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Dos municipios tinerfeños, separados por una raya azul como frontera

La alcaldesa de Güimar traza la frontera del municipio como protesta por los lindes de un polígono industrial

La raya azul que separa los municipios tinerfeños de Güímar y Arafo.
La raya azul que separa los municipios tinerfeños de Güímar y Arafo. Cedida por La Opinión de Tenerife

Desde hace una semana, los límites entre los municipios colindantes de Güímar y Arafo, en la zona Sureste de Tenerife, se encuentran delimitados por una gigantesca raya de pintura azul que recorre carreteras y aceras. Esta decisión, que ha convertido la linde entre los dos pueblos en una suerte de cartografía insólita, ha sido tomada por la alcaldesa del PP en Güímar, Carmen Luisa Castro, para dejar claro dónde se encuentran los límites del término municipal a lo largo de uno de los polígonos industriales más importantes de la zona. “No queremos un enfrentamiento entre los vecinos sino delimitar el municipio y por lo tanto sus funciones con respecto a Arafo”, explicó la alcaldesa.

A quien no han convencido estos argumentos ha sido al alcalde arafero, José Juan Lemes, que abandonó el PP para concurrir en las pasadas elecciones como independiente. A su juicio se trata de una situación surrealista y de una postura “inadmisible y una provocación” por parte de la alcaldesa de Güímar. En este sentido, después de instar sin éxito a Castro a que borre las rayas azules de la discordia, el alcalde de Arafo ha ordenado la elaboración de informes por parte de la Policía Local para dilucidar si el trazado de las líneas azules puede suponer un peligro para la seguridad vial.

En realidad, tras la polémica subyace otra batalla competencial que tiene al polígono industrial del valle de Güímar como principal casus belli. Esta amplia zona, se encuentra enclavada entre tres municipios: Güímar, Arafo y Candelaria. El deterioro de las vías de transporte es evidente y el problema radica en que ninguna de las corporaciones implicadas acierta a ponerse de acuerdo para su mantenimiento y conservación después de que en 2013 se disolviera la asociación Mixta Polígono Valle de Güímar con el compromiso de la creación de una nueva entidad de conservación de esta zona industrial.

Ante las quejas y denuncias realizadas por parte de los usuarios del polígono, la alcaldesa guimarera optó por el acto simbólico de pintar los límites del municipio “para evitar confusiones y los vecinos sepan cuál es nuestro territorio”. El enfrentamiento entre los dos municipios tinerfeños ha desconcertado al Cabildo. En este sentido, el vicepresidente, Aurelio Abreu, asegura que la Corporación insular no tiene competencias en materia de carreteras en el polígono industrial y que se trata de un tema “estrictamente municipal”. Del mismo modo, ha realizado un llamamiento a los dos alcaldes para que dialoguen e impere la “serenidad y la concordia”.

Repercusión de las redes

Los vecinos de Arafo (5.400 habitantes) y Güímar (18.700) han asumido la nueva raya fronteriza con una mezcla de asombro y humor. “Esto es una chorrada de los políticos, aquí todos nos llevamos bien y lo que nos preocupa es que algún guiri se confunda con las rayas y tenga un accidente”, explica Manuel, un camionero que frecuenta el polígono. De la misma forma, tras conocerse la insólita frontera intermunicipal, los chascarrillos en Internet no se han hecho esperar. Desde la “Guerra en Pitufilandia” hasta alusiones a la película Braveheart (cuyos protagonistas se pintan la cara de azul). Mientras los alcaldes de ambos municipios se cruzan acusaciones, los vecinos siguen su vida normal sin entender muy bien qué pinta una raya azul en el suelo de sus calles.