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El mapa más fragmentado

La atomización del futuro Parlamento de Navarra augura una probable repetición electoral

Será la comunidad autónoma con más dificultades para formar Gobierno

La presidenta del Gobierno de Navarra, Yolanda Barcina, en abril. Ampliar foto
La presidenta del Gobierno de Navarra, Yolanda Barcina, en abril. EFE

Navarra tiene la singularidad de presentar el mapa más fragmentado de las 13 comunidades que compiten en las elecciones del 24 de mayo. Junto a los clásicos, UPN (Unión del Pueblo Navarro), PP, PSN e IU, irrumpen los partidos emergentes, Podemos y Ciudadanos, a los que hay que añadir los vasquistas Geroa Bai y EH-Bildu. Con un panorama tan fragmentado y bloques enfrentados, puede adelantarse que Navarra será la comunidad con más dificultades para formar Gobierno sin descartarse la repetición electoral.

Los partidos tradicionales, PSN y UPN, gobernante los últimos 25 años, sufren un acusado desgaste. Unión del Pueblo Navarro parte como primera fuerza, pero en precario. De los 19 escaños que tiene en la Cámara autónoma, sobre 50, la encuesta del Diario de Navarra del 26 de abril los reducen a 14 o 15, y la del CIS del pasado jueves, a 11 o 12. Muy lejos de la mayoría que no podría alcanzar con los únicos partidos predispuestos a apoyarle: PP (3 escaños, según Diario de Navarra y el CIS) y Ciudadanos (3, según el mismo diario y 4 o 5 que le otorga el CIS).

La irrupción de Javier Esparza y la retirada de la actual presidenta, Yolanda Barcina, no parece detener el desplome de UPN. La herencia de Barcina es pesada. Ha gobernado en minoría desde que hace dos años echó del Gobierno al PSN, con críticas generales de “despilfarro”, casos de corrupción y denuncias de cobros irregulares de dietas por ella misma. Hace un año, evitó una moción de censura y el adelanto electoral al lograr que los socialistas navarros se amedrentaran por exigencia de la Ejecutiva del PSOE, atemorizada tras una campaña nacional de Barcina en la que enarboló el fantasma de la “hoja de ruta de ETA”. El motivo era que para que la moción de censura triunfara se requería el voto de EH-Bildu.

El bloque conservador no suma mayoría. Además del desgaste de UPN, el PP, tras su ruptura con el partido navarro hace siete años, está bajo mínimos, y Ciudadanos no presenta en Navarra el vigor de otras comunidades. Puede pesarle su compromiso de eliminar el concierto económico.

Los partidos de izquierda y vasquistas han dicho no a facilitar el Gobierno a UPN y enarbolan que en Navarra hay “pulsión de cambio”: un 80%, según las encuestas. El PSN, con nueva candidata, María Chivite, portavoz en el Senado, no es la segunda fuerza, la llamada a configurar la alternativa a UPN. De sus nueve escaños pasaría a cinco, según Diario de Navarra, y a seis, según el CIS.

Las encuestas discrepan sobre la segunda plaza. Para Diario de Navarra es Geroa Bai, el partido vasquista de la diputada Uxue Barkos, la candidata mejor valorada. Le da nueve escaños. Pero el CIS los rebaja a cinco. Sin embargo, mientras el diario navarro da a Podemos, con Laura Pérez, ocho escaños, el CIS los sube a 11. EH-Bildu, con Adolfo Araiz, logra siete escaños, según Diario de Navarra y el CIS. IU pasa de tres a uno, según el mismo periódico, y a dos, según el CIS.

La herencia de Barcina al frente del Gobierno es una herencia pesada

Si es Geroa Bai la segunda fuerza, Barkos podría articular una coalición con PSN, Podemos, IU y EH-Bildu y asegurar su investidura. El dramatismo con que UPN ha planteado el futuro de Navarra si perdía el Gobierno y entrab a el vasquismo ha perdido peso tras el cese definitivo de ETA y la moderación de los partidos vasquistas. Barkos asegura que Geroa Bai “no activará la Transitoria IV de la Constitución”, el referéndum que abriría la puerta a la unión con Euskadi. Sus prioridades son económicas y sociales y sólo se plantea convenios con Euskadi y otras comunidades próximas.

En el caso de que Podemos fuera la segunda fuerza, la alternativa a UPN sería difícil, porque aunque ha moderado sus posiciones —tampoco activará la Transitoria IV—, está en pleno debate y genera desconfianzas programáticas.

Si fuera EH-Bildu, la gobernabilidad sería inviable y, previsiblemente, habría repetición electoral porque partidos como PSN y Geroa Bai ya han adelantado que no le apoyarán.

En caso extremo, los socialistas navarros podrían facilitar la investidura de UPN, como en el pasado. Pero las encuestas no garantizan que la suma de escaños de UPN, PSN, PP y Ciudadanos sumen mayoría. Aparte del coste político que ha supuesto para el PSN su contribución a la estabilidad en Navarra en el pasado, dejando gobernar a UPN.

Los candidatos forales

Javier Esparza (UPN), 44 años. Licenciado en Pedagogía y maestro. El anuncio de Yolanda Barcina de no repetir como candidata a la presidencia del Parlamento navarro desembocó en un congreso del que salió elegido el hasta entonces consejero de Administración Local. Afronta las elecciones tras un Gobierno de UPN en minoría, desgastado pero, según él, “el único partido que le ha cantado las cuarenta a la gente de Herri Batasuna, a la gente de EH Bildu”.

Adolfo Araiz (Bildu), 52 años. Este abogado [VIÑETA]<CP10><CL10.5>fue miembro de la Mesa Nacional de HB entre 1991 y 1997. Encabeza el sector vasquista de la comunidad foral y quiere representar a “todos aquellos sectores que han padecido las políticas antisociales y antidemocráticas de los Gobiernos de UPN y PSN”.

María Chivite (PSN), “Mamá, hija, hermana, amiga, socióloga, inconformista, soñadora. En estos momentos candidata del PSN-PSOE al Gobierno de Navarra y portavoz de GPS [grupo socialista] en el Senado” es su forma de definirse, según su perfil de Twitter. Su elección como portavoz del grupo socialista en el Senado le ha dado visibilidad. El gusanillo de la política le viene de familia. Se licenció en Sociología y es máster en Organización y Recursos Humanos y Técnica Superior en Prevenciones Laborales. “Es hora de cambiar las cosas. Me niego a que la resignación triunfe”, es su lema.

Uxue Barcos (Geroa Bai), 51 años. Es la primera vez que opta al Parlamento regional tras su paso por el Ayuntamiento de Pamplona y el Congreso de los Diputados. Licenciada en Ciencias de la Información, asegura que su paso por la política es temporal y en el terreno público vive con dos máximas: “Una de pragmatismo —la política es el arte de lo posible— y otra de convicción por el camino andado —los conversos a la cola—”.

Diego Paños (Ciudadanos), 48 años. El partido de Albert Rivera estuvo a punto de no presentar candidatura en Navarra. Finalmente, escogió al exportavoz de UPyD en Navarra. “La corrupción de lo mejor conduce a lo peor”, es su lema.

Ana Beltrán (PP),  49 años. Es diplomada en Dirección de Empresas Turísticas y ha sido portavoz del grupo popular en el Parlamento de Navarra. Enarbola la tesis de la defensa de la identidad de Navarra como comunidad foral diferenciada, “dentro de un gran país que es España”.

Laura Pérez Ruano (Podemos), 35 años. Abogada y profesora de euskera, se encuadra en el llamado sector crítico de Podemos, puesto que cuando se presentó a las primarias internas no contaba con el apoyo del equipo de Pablo Iglesias. Aunque asegura que está dispuesta a hablar con Bildu y las formaciones abertzales y soberanistas para llegar a un hipotético acuerdo, lo que ha generado cierta inquietud en el seno de la formación. Su prioridad, afirma, consiste en concitar una alternativa a UPN, PP y PSOE. En 2011, durante un viaje del entonces príncipe Felipe a Navarra, protagonizó una tensa conversación con el actual monarca al preguntarle si estaba dispuesto a facilitar un referéndum sobre el modelo de Estado.