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Podemos intenta absorber a las fuerzas autonómicas de izquierda

La formación ultima un pacto con ICV y busca alianzas en la Valencia o Galicia

Pablo Iglesias y Ada Colau, este viernes en Barcelona. Ampliar foto
Pablo Iglesias y Ada Colau, este viernes en Barcelona. AFP

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, empezó ayer en Barcelona a lanzar su plan de confluencia para las elecciones generales del próximo otoño, una operación con la que pretende aprovechar el tirón de las "fuerzas del cambio" en territorios como Cataluña, Comunidad Valenciana, Galicia o incluso Baleares. El líder del nuevo partido ultimó un acuerdo con Joan Herrera y Dolors Camats, coordinadores de ICV, para concurrir juntos a las autonómicas del 27-S y a las generales. Este entendimiento se produce dos días después de que Iglesias comunicara a Alberto Garzón su rechazo tajante a pactar con IU.

La filosofía de la estrategia de Podemos la esgrimió Iglesias tras reunirse durante una visita de dos días a Cataluña con los dirigentes de ICV, una fuerza aliada desde 2003 con Esquerra Unida i Alternativa (EUiA), que a su vez sí pertenece a la federación de IU. A pesar de esta contradicción, el político explicó que hay territorios, que califica de “ecosistemas políticos más complejos”, donde “puede haber fórmulas más generosas y abiertas que a nivel estatal”. De hecho, buscó demostrar que existen diferencias entre ICV y la coalición que encabezan Cayo Lara y Garzón, contra la que esta semana ha lanzado durísimas críticas.

En su opinión, el partido ecosocialista catalán tiene mayor “madurez” y se enfrenta mejor a los retos de la “nueva política”, mientras que IU —a la que aludió sin citarla— “ocupa las viejas identidades y los viejos símbolos”. Iglesias y su dirección, en realidad, temen que las siglas de Izquierda Unida, formación que ha acometido una renovación radical en el último año les puedan restar parte del voto moderado —quieren evitar que se les identifique con un “frente de izquierdas”—, y recelan de la complejidad orgánica de la federación. En las desavenencias entre ambas fuerzas resulta clave el intento frustrado de Iglesias de acercarse a IU tras el nacimiento de Podemos.

IU rechaza un enfrentamiento con Iglesias

ELSA GARCÍA DE BLAS

Ante los durísimos ataques de Pablo Iglesias contra IU y su rechazo a pactar con esta fuerza una candidatura de unidad popular para las generales, la formación de izquierdas ha decidido reaccionar rehuyendo el enfrentamiento, con la esperanza de que, al final, sí haya pactos, aunque sean territoriales. “No queremos enfrentarnos a Podemos ni a nadie. Nuestra voluntad política es construir”, señala Clara Alonso, secretaria de Comunicación de IU, que ve “positivo” el acuerdo entre Podemos, ICV y otras fuerzas en Cataluña, un pacto del que también forma parte su partido hermano, Esquerra Unida i Alternativa.

A pesar de que Iglesias esgrimió como argumento para rechazar el acuerdo con IU que no quiere un pacto entre organizaciones políticas —y en Cataluña acaba de hacerlo— y que tampoco busca una sopa de siglas —y no está descartado que en algunas comunidades el nombre de Podemos aparezca en la papeleta junto a los de otros—, en IU no interpretan que Podemos esté levantando un muro contra IU. “No, para nosotros la unidad popular es algo más allá de un acuerdo entre IU y Podemos. Seguimos con nuestra hoja de ruta, el proceso está abierto y vivo”, destaca Alonso. “Nuestras premisas son diálogo abierto y generosidad”, incide.

Los dirigentes de la federación han evitado polemizar con Iglesias tras el repudio de este. Alberto Garzón, candidato a la presidencia del Gobierno, solo dijo que no compartía las palabras del líder de Podemos, e incluso admitió que en parte del contenido podía estar de acuerdo. El coordinador general, Cayo Lara, fue el más contundente al escribir en Twitter que “hay gente que cuando tiene un mínimo de poder manifiesta su auténtica personalidad”. En IU prefieren quedarse con una visión “creativa y optimista del proceso”, concluye Clara Alonso.

Compromís y otras fuerzas

Este discurso responde a dos fines. En Madrid y en la mayoría de las comunidades, intentar ocupar el espacio político del PSOE, desvinculándose de marcas electorales que, en palabras de Iglesias, no han sido más que “bisagras de los socialistas”. En segundo lugar, aprovechar el impulso de fuerzas con ADN ligados a comunidades específicas. Esta táctica tiene que ver con la idea de “cambio” que enarbolan los dirigentes de Podemos desde su nacimiento. Tras comprobar en las elecciones del 24 de mayo el éxito las candidaturas municipales de “unidad popular” y el buen resultado de Compromís en la Comunidad Valenciana, Més en Baleares y las mareas atlánticas en Galicia, Podemos busca ahora fraguar esas alianzas antes de las generales. A ese objetivo responde también la llamada “gira del cambio” que el líder del partido emergente inició hace una semana en Cádiz y en la que se presenta ya como candidato a La Moncloa.

De momento, no hay nada definitivo cerrado, e Iglesias solo ha escenificado un entendimiento con ICV en Cataluña, donde el calendario apremia por la convocatoria de elecciones el 27 de septiembre. No hay nombre para las papeletas ni cabezas de lista. No obstante, mientras sí parece claro, según las declaraciones de sus dirigentes, que Podemos concurrirá con su nombre y logo en Madrid y en la mayoría de las autonomías, las fórmulas que está estudiando en al menos cuatro comunidades abren la puerta a otros nombres y a la posibilidad de figurar en la papeleta junto a otras fuerzas. Otra excepción que contradice, desde el primer día, la estrategia estatal diseñada para las generales.

El espíritu de Colau

El pacto entre Iniciativa y Podemos, que tendrá su primer test el 27-S, está muy avanzado y solo falta cerrar flecos. ICV propuso ayer a Joan Coscubiela, coportavoz del Grupo de la Izquierda Plural en el Congreso, como cabeza de lista a la Generalitat. Podemos tiene como candidato a Albano Dante Fachin, que ganó las primarias aunque él no será el cabeza de lista. Falta ahora que los dos partidos consensúen un único candidato aunque en Podemos ven con buenos ojos a Coscubiela. Joan Herrera y Dolors Camats, coordinadores de ICV, dan un paso atrás y no concurrirán el 27-S.

Tampoco está claro el nombre, aunque tanto Iglesias como Herrera coincidieron en señalar que tendrá el “espíritu” de Barcelona en comú, la plataforma que ha catapultado a Ada Colau a la alcaldía de Barcelona. El principal escollo del acuerdo es que las dos formaciones deben realizar primarias y van contra reloj. Podemos planeaba concurrir en solitario al 27-S, pero cambió de idea tras los resultados del 24-M. Hoy el Consejo Ciudadano, máximo órgano de dirección de ese partido, abordará el escenario preelectoral en Madrid.