloa con Mariano Rajoy. Justo un año después, muchas cosas han cambiado. Ciudadanos se enfrenta a las primeras dudas sobre la consolidación de su proyecto. El primer aniversario de aquel éxito descubre al partido sin representación en Galicia y País Vasco, con 32 diputados en el Congreso y frente al peligro de una posible repetición de las generales en las que lograría menos votos que el 26-J, según Metroscopia.

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“El reto es ser capaces de romper la barrera entre las elecciones autonómicas y las generales”, explica Fernando de Páramo, secretario de Comunicación del partido, que fue segunda fuerza en las catalanas y sexta en esta Autonomía en las últimas generales. “En Cataluña logramos ser líderes de la oposición en un momento clave. Luego hemos visto que resultados que hemos tenido en autonómicas después no coinciden en generales y viceversa”, añade tras ver cómo su partido perdía 85.000 votos en Galicia y casi 19.000 en el País Vasco entre las generales de junio y las autonómicas de septiembre.

Ciudadanos decidió implantarse en toda España a finales de 2014. Desde entonces se ha quedado fuera de cinco Cámaras autonómicas —Castilla-La Mancha, Galicia, País Vasco, Canarias y Navarra— solo ha superado el 10% de los votos en seis —Castilla y León, Madrid, Murcia, La Rioja, Cataluña y Comunidad Valenciana—; y ha visto cómo se frenaba la velocidad de crucero que cogió el proyecto en la cita catalana del 27-S. ¿Qué explica eso?

Falta de estructura

“Para un partido que lleva un año en la escena nacional es muy complicado hacer los cambios necesarios mientras está inmerso en cinco procesos electorales”, explicó un miembro de la Ejecutiva sobre la falta de implantación de Ciudadanos. “Es un problema de afianzar las estructuras orgánicas del partido”, siguió. “Los procesos electorales no nos dan tiempo a consolidar esas estructuras internas, absolutamente necesaias para ganar elecciones, especialmente en el ámbito autonómico y local”, añadió este dirigente, que coincidió con una segunda fuente en que esa carencia ha sido especialmente acusada en Galicia.

Los sondeos reflejan que los votantes de Rivera son los menos movilizados y los que tienen menos claro que repetirán su voto si hay otras generales. Los estrategas de la formación apuestan ahora por transmitir un mensaje de ilusión para luchar contra la brecha que se ha producido entre las expectativas —las encuestas llegaron a colocar a Ciudadanos a una décima del PP un mes antes del 20-D— y la realidad —finalmente logró 40 diputados—.

“El de Cataluña fue un gran éxito y seguimos fuertes en las encuestas”, opinó José Manuel Villegas, vicesecretario general de Ciudadanos. "Después vinieron dos éxitos en las elecciones generales, entrando en el Congreso por la puerta grande y aguantando prácticamente el resultado en una situación muy complicada", añadió antes de referirse al desgaste que supone para su partido el bloqueo en las negociaciones para formar Gobierno, durante el que Ciudadanos ha firmado pactos con el PSOE y el PP. “Es verdad que la situación de parálisis dificulta ilusionar a la gente, pero tenemos la obligación de trasladar a los ciudadanos que hay posibilidades de hacer las cosas de forma diferente”.

“Quiero decirle a los españoles que no pierdan la ilusión, la esperanza ni la paciencia, que motivos tienen”, pidió ayer Rivera. “Lo que quiere la vieja política es bloquear para que no se ponga en marcha la nueva etapa. Nos toca ser el bastión de todos los españoles que creen que este país tiene arreglo”.

Sobre la firma

Juan José Mateo

Es redactor de la sección de Madrid y está especializado en información política. Trabaja en el EL PAÍS desde 2005. Es licenciado en Historia por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Periodismo por la Escuela UAM / EL PAÍS.

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