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El Rey alaba que las víctimas no tengan deseos de revancha ni de venganza

El Monarca quiso que la reunión fuera su primer acto tras su proclamación

Don Felipe y su esposa celebran en Madrid un encuentro con representantes de asociaciones

Doña Letizia anima a los afectados por el terrorismo a no "tirar nunca la toalla"

Los Reyes con las víctimas del terrorismo.

“Maravilloso”. Ese fue el adjetivo elegido por Irene Villa, mutilada por un bombazo de ETA en 1991, para describir el primer acto oficial del Rey tras su proclamación. 43 representantes de víctimas del terrorismo dialogaron una hora con don Felipe y doña Leticia en el palacio de Zurbano, en Madrid. La propia Irene Villa, al acabar la recepción, reveló que el Monarca había mostrado su “admiración” hacia las víctimas por su “fortaleza” y “por no albergar deseos de revancha ni de venganza”.

En pleno puente festivo, los Reyes llegaron a la una de la tarde al acogedor palacio, donde les esperaba el ministro del Interior, Jorge Fernández. Doña Letizia lucía un discreto traje pantalón azul marino y blusa beis. Tras saludar a las víctimas y a sus familiares, todos guardaron un minuto de silencio en los jardines y a continuación se reunieron a puerta cerrada.

Don Felipe pronunció una breve alocución, improvisada, en la que repitió las ideas que expresó el jueves en su discurso de proclamación en el Congreso: el afecto y el respeto que le merecen quienes sufrieron los zarpazos del terrorismo o murieron en defensa de la libertad de todos; su compromiso de no olvidar la memoria de las víctimas; y la importancia de la victoria del Estado de derecho.

Después, el Rey animó a los presentes a “romper el hielo”. Ángeles Pedraza, presidenta de la mayoritaria Asociación de Víctimas del Terrorismo; Pilar Manjón, de la Asociación de Afectados por el 11-M; Consuelo Ordóñez (Covite); Mayte Pagazaurtundua (eurodiputada de UPyD); María del Mar Blanco, presidenta de la Fundación de Víctimas, y el resto de los representantes de las víctimas de ETA, GRAPO, organizaciones yihadistas y de ultraderecha se dividieron en grupos.

Don Felipe y doña Letizia departieron con todos los corrillos, de forma que, al terminar, cada uno de los 42 asistentes tenía su propio relato, su propia vivencia. A todos oyeron los Reyes. A todos dieron su respaldo y su cariño. Y todos quedaron encantados y agradecidos por este gesto.

María del Mar Blanco contó que había recordado a don Felipe que todavía quedan pendientes de resolver más de 300 asesinatos de ETA, y que le había pedido que en sus viajes al extranjero ayude a desmontar la vieja y falsa idea de que en el País Vasco y España existía durante décadas un “conflicto” social y político.

En la misma línea, Consuelo Ordóñez, presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo en el País Vasco (Covite), insistió en que “los cientos de asesinatos de ETA que aún están sin resolver no caigan en el olvido”. Pero no sólo eso, ya que este colectivo hizo extensiva su petición respecto “a todos y cada uno de los asesinatos de los GAL que no han sido resueltos, así como a los perpetrados por el resto de bandas terroristas que hayan asesinado en España”.

Ordóñez, cuyo hermano Gregorio fue asesinado por ETA en 1995 en San Sebastián, consideró que la recepción con los Reyes había supuesto un “balón de oxígeno” en un momento en el que los damnificados por el terrorismo “no son prioridad para los Ejecutivos central y vasco”.

“Por cercanía, sinceridad y simbolismo, el encuentro [con los Reyes] ha sido el más importante que nos ha brindado este país”, reconoció la presidenta de Covite mediante un comunicado.

Irene Villa, que acudió al evento con su marido y su hijo, que aún no ha cumplido dos años, no podía ocultar su contento ni su emoción. Exultante, dijo que don Felipe y doña Letizia habían estado “cariñosísimos y sensibles”. Tras señalar que no le cabe duda de que la Corona está “al lado de las víctimas del terrorismo”, resaltó que el Rey se había comprometido a “no olvidarles jamás”.

Pilar Manjón, enlutada como siempre, explicó a los periodistas que había aprovechado la ocasión para pedir a don Felipe que, dada la relación fraternal de la Monarquía española con la marroquí, ayude a lograr la extradición de seis marroquíes implicados en los terribles atentados del 11-M de 2004. Entre ellos, según Manjón, el yihadista que puso en el tren la bomba que mató a su hijo, Daniel Paz Manjón, de 20 años, en la estación de El Pozo.

Además de los dirigentes más conocidos de las asociaciones de víctimas, en el emotivo acto estuvieron personas como Baldomero y Ramón Barral Pérez, hijos de un matrimonio asesinado en el atentado de la cafetería Rolando, en la calle del Correo en 1974, así como Pilar Muro, viuda del empresario Publio Cordón, secuestrado por los GRAPO, y familiares de caídos en la guerra de Irak y Afganistán. También estaba el rumano Lorin Ciuhat, herido en el 11-M, y una marroquí cuyo padre quedó inválido para siempre.

A los dos años y medio de que ETA anunciara el cese definitivo de su actividad, las víctimas recuperaron ayer voz y protagonismo y recobraron fuerzas con su diálogo con el Rey. La Reina, según María del Mar Blanco, les animó a “no tirar la toalla nunca”.

Acabado el emotivo encuentro, don Felipe y doña Letizia salieron a la calle y, tras romper el protocolo, saludaron brevemente a un grupo de unas 30 personas allí congregadas. Algunas de ellas dieron vivas al Rey.

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