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Un peregrinaje en familia con final fatal

Un matrimonio, su hija y su pareja fallecen en Granada al volcar el coche en el que viajaban

Los bomberos tratan de rescatar los cuerpos de los fallecidos en el accidente ocurrido en Granada.
Los bomberos tratan de rescatar los cuerpos de los fallecidos en el accidente ocurrido en Granada.

Paradojas de la vida. Los cuatro miembros de la familia granadina que perecieron la tarde/noche del sábado en un accidente de tráfico, regresaban a sus casas de Güevéjar (Granada) tras haber viajado a la provincia de Jaén para rezar ante la tumba de Custodio Pérez Aranda, conocido como el santo Custodio. Un famoso milagrero jiennense fallecido en 1961 cuya tumba sigue convertida en un lugar de peregrinaje de devotos de lo esotérico provenientes de núcleos rurales de Granada y Jaén. La malograda familia aprovechó la visita a la sepultura para, además, pasar un día en el campo. La tragedia se desató a la vuelta, en la carretera.

Con los cuatro fallecidos (la conductora, Carmen Heredia, de 36 años; sus padres, de 66 y 64, y su compañero sentimental, de 35) viajaban también los dos hijos de Carmen, de 10 y 11 años. Los menores salvaron la vida y se recuperan en el hospital materno-infantil de Granada de las graves heridas sufridas. Los niños viajaban en los laterales de los asientos traseros. Los demás perecieron casi en el acto. El coche acabó boca arriba y con el techo parcialmente segado por un quitamiedos de la carretera que enlaza Jaén con Granada, a la altura del pantano de Cubillas, a una decena de kilómetros de la ciudad de la Alhambra.

La Guardia Civil está indagando lo ocurrido, pero las primeras hipótesis apuntan a que el coche, antes de elevarse y volcar sobre el quitamiedos, se salió de la autovía y chocó con un obstáculo. Seis personas iban en el coche, un Citroën Xsara Picasso. Las muertes fueron casi instantáneas. El cuerpo de la conductora quedó medio abrasado y empotrado contra el motor, igual que su compañero. Los padres, en medio de los asientos traseros, recibieron el impacto del quitamiedos metálico.

En Guevéjar no se recuerda una tragedia viaria de esta magnitud. Desde que trascendió la noticia, la conmoción embarga a los 2.565 habitantes de esta localidad, que ayer asistieron en masa al funeral, celebrado en la iglesia de Güevéjar. La otra víctima mortal, copiloto y compañero sentimental de la conductora, fue enterrado en la vecina Pinos Puente.

El padre de los niños se enteró del accidente de sus dos hijos, su esposa y exsuegros en Francia, donde trabaja desde hace tiempo en tareas relacionadas con la vendimia. Viajó en avión a Granada para asistir al sepelio y estar con sus hijos, ahora hospitalizados. La alcaldesa de Güevéjar, Carmen Araque, decretó tres días de luto por una “una familia”, según declaró a EL PAÍS, “querida, trabajadora y muy integrada” en el municipio, y ahora partida por el dolor.

El fallecido José Heredia, abuelo de los niños, era albañil. Hace solo unos días, el marido de la propia regidora le ayudó a rellenar un currículo que pretendía entregar en una empresa. Se da la circunstancia de que José salió ileso de un antiguo accidente de tráfico que costó la vida a un amigo suyo. Entonces él conducía.