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Cada cinco horas, un muerto en la carretera

España afronta el reto de volver a reducir la siniestralidad tras una legislatura de estancamiento

El salto en las dos últimas décadas ha sido tan grande que el problema, pese a la preocupación del sector, no logra colarse en la campaña electoral. Ni lo ha conseguido en esta carrera hacia La Moncloa, ni tampoco en la del pasado 20-D. Pero eso no resta importancia al reto que España afronta actualmente en materia de siniestralidad vial: volver a reactivar la lucha contra la accidentabilidad. La legislatura del PP se ha caracterizado por un frenazo drástico en la reducción del número de muertos en siniestros de tráfico. 1.688 personas se dejaron la vida el pasado año en la carretera —una cada cinco horas—, las mismas que en 2014 y ocho más que en 2013. Y, además, durante el mandato de los populares se ha registrado, por primera vez en una década, un aumento de fallecidos en un año en comparación con el anterior.

Todos estos datos han hecho saltar las alarmas en un sector que llevaba más de tres lustros saboreando las mieles del éxito. La entrada en vigor del carné por puntos, hace justo 10 años, fortaleció las políticas de seguridad vial impulsadas desde el Gobierno y permitió dejar muy lejos las cifras que se registraban hace dos décadas. En 1996, 5.483 personas murieron en un accidente de tráfico, tres veces más que en 2015. Y en 2006 fallecieron 4.014, más del doble. Por tanto, el camino avanzado resulta evidente. “La puesta en marcha del permiso por puntos tuvo un efecto importante en los conductores, que se ha traducido en un cambio de hábitos hacia comportamientos más seguros”, admiten desde la actual dirección de la DGT.

Entonces, ¿qué ha ocurrido para que se frene el descenso de muertos? Realmente, la ecuación que explica la accidentabilidad incluye tantas variables que los expertos coinciden en que no existe una sola clave que explique el problema; sino que, más bien, responde a la suma de varias de ellas. La Asociación Española de la Carretera (AEC) cifra en 6.600 millones de euros el deterioro de la red viaria —más acusado durante los años de crisis económica—; y las asociaciones de víctimas hablan de una parálisis de las políticas de seguridad vial impulsadas desde Tráfico: “Han bajado la guardia”.

La DGT introduce, por su parte, otros factores. En primer lugar, el aumento de la antigüedad del parque móvil. Los vehículos que circulan por España han pasado de tener una edad media de 8 años en 2007 (antes de la coyuntura económica) a 11,2 en 2014, según los datos la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac). Por su parte, según las cifras que maneja Tráfico, un poco más conservadoras que las de la patronal, los turismos constituyen el 70% del parque y han pasado de tener una antigüedad media de 6,5 años en 2007 a 10,2 en 2014.

Pero, por su puesto, en todo este contexto, influye también el número de automóviles que circulan. El parque de vehículos español lo constituyen actualmente cerca de 31 millones de vehículos: casi 2 millones más que en 2006 y cerca de 11,5 más que en 1996. Un alza al que se añade, además, un incremento de la movilidad: en 2015 se registraron 373 millones de desplazamientos de largo recorrido, frente a los 354 millones de 2013. Según concluye la DGT, este aumento, que se produce tras una caída continuada durante un lustro —en 2009 se contabilizaron casi 400 millones de movimientos—, se debe al fin de la recesión.

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