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IU, PP y Podemos se alían contra el ladrillo en Castilleja de Guzmán

El PSOE pierde la alcaldía pese a que se mostró dispuesto a revisar el plan urbanístico

Tasio Oliver, frente al Ayuntamiento de Castilleja de Guzmán (Sevilla). Ampliar foto
Tasio Oliver, frente al Ayuntamiento de Castilleja de Guzmán (Sevilla).

Los planes urbanísticos de Castilleja de Guzmán (Sevilla, 2.829 habitantes), que preveían medio millar más de viviendas inicialmente, sumados a las deficiencias de infraestructuras básicas, como el ambulatorio, y la crítica situación de las cuentas han terminado por unir partidos que nadie imaginaba juntos: IU, PP y Podemos. El PSOE, pese a tener el respaldo del 33% de los votos y cuatro de los 11 ediles, se ha quedado fuera. El alcalde, Tasio Oliver, miembro de la dirección federal de IU, pretende que todos los partidos, incluido el socialista, asuman responsabilidades de gobierno y someterse a una moción de confianza en 16 meses.

Oliver, de 37 años, se encarga de consumo y movimientos ciudadanos en la dirección federal de IU. Forma parte de Izquierda Abierta y ocupó el octavo puesto en la lista de la federación en las elecciones europeas. A sus tres ediles les votaron el sábado los dos del PP y los otros dos de Vecinos Por Guzmán (agrupación respaldada por Podemos) y afirma haber recibido las felicitaciones del coordinador de IU, Cayo Lara, del andaluz, Antonio Maíllo, y de Gaspar Llamazares.

Distintos análisis

Su visión es que el 67% de la población ha pedido un cambio y por eso se han unido partidos tan antagónicos como Podemos e IU con el PP. La conclusión de la concejal del PSOE, María del Mar Rodríguez, es que Oliver quería la alcaldía a toda costa.

“No nos hemos negado a nada”, afirma Rodríguez, quien admite estar “políticamente molesta” con el transcurso de las negociaciones y el resultado final. Afirma que el PP le propuso un pacto de Gobierno con reparto de mandato: dos años para el PSOE y dos para los socialistas, pero ni la agrupación local ni la dirección lo permitió. Con Oliver asegura que se comprometió a todo lo que reclamaban: una auditoria, revisar el plan general urbano y luchar juntos por las deficiencias del pueblo. Con la agrupación de Podemos “solo hubo desencuentros”.

El pacto se cerró horas antes de la toma de posesión, de madrugada, cuando los móviles comenzaron a recibir mensajes con la decisión final de votar a la candidatura de Oliver.

El alcalde defiende que era necesario el “cambio” y “acabar con un modelo agotado tras 16 años de gobierno socialista”. Asegura que el único objetivo compartido por formaciones tan distantes es “el bien común”, que se concreta en la derogación del planeamiento urbano, conseguir un ambulatorio acorde a las necesidades del pueblo y la auditoría de las cuentas. Transcurridos 100 días, se compromete a “ofrecer las áreas de gobierno a todos los partidos, incluido el PSOE”, y someterse de forma voluntaria a una moción de confianza en un año y medio. Su fórmula de gestión será dar mayores competencias al pleno e intentar formar un equipo de “concentración”. La edil socialista afirma que trabajará por los vecinos, pero desde la oposición.

Oliver reniega de la denominación de “antinatura” para el acuerdo y dice que lo que merece tal calificativo es “anteponer los intereses de partido a los del pueblo”.