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El PSOE renuncia a la moción de censura en Navarra para evitar apoyarse en Bildu

La Comisión Ejecutiva Federal acuerda que ni se presente la moción en el Parlamento navarro

Tampoco apoyará la que pueda presentar cualquier otro grupo

La decisión debe ser refrendada hoy por la ejecutiva de los socialistas navarros

La presidenta del Gobierno de Navarra, Yolanda Barcina, abajo junto a la vicepresidenta y consejera de Hacienda, Lourdes Goicoechea. Ampliar foto
La presidenta del Gobierno de Navarra, Yolanda Barcina, abajo junto a la vicepresidenta y consejera de Hacienda, Lourdes Goicoechea. EFE

La dirección federal del PSOE enterró definitivamente este miércoles por la noche la posibilidad de presentar una moción de censura en Navarra contra el Gobierno de Yolanda Barcina (UPN), al constatar que cualquier fórmula para llevarla a cabo supondría ir de la mano de Bildu. La ejecutiva federal de los socialistas, reunida de forma extraordinaria 48 horas antes de que venza el plazo para presentar esa moción o renunciar a ella, optó por lo segundo. El PSOE tampoco apoyará ninguna moción que puedan presentar otros grupos, por lo mismo: la aritmética parlamentaria de Navarra hace que los votos de Bildu sean imprescindibles. Ahora toca a la dirección socialista navarra, que se reúne este jueves, decidir si acata la directriz de Ferraz o presenta la moción de censura por su cuenta, sin el aval federal, algo muy improbable.

El comunicado enviado por la dirección federal a última hora reza así: “Finalizado el proceso acordado con la dirección del PSN [Partido Socialista de Navarra] para llevar a cabo la comisión de investigación por las graves acusaciones de corrupción contra el gobierno navarro; conocidas las conclusiones de la comisión y terminada hoy la ronda de partidos con representación en la Cámara navarra, se ha constatado que no hay posibilidad de articular una mayoría que pudiera aprobar una moción de censura sin los votos de Bildu”. En consecuencia, el PSOE “ha acordado no formalizar la presentación de una moción de censura en el Parlamento navarro y no votar a favor de ninguna moción que puedan presentar otros grupos”.

A la reunión extraordinaria de la ejecutiva en Ferraz acudieron el secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba; la vicesecretaria general, Elena Valenciano; y el secretario de Organización, Óscar López, entre otros. Se comunicó telefónicamente con otros miembros de la cúpula, y finalmente López llamó al secretario general de los socialistas navarros, Roberto Jiménez, para trasladarle una decisión que el PSN ya preveía desde hace días.

Aunque en estas tres semanas la dirección del PSOE ha respaldado siempre a la del PSN —y de hecho desde el primer día de la crisis política en Navarra se puso sobre la mesa una posible moción de censura y el PSOE tampoco la descartó—, el equipo de Rubalcaba era muy reacio a seguir adelante con una iniciativa que implicaba, de facto, la compañía de Bildu. Los socialistas aclararon que nunca pactarían la moción y el futuro Gobierno con la formación abertzale, pero el hecho es que un candidato del PSN en esa moción habría recibido, lo quisiera o no, los votos de Bildu. Y esa imagen, además de ser rechazada políticamente por el PSOE, habría sido letal para la campaña de Elena Valenciano en las europeas. Los socialistas han esperado hasta el último momento para deshojar la margarita para así poner toda la presión sobre la presidenta navarra, Yolanda Barcina.

En el comunicado, la ejecutiva del PSOE vuelve a pedir la dimisión de Barcina, que lleva año y medio gobernando en franca minoría —UPN tiene solo 19 escaños en un Parlamento de 50— y cuyo Ejecutivo se vio implicado el mes pasado en un presunto caso de corrupción: la exdirectora de la Hacienda foral denunció públicamente supuestas injerencias de la vicepresidenta navarra, Lourdes Goicoechea, en su trabajo. A raíz de esas declaraciones se abrió una comisión de investigación, cuyo dictamen de conclusiones pedía también la dimisión de Goicoechea y de la propia Barcina. La presidenta insistió desde el primer momento en que no había habido corrupción.

El PSN inició el lunes una ronda de contactos con todos los partidos navarros menos Bildu para explorar las posibilidades de una moción. Pero a todos les dijo lo mismo: la última palabra la tenía Ferraz. Ferraz habló y dijo no.

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