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El PSOE aprueba su programa electoral por asentimiento

Los atentados de París suspenden la Conferencia Política en la que Pedro Sánchez pretendía resaltar las fortalezas de su programa electoral y transmitir una imagen de unidad interna

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Pedro Sánchez, tras suspender la Conferencia Política del PSOE por los atentados de París. EFE

El PSOE ha aprobado, con el asentimiento de sus participantes en la Conferencia Política, su programa electoral para las elecciones generales del 20 de diciembre. Antes de que el secretario general de los socialistas, Pedro Sánchez, condenara en su discurso los atentados de París, el secretario de Organización del partido, César Luena, ha comunicado la suspensión del cónclave. A continuación se ha aprobado con unanimidad el programa electoral socialista. “Se trataba de una tarea ineludible”, ha explicado un dirigente del partido.

El partido ha dedicado el último mes a discutir las 3.800 enmiendas presentadas por los militantes de las distintas federaciones y que han dado forma a su programa de cara a las elecciones generales. Por ejemplo, la Comisión de Economía y Empleo había aprobado por unanimidad una enmienda en la que el PSOE se reafirmaba en su compromiso de “derogar con carácter inmediato” toda la reforma laboral del PP, “que estableció un modelo de empleo precario, de bajos salarios, de despidos baratos y un sistema de relaciones laborales sin equilibrio de poder entre trabajadores y empresarios”. Su intención es sustituirla por “una norma dialogada con los agentes sociales”.

La Comisión de Reformas Democráticas había acordado establecer “un límite de dos mandatos consecutivos” para ejercer la presidencia del Gobierno. Con las enmiendas aprobadas el PSOE también se comprometía a “mejorar la proporcionalidad” del sistema electoral, “desbloquear las listas” y “regular de manera exhaustiva los conflictos de intereses para evitar el fenómeno de puertas giratorias”. Para ello, Sánchez fijaría un periodo de incompatibilidad de cinco años posteriores al desempeño del cargo público. Por su parte, la Comisión de Sociedad del Conocimiento incluyó en el programa del PSOE el compromiso de promover una escuela pública laica “sin enseñanzas confesionales ni en el currículum ni en el horario escolar”.

La organización del PSOE también tenía cerrada una cuidada puesta en escena para la clausura del cónclave. El objetivo de transmitir un mensaje de unidad, con sus principales dirigentes cerrando filas en torno a Sánchez. Las agendas se cuadraron para reunir a los dos presidentes del Gobierno socialistas –Felipe González (1982-1996) y José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011)-, los demás exsecretarios generales –Joaquín Almunia (1997-2000) y Alfredo Pérez Rubalcaba (2012-2014)- y todos los barones regionales –los socialistas cuentan con siete presidentes autonómicos- salvo la vicepresidenta de Canarias, Patricia Hernández. Los atentados de París truncaron los planes del PSOE, que forzado por las circunstancias no pudo profundizar en los puntos fuertes de su programa. La actualidad política está monopolizada por el proceso secesionista en Cataluña. Los atentados en Francia también perjudicaron a Sánchez, que busca diferenciar su discurso del de los demás partidos.

A eso hay que añadir el varapalo logístico y económico, tras dedicar más de un mes a la organización de la Conferencia Política y el coste que implica alquilar durante tres días, del viernes al domingo, uno de los espacios principales del recinto ferial de Ifema. “No olvidemos los participantes en la Conferencia que se han desplazado desde otros países europeos o de América Latina como Argentina, Brasil, Colombia o Ecuador”, lamentaba un cargo. Quizás el mejor resumen de la desazón por el impacto de los atentados en la agenda del PSOE fueron las docenas de bolsas de papel con almuerzo para los asistentes. Hubo quien aprovechó los bocadillos de tortilla de patatas con pimientos que contenían, las bolsas de patatas fritas o frutas como manzanas.