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OPINIÓN

¡Salvemos al PP!

Los ataques de sus adversarios son propios del juego político. La tarea necesaria consiste en salvarle de sí mismo

Hace unos meses escribí el artículo titulado ¡Salvemos a Beppa Pig! Con sus tres famosos congéneres, la simpática cerdita estaba amenazada de verse prohibida en las publicaciones de la Universidad de Oxford para no irritar a los seguidores del Profeta. Ahora, en el caso que nos ocupa, la tarea de salvamento es mucho más ardua, ya que no es un enemigo exterior de quien resulta preciso proteger al PP, pues los ataques de sus adversarios son propios del juego político. La tarea necesaria consiste en salvarle de sí mismo.

Cierto que las cosas eran difíciles, por la sangría experimentada respecto de 2011, pero todos los datos hacían preverla y además fue el primer partido en votos, una plataforma suficiente para abordar la recuperación de cara a noviembre. Lo que no cabía era que Rajoy y su coro de fieles celebrasen una victoria que no existía más que en su imaginación. Vencer era conquistar (o no perder) Ayuntamientos y Diputaciones, y les esperaba el desastre.

No es que el PP comunique mal, es que se las arregla para comunicar siempre en falso. Incluso cuando anuncia algo positivo, como el descenso del paro, es incapaz de informar sobre los límites del optimismo (trabajo precario) y los demás tienen que recordárselo. Tal insuficiencia informativa supone una cortina de humo que oculta el dato positivo del crecimiento. Por otra parte, aún no se ha enterado Rajoy del papel jugado en los desahucios por una Banca, a cuyo servicio sí está, que actúa exclusivamente para maximizar beneficios, aunque la forma de obtenerlos suponga un peligro de pérdidas o la ruina de sus clientes, hasta sancionar al empleado que incumpla la regla. Los riesgos de tanta gente no importaban: de ahí el papel emblemático del tema.

Vencer era conquistar Ayuntamientos y Diputaciones, y les esperaba el desastre

Y sobre todo el Gobierno Rajoy ha presidido un régimen de corrupción. El espectro de esta es muy amplio, llega al borde de Podemos pasando por IU y sobre todo PSOE, pero en las Administraciones del PP es una metástasis. Sus mecanismos de base quedaron expuestos desde un esclarecedor artículo de Letras Libres en 2012, sobre su funcionamiento en el sector de la construcción, dispuesto a obtener ventajas ilegales a todos los niveles, con el apoyo de políticos conservadores bien pagados. De Gürtel a Púnica. El PP se refugia en que son manzanas podridas individuales. Todo indica lo contrario y, además, es obvio que nunca el partido ha realizado investigaciones internas preventivas anticorrupción. Difícilmente Ciudadanos podrá conciliar con sus principios el apoyo en Madrid a un PP en ese estado frente a una personalidad como Ángel Gabilondo. ¿Con el tándem Rajoy-Cospedal al frente cabrá la renovación? Hay que salvar al PP.