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Una juez envía a prisión al supuesto asesino de Eva Blanco

Ahmed Chelh ha aterrizado este viernes en la base aérea militar de Torrejón de Ardoz

El presunto asesino de Blanco llega a Torrejón.

Ahmed Chehl, el hombre que supuestamente asesinó a Eva Blanco hace 18 años en Algete, duerme desde anoche en la cárcel de Soto del Real. La titular del juzgado de instrucción número 4 de Torrejón de Ardoz ordenó ayer su prisión provisional comunicada y sin fianza como supuesto autor de los delitos de asesinato, agresión sexual y detención ilegal, según informaron fuentes judiciales. El detenido, que fue trasladado ayer desde Francia, se negó a declarar.

Los agentes de Homicidios de la Guardia Civil se desplazaron a primera hora de ayer a Besançon, donde se encontraba el detenido desde el pasado día 1 de octubre. Allí había sido arrestado por la Gendarmería francesa, que había recibido una orden europea de detención procedente del juzgado de instrucción número 4 de Torrejón. El detenido despegó en el avión del instituto armado pasadas las diez de la mañana y permaneció dormido durante casi todo el trayecto, según fuentes de la investigación.

Ahmed Chelh llegó a la base aérea de Torrejón de Ardoz a las 13.14. De allí salió en un furgón de detenidos escoltado por guardias civiles con armas largas y de pie en vehículos todoterreno. En lugar de abandonar el aeropuerto por la puerta principal, la que sale a la autovía de Barcelona (A-2), lo hicieron por la trasera (la más cercana a Ajalvir) para trasladarlo a la comandancia de Tres Cantos. Allí llegó a las 16.15. Los agentes de Homicidios le tomaron las huellas dactilares y le hicieron la ficha policial, lo que incluye las fotografías de la reseña. También le dieron de comer antes de pasarlo a disposición judicial. El menú consistió en agua, zumo, leche condensada, galletas y barritas energéticas.

Manuel Blanco y Olga Puig, padres de Eva, en una imagen de archivo. ampliar foto
Manuel Blanco y Olga Puig, padres de Eva, en una imagen de archivo.

La comitiva salió de nuevo hacia el juzgado, en la calle del Puerto de Navacerrada, en Torrejón, donde había un fuerte dispositivo de vigilancia. El detenido entró a las 16.45 escoltado por dos guardias civiles. Se le veía tranquilo y caminaba sin titubear, con la mirada perdida. Mientras era conducido por los agentes, algunas personas congregadas en los alrededores de la sede judicial comenzaron a insultarle y a llamarle “asesino, asesino”. “Que me lo dejen a mí un rato y verás cómo lo soluciono todo”, gritaba un hombre.

En la vista judicial estuvieron la juez, el fiscal, el abogado de la acusación particular ejercida por los padres de Eva Blanco y el letrado defensor, de oficio.

En un principio, Ahmed Chelh tenía la intención de declarar, pero al final no lo hizo por recomendación de su abogado. Fuentes judiciales reconocieron acertado el consejo de su abogado, ya que desconocía todo lo instruido hasta el momento, por lo que su declaración podría causarle indefensión o caer en algún error que le incriminara.

A lo que sí accedió Chelh fue a que le practicaran la prueba de ADN, con la correspondiente toma de saliva. Tanto el fiscal como la acusación particular pidieron su ingreso en prisión, mientras que el abogado defensor solicitó su puesta en libertad hasta que se conociera el resultado de la prueba de ADN y su cotejo con los restos hallados en el cuerpo de Eva Blanco. La juez accedió a la petición de las acusaciones y decretó la prisión provisional. Pasadas las siete de la tarde, el supuesto asesino fue trasladado, de nuevo rodeado por un fuerte dispositivo de agentes, a la cárcel de Soto del Real. Allí estará en el módulo de presos preventivos hasta que se celebre el juicio o sea trasladado de centro penitenciario.

Levantado el secreto del sumario

La titular del juzgado de instrucción número 4 de Torrejón de Ardoz levantó el jueves el secreto de sumario que pesaba sobre el caso de Eva Blanco, según confirmaron ayer fuentes judiciales. Hasta ese momento, todas las actuaciones que habían practicado la Guardia Civil y el propio juzgado solo eran conocidas por el instructor o los agentes a los que comisionó.

Tan solo la investigación realizada por la Guardia Civil ha generado en estos 18 años más de treinta carpetas, lo que da idea del volumen del procedimiento. Algunas de las partes personadas en el proceso fueron a primera hora de la mañana a consultarlas.

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