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El PP plantea una campaña de cercanía para frenar a Rivera

Los populares confían en la marca de sus 4.000 alcaldes para frenar su caída electoral

Mariano Rajoy, este martes en Vitoria. Ampliar foto
Mariano Rajoy, este martes en Vitoria.

“Una campaña en corto y más directa”, explica uno de los dirigentes nacionales del PP de mayor confianza con Mariano Rajoy. “Vamos a buscar más cercanía con el votante, con todas las fórmulas posibles, para paliar uno de nuestros déficits”, remarca uno de los responsables del comité de campaña del PP y también miembro de la ejecutiva. “Voy a salir aún más si cabe a calle, para estar más a pie de obra”, concluye la candidata a la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, una de las apuestas más arriesgadas de Rajoy. Los responsables del PP, inquietos y preocupados tras los malos datos de las elecciones andaluzas, pretenden copiar así del fenómeno Ciudadanos y de Albert Rivera su sensación de “frescura y sensatez”.

En el PP no quieren reconocer que están obsesionados con la irrupción de Ciudadanos. Han hecho sus cábalas, sus composiciones y sus sumas para intentar demostrar que los datos obtenidos el pasado domingo por el partido de Albert Rivera y por la UPyD de Rosa Díez no difieren en exceso de los registrados por esas dos mismas formaciones hace apenas un año, en las elecciones europeas, el momento en el que piensan llegaron a su peor suelo electoral. Quieren teorizar así sobre la volatilidad del voto hastiado, ante este tipo de acontecimientos que creen pasajeros.

La aritmética de esa tesis, sin embargo, no es exacta aunque para esa diferencia también ofrecen otras explicaciones, como que un porcentaje de esos fugados se han ido a la abstención o proceden incluso del PSOE. Ciudadanos y UPyD sumaron el domingo en Andalucía 447.000 papeletas (11%) frente a los 236.800 votos (9%) que consiguieron hace un año en las europeas, aunque entonces con los triunfos cambiados a favor del partido de Rosa Díez ahora casi desaparecido. Rajoy expuso esa teoría el lunes ante la ejecutiva para restar trascendencia y ya la empiezan a propagar otros dirigentes.

El mensaje, en cualquier caso, encierra la novedosa evidencia de que al PP le ha surgido un partido competidor fuerte en su espacio ideológico, que le puede morder electores como Podemos al PSOE. Y, además, con otra imagen. Ese combate será más arduo. Y ya ha sido estudiado y analizado por el comité de campaña.

La idea consiste, sobre todo, en copiar lo que le ha funcionado tan bien a Ciudadanos y a su líder. Y esa estrategia se plasmará tanto en el estilo de la propia campaña oficial, sin grandes mítines que transmiten una imagen de pasado y de lejanía, con monólogos de los oradores, y con la organización ahora de más pequeños actos sectoriales, que aparenten al menos una disposición al diálogo.

Hay otro aspecto clave en el que incidirá ahora el PP en la campaña, sobre todo, de las municipales del 24 de mayo: los alcaldes. Su marca personal. Su impronta, su gestión y sus obras. En España hay más de 8.000 municipios, de los cuales 7.700 son menores de 20.000 habitantes frente a apenas 400 ciudades y grandes capitales. El PP gobierna en casi 4.000 ayuntamientos y en muchos casos con regidores que llevan varios mandatos a sus espaldas y con conocida y comprobada capacidad de gestión. Esa marca será la que se explotará ahora frente a la marca global del PP, que es la que funciona mejor en unas generales o incluso autonómicas.

Los alcaldes tienen en general un tono mucho más cercano en su lenguaje al de la gente de la calle, como se ha comprobado ahora en la campaña andaluza en muchos mítines. El PP ha recomendado así a sus candidatos que monten más actos bilaterales, matinales, con expertos y sectores concretos, sean estos afines o más críticos, y dejen los pabellones, teatros y plazas de toros. “Les estamos diciendo que hay que oír a todos el mundo, escuchar, pisar los barrios”, admite un componente del equipo de campaña.

Sobre cómo comportarse con Ciudadanos y su líder, la campaña andaluza ha facilitado alguna enseñanza. En el PP nacional consideran un gran error el discurso que profirió el delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, en Jerez, cuando arremetió contra ese partido por tener un líder catalán. Reconocen que eso es justo lo que no hay que hacer. “El votante de Ciudadanos y el nuestro valora mucho precisamente que haya catalanes y políticos catalanes que quieran ser españoles y de Rivera aprecian por ejemplo su sensación de frescura, cercanía, sensatez y moderación”, confiesa un relevante dirigente nacional del PP. Y añade: “Eso no quiere decir que no vayamos a insistir en la idea de que pueden ser una muleta del PSOE si le ayudan a gobernar en Andalucía o que miremos con lupa ahora algunos de sus candidatos locales, para exponer bien de dónde vienen y quiénes son”.

La candidata Cristina Cifuentes, que compite en la Comunidad de Madrid en una plaza que el PP cataloga como estratégica y en principio muy favorable al perfil del votante de Ciudadanos, se muestra sin embargo aún más motivada tras el fracaso del domingo en las andaluzas: “Yo en estas situaciones me crezco y no me deprimo fácilmente. Pisaré más la calle, saldré en más medios y confrontaré solo con ideas y programas, sin descalificaciones personales”.