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ANÁLISIS

La culpa es de Pablo Iglesias

El secretario general de Podemos entró en un bucle de autosuficiencia antes de las navidades pasadas

El líder de Podemos, Pablo Iglesias.
El líder de Podemos, Pablo Iglesias. Getty Images

¿Por qué cuando han perdido votos el PP o el PSOE se ha echado la culpa automáticamente a Mariano Rajoy o a Pedro Sánchez y cuando fracasa Podemos hay que esperar a que ellos mismos analicen la situación y nos expliquen por qué no han logrado el sorpasso? Seamos serios, la culpa de que la gran coalición de izquierdas que iba a ganar las elecciones haya tenido un millón de votos menos que el 20-D la tiene su líder, Pablo Iglesias.

El secretario general de Podemos entró en un bucle de autosuficiencia antes de las navidades pasadas, cuando dedujo que si entre ellos e Izquierda Unida habían sacado 700.000 votos más que el PSOE solo había que esperar a que se celebraran unas nuevas elecciones para acabar con la hegemonía socialista con una macrocoalición de izquierdas.

Así se explican las salidas de tono cuando había algún atisbo de acuerdo de investidura con el PSOE y así se explica la polarización de la campaña para las elecciones del 26-J. El problema surge cuando las encuestas les confirman el sorpasso e Iglesias avanza un paso más en su travestismo político y se declara socialdemócrata. Pensaba que con esa simple declaración no solo iba a acabar de hundir a Sánchez, sino que podía quitarle votos a Albert Rivera. Y se equivocó.

La campaña de Unidos Podemos se convirtió en una especie de Torre de Babel en la que se proponían ideas en un marco ideológico tan amplio que eran difícil de creer. Esa esquizofrenia estratégica (eran comunistas, socialdemócratas, plurinacionales, patriotas, socialistas de Allende...), se disimulaba con actuaciones muy creativas de marketing y con eslóganes muy ingeniosos en redes sociales. Unos lemas que ahora Juan Carlos Monedero ha calificado de infantiles en su primer ataque directo a Íñigo Errejón.

La sonrisa de la campaña se congeló la noche del domingo, cuando los resultados empezaron a echar por tierra las encuestas a pie de urna. Y desde ese momento comenzaron las luchas intestinas en una coalición en donde ya hay ocho facciones en liza. Esto se empieza a parecer a la película satírica “La vida de Brian”, del colectivo Monty Python, en el que los distintos grupos de resistencia judía se enfrentaban entre ellos en vez de luchar contra los romanos.

Durante los dos días siguientes al fracaso electoral estamos escuchando todo tipo de razones que justifiquen su mal resultado. Han llegado hasta a encargar un estudio demoscópico que explique por qué se han equivocado los electores. Y no parece serio echar la culpa a los ciudadanos. Sería mejor analizar por qué los líderes de Unidos Podemos, encabezados por Pablo Iglesias, han perdido la credibilidad de parte de los millones de personas que se habían ilusionado con un cambio en España desde el 15M.

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