IU quiere solventar su crisis en Madrid con un referéndum

La dirección regional busca la paz con su candidato en la capital y propone al poeta Luis García Montero para la Comunidad

Gregorio Gordo (izquierda) y Ángel Pérez, ayer en una rueda de prensa en Madrid.
Gregorio Gordo (izquierda) y Ángel Pérez, ayer en una rueda de prensa en Madrid. CARLOS ROSILLO

La crisis de Izquierda Unida en Madrid, que ha partido en dos la formación y ha enfrentado a su dirección con la presidencia federal, está en vías de solucionarse. O, al menos, tiene un cauce por el que discurrir sin arrasar el partido, que hace días parecía abocado a presentarse a las elecciones municipales y autonómicas de mayo con dos listas enfrentadas.

Todos los frentes tienen ahora una posible solución: a nivel autonómico, la dirección regional confía en que Luis García Montero (Granada, 1958) acepte en cuestión de horas ser candidato; el poeta ha reconocido a EL PAÍS que se lo está planteando “muy seriamente”. En caso de aceptar, sería refrendado por el Consejo Político Regional, que se reúne el viernes, y luego sometido a votación en las 115 asambleas de la Comunidad. En caso contrario, el candidato en la recámara es el expresidente de SOS Racismo José Antonio Moreno, que perdió las primarias ante Tania Sánchez.

A nivel municipal, el Consejo Político Regional aprobará organizar una consulta a los militantes en la capital para decidir entre el modelo propugnado por la dirección (una coalición con Podemos y Ganemos) y el de su candidato, Mauricio Valiente (una lista conjunta de la izquierda sin las siglas de sus integrantes).

Esa fue la salida aportada por el Consejo Político Federal el viernes, pero Valiente no acepta que sea la dirección regional la que organice la consulta, por lo que el enfrentamiento sigue abierto.

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Tania Sánchez y Mauricio Valiente ganaron las primarias celebradas el 30 de noviembre por IU en Madrid para elegir candidato al Gobierno regional y al Ayuntamiento de la capital, con un apoyo muy superior a los aspirantes afines a la dirección regional.

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Tal y como habían anunciado antes de las primarias, iniciaron un proceso de convergencia con otras fuerzas para formar una candidatura “de unidad popular”. La dirección regional les advirtió de que solo eran cabeza de lista y no podían decidir sobre políticas electorales. El 4 de febrero, Sánchez abandonó IU; el pasado sábado presentó una plataforma junto a Equo para construir su lista de unidad popular, a la que podría unirse en el futuro Podemos.

Valiente decidió quedarse, pero confirmó que se presentaría a las elecciones dentro del partido instrumental forjado por un sector de IU junto a Podemos y Ganemos. La dirección regional le advirtió de que, de seguir así, dejaría de ser su candidato, y él pidió al Consejo Político Federal que interviniera la federación. El pasado sábado, ese órgano federal decidió avalar el modelo de Mauricio Valiente como excepción en la política de coaliciones impulsada en el resto del país, pero a expensas de que lo refrendaran los militantes madrileños. Y eso es lo que aprobará este viernes el Consejo Político Regional: un referéndum entre ambos modelos, que se llevará a cabo en principio la semana que viene con el mismo censo que las primarias de noviembre.

Entonces votaron 1.075 militantes (el 56%, a Valiente). En esta ocasión no habrá urna de simpatizantes (votaron 2.100, el 61% a Valiente), a los que la dirección regional calificó de infiltrados de Podemos. Si el referéndum lo ganara la dirección regional, Valiente debería descolgarse del proyecto con Podemos o descolgarse de IU, lo que obligaría a elegir a un sustituto (hay plazo hasta el 10 de abril). Si lo ganara Valiente, la dirección regional debería capitular ante sus tesis. El problema es que Valiente no acepta que la consulta la organice la dirección regional, y apuesta por seguir desarrollando los acuerdos con Podemos para luego someterlos al voto de los militantes. “Estoy a la espera de negociarlo con la dirección federal”, ha señalado.

Pérez y Gordo opinan que se ha “atropellado” a su federación

El tercer frente en la batalla de Izquierda Unida en Madrid es la expulsión de Ángel Pérez y Gregorio Gordo. Así lo decidió el pasado viernes la presidencia federal de la formación, pero Izquierda Unida-Comunidad de Madrid tiene personalidad jurídica propia, por lo que Pérez y Gordo solo podrían ser apartados por los órganos regionales.

La dirección regional respalda a ambos y no contempla su expulsión como militantes porque no da validez a la tesis de la presidencia federal de que son responsables políticos del escándalo de las tarjetas opacas de Caja Madrid. Y los diputados autonómicos y concejales de la capital les han refrendado en sus puestos de portavoces en la Asamblea regional (Gordo) y en el Ayuntamiento (Pérez).

En cualquier caso, la dirección regional prefiere enfocar la cuestión como un problema personal de los afectados y no tratará el tema en su consejo político del viernes para no subir de tono el conflicto con la presidencia federal. Pérez y Gordo reiteraron ayer que defenderán sus derechos en los tribunales. Confiaron además en que la dirección regional, que en su opinión “ha sido atropellada”, “sabrá qué tiene que hacer” ante esta “invasión de competencias”.

A su juicio, la expulsión es “una maniobra de distracción para neutralizar el debate principal”, que es el modelo de convergencia para las elecciones. “Nos piden que IU se disuelva en un partido instrumental con Podemos. Somos firmes partidarios de la convergencia como coalición. Alberto Garzón debe abstenerse de meter la mano en IU de Madrid”, dijo ayer Gordo, en referencia al candidato de su partido a La Moncloa.

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