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ANÁLISIS

Cumpleaños sin corona

El rey Juan Carlos celebra hoy su 77 cumpleaños por primera vez sin corona desde 1976

El rey Juan Carlos, el pasado 27 de octubre en Madrid.
El rey Juan Carlos, el pasado 27 de octubre en Madrid. Getty Images

El rey Juan Carlos celebra hoy su 77 cumpleaños por primera vez sin corona desde 1976. El pasado 2 junio anunció por sorpresa a los españoles que abdicaba en su hijo Felipe, después de más de un año de cavilaciones y cinco meses de preparación puntillosa. Dejaba de ser Rey tras 38 años complicados e intensos en los que trajo la democracia a España, la defendió frente a los golpistas y la situó en el panorama internacional, liderando la etapa de mayor estabilidad, progreso y libertad en la historia reciente de nuestro país. Aunque su trayectoria como monarca tuvo también unos últimos años con sombras, cuando se sintió menos necesario para el devenir de España y cometió errores por los que fue castigado por la opinión pública y tuvo que decir las ya históricas once palabras que los monárquicos más empedernidos nunca le perdonarán, pero que sirvió para que la gran mayoría de los españoles le perdonaran.

Manuel Vicent, en su columna de ayer en este periódico, hablaba de que las agujas magnéticas de todas las brújulas se han vuelto locas y señalan en todas las direcciones al gusto de cualquier explorador que se ha extraviado en la niebla. Al rey Juan Carlos también le falló su aguja magnética algunas veces desde 2005, y aunque la recuperaba en seguida la volvía a perder con cierta frecuencia y parecía extraviado en la niebla. Algo raro en un estadista que tuvo muy claro cuál era el norte desde los tiempos en los que tuvo que lidiar con un dictador con la esperanza de recuperar la democracia y la Monarquía en España, o cuando eligió a un falangista para liderar la transición, o cuando se empeñó en legalizar al Partido Comunista, o cuando se enfrentó con solvencia a la involución de algunos militares que querían acabar con el régimen de libertades que tanto nos costó conseguir.

Don Juan Carlos se pensó mucho si debía o no abdicar en su hijo. Yo fui testigo directo de sus cavilaciones. Pero al final tuvo muy claro que era la única salida para fortalecer la Monarquía y la democracia en España. Fue un final generoso para un gran legado como Rey.

La abdicación fue un final generoso para un gran legado como Rey

Hoy, siete meses y tres días después de su mensaje de abdicación, el rey Juan Carlos vive su retiro desde un segundo plano, sin querer quitar ni un minuto el protagonismo a su hijo, que ha recuperado en este periodo el prestigio tambaleante de la institución. Le he visitado tres veces en estos meses y le he encontrado feliz, sosegado y muy orgulloso de lo que ha hecho. Sabe que su renuncia ha vuelto a poner en valor su legado, aunque en su mirada se descubre un punto de melancolía. Pero sabe que todavía le quedan cosas por hacer y espera el momento para volver a representar a su país. Y, sobre todo, es consciente de que es uno de los tres personajes históricos europeos vivos, junto a Helmut Kohl y Mijaíl Gorbachov, que han liderado una transformación radical en su país.

Felicidades en su cumpleaños.