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Las negativas del PP limitan la capacidad negociadora de Ciudadanos

El partido emergente asume que este bloqueo puede acercar a Sánchez hacia Podemos

Albert Rivera prepara su intervención ante el escaño vacío de Rajoy.
Albert Rivera prepara su intervención ante el escaño vacío de Rajoy.

La cuarta negativa del PP a reunirse con Ciudadanos ha dejado a la formación emergente ante un escenario inesperado: Albert Rivera no consigue iniciar la negociación de nuevos apoyos para su acuerdo de Gobierno con Pedro Sánchez, lo que facilita que el PSOE se incline hacia Podemos, según reconocen fuentes de la Ejecutiva. El desencuentro entre los dos partidos es profundo. El PP quiere una cita entre líderes; Ciudadanos, entre equipos de trabajo. El PP aspira a que Mariano Rajoy repita como presidente y Ciudadanos no lo considera el candidato adecuado. Finalmente, el PP quiere negociar sobre la base de su propuesta de cinco pactos, o directamente de una hoja en blanco, y Ciudadanos defiende la vigencia de su acuerdo programático con el PSOE.

"No somos capaces de entender a dónde va esta situación, ni sabemos qué es lo que quieren", reconoció Miguel Gutiérrez, secretario general del partido de Albert Rivera, que juzga "lamentable" el posicionamiento de la formación dirigida por Mariano Rajoy. "No querer sentarse… no somos capaces de comprenderlo. Dicen que lo que necesita España es un pacto entre PP, PSOE y Ciudadanos, y cuando les emplazamos a una reunión siempre dicen que no", añadió. "Están instalados en el inmovilismo". Como resumió el propio Rivera: "Rajoy me negó la palabra, ha roto todos los puentes".

"El principal objetivo de vuestra estrategia conjunta", respondió el portavoz parlamentario del PP, Rafael Hernando, en una carta dirigida el miércoles por la noche a Gutiérrez; "[es] expulsar al Partido Popular, destruir las reformas aprobadas la pasada legislatura (...) deslegitimar la victoria electoral de nuestro partido, e impedir por primera vez que la lista más votada pueda formar un Gobierno estable en nuestro país".

El PP siempre juzgó a Ciudadanos como su aliado natural. Esa impresión quedó reforzada por los pactos autonómicos suscritos por ambos partidos en 2015 y que supusieron que el partido de Rajoy mantuviera las presidencias de Madrid, La Rioja, Murcia, y Castilla y León. La campaña electoral demostró, también, coincidencias programáticas en la defensa de la soberanía nacional, la estabilidad presupuestaria, el control del gasto o el compromiso con Europa.

Sin embargo, los casos de corrupción que afectan al PP, y el tono duro con el que Ciudadanos los critica, han abierto profundas heridas en los dos partidos. En el PP causó estupor la llamada de Rivera a cuestionar el liderazgo de Rajoy, pronunciada en el primer debate para la investidura de Sánchez como presidente. En Ciudadanos han dolido mucho las palabras gruesas que le dedicaron ese día los diputados populares a su líder ("traidor", "niñato" o "no te entendemos", cuando habló en catalán) y el "tono faltón" que emplea Hernando, a juicio de los dirigentes de la formación emergente.

El portavoz parlamentario del PP acusó a Ciudadanos, en una carta remitida a este partido el miércoles por la noche, de "favorecer que las fuerzas políticas constitucionalistas no votaran conjuntamente en el pleno a favor de la Soberanía Nacional y los principios constitucionales, en vuestro empecinamiento de apoyar una reforma constitucional de corte federal".

No hay mejor resumen que ese del distanciamiento entre los dos partidos: no lograron presentar una iniciativa conjunta en defensa de la soberanía nacional.

Reunión con el PNV

Los equipos negociadores de Ciudadanos y el PSOE se han reunido esta mañana con el del PNV para intentar ganar apoyos para su pacto de Gobierno, que solo colectó 131 votos a favor cuando Pedro Sánchez se presentó a la segunda votación de investidura. Aunque las tres partes se han comprometido a seguir dialogando, el encuentro ha reflejado las "discrepancias" entre ellos.

La formación emergente, que siempre se había mostrado reacia a negociar con partidos nacionalistas, se muestra ya abierta a hacerlo. Sus líneas rojas con el PNV son que no pida el acercamiento de presos etarras al País Vasco o una consulta de autodeterminación.

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