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“Hay un avión esperando para llevarse a Pavlov”

Un juez no competente de la Audiencia Nacional intentó forzar la entrega a Kazajistán de un opositor al régimen

Alexander Pavlov
Alexander Pavlov

El pasado 19 de febrero, miércoles, era una jornada tranquila para el preso y opositor kazajo Alexander Pavlov, recluido en la prisión de Soto del Real (Madrid) y pendiente de ser entregado a su país en un proceso de extradición acordado por la Audiencia Nacional, pero ese día estuvo a punto de ser conducido a un aeropuerto y embarcado en un avión militar del presidente Nursultán Nazarbáyev, el dictador de un país riquísimo donde algunas compañías españolas esperan hacer buenos negocios.

A las 14.30 horas de la tarde el presidente de la Sección Tercera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional Alfonso Guevara, un veterano magistrado, se presentó en la Sección Segunda que ha estudiado, tramitado y decidido sobre la extradición de Pavlov, de 37 años, e interesó por la extradición del kazajo.

—¿Como va la extradición de Pavlov? Se ha puesto en contacto conmigo el embajador de Kazajistán. Hay un avión esperando para llevárselo.

—Nos ha comunicado Interpol que el Consejo de Ministros ha aprobado la extradición, pero no hemos recibido la comunicación oficial del Gobierno, respondió la funcionaria.

—Pero hay un avión esperando, hay que entregarlo.

—No está la secretaria que es la única que puede firmar la resolución de entrega.

—Entonces puede firmar la resolución mi secretaria en su sustitución, insistió el juez.

La funcionaria se resistió al ofrecimiento del magistrado Guevara e informó a uno de los jueces de la Sección Segunda, la única competente en el caso, que paralizó el intento de entrega promovido por Guevara. Si Pavlov hubiera sido conducido al avión militar se hubiera dinamitado la paralización de la entrega que a primera hora de esa misma tarde adoptó la Sala de lo Contencioso Administrativo de la Audiencia Nacional sobre el recurso presentado por el kazajo a la negativa del Ministerio del Interior a concederle el derecho de asilo. Un auto en el que los jueces pedían que “no se adopte medida alguna que suponga la salida del señor Pavlov del territorio español” hasta que este organismo no resuelva sobre las medidas cautelares que procedan. Esta misma Sala asegura que la denegación de asilo a Pavlov por el Gobierno fue “inconcreta y precaria”, que no se motivó y que se fundamentó en “hipótesis, conjeturas, probabilidades y sospechas” no probadas.

El Consejo de Ministros aprobó el pasado día 14 la entrega de Pavlov a Kazajistán, pero no publicó su acuerdo ni lo comunicó al preso pese a que la ley de extradición pasiva le obliga a hacerlo. El pasado viernes Pavlov todavía no había recibido ninguna comunicación, según aseguran sus letrados. “Ha sido una maniobra del Gobierno para llevárselo por sorpresa. El día 19 nos enteramos por casualidad gracias a que una parlamentaria de UPYD se lo preguntó a Gallardón en el Congreso”, afirma la abogada María Costa.

El pasado verano España y Kazajistán— un país de 2 millones y medio de kilómetros cuadrados y 17 millones de habitantes— firmaron un acuerdo de extradición, el único en la UE. Poco después el presidente Mariano Rajoy visitó el país con una delegación de empresarios y se entrevistó con su homólogo Nazarbáyev, de 73 años, que gobierna la república euroasiática con mano de hierro. Numerosas empresas españolas como Talgo, Inditex, Cortefiel o Mango ya están en Astaná, la capital.

El intento frustrado del juez Guevara de entregar a Pavlov, confirmado por tres fuentes diferentes, ha provocado malestar, quejas y críticas entre funcionarios y jueces de la Sección Segunda de la Sala de lo Penal— la única competente en el caso—, que lo definen como un “hecho muy grave”. “Él no es competente para actuar en este caso. Es una situación gravísima e inusitada”, asegura un juez de esta Sección que pide el anonimato. “Me parece increíble”, añade otro. Ángel Hurtado, presidente de la misma, declinó hacer comentarios.

La única relación de Guevara con el caso es que fue el ponente del auto del Pleno de la Sala de lo Penal por el que se acordó por 10 votos contra siete la extradición de Pavlov. Todos los que rechazaron la entrega emitieron un voto particular en el que aseguran que “se trata de un caso de persecución política bajo la apariencia de una reclamación por delitos comunes”. Y alertaron de que puede sufrir malos tratos y torturas, algo habitual en las cárceles kazajas, según acreditan informes de distintas ONG.

El juez Guevara declinó facilitar a EL PAÍS su versión sobre los hechos.

— Fuera de este despacho. Yo no hablo con periodistas, hablo solo mediante mis providencias.

—¿Habló usted con el embajador de Kazajistán? ¿Se interesó por el caso?

—¡Fuera..! ¡Váyase!

Diplomáticos de la embajada de Kazajistán en España intentaron hace varios meses un acercamiento a varios jueces que tenían que decidir sobre la entrega de Pavlov. Los afectados lo califican de “inconveniente, anómalo, atípico e inadmisible”. El intento fue abortado y uno de los jueces lo derivó al presidente de la Audiencia Nacional Ángel Juanes a quien se dirigió Bakyt Diussenbayev, el embajador de esta república postsoviética en Madrid, solicitando una entrevista. “Lo recibí en mi despacho. La entrevista duró cinco o seis minutos. Me dijo que estaban muy preocupados e interesados por este caso. Le respondí que la Audiencia Nacional procedería en Derecho con criterios jurídicos”. La embajada de Kazajistán niega, en cambio, cualquier contacto con este organismo judicial.

La petición de asilo y el proceso de extradición de este guardaespaldas de Muktar Ablyazov, de 50 años, —oligarca y principal opositor del régimen de Kazajistán— ha estado plagado de hechos singulares. La comisión Interministerial de Asilo y Refugio que estudió su caso se reunió un lunes y la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR)—único organismo independiente que lo integra— no se pronunció porque le pidieron su informe el viernes anterior. Otras veces se les comunica un mes antes. “Tenían mucha prisa”, afirma la letrada de Pavlov.

Además de intereses e interferencias el caso Pavlov—detenido en 2012 en Madrid— alberga un misterio sin resolver: su iPhone 4 de color negro desapareció después de que lo entregara junto a otras pertenencias a los policías que prestan la seguridad de los calabozos de la Audiencia Nacional. Después, su jefe Ablyazov para el que Kazajistán tambíen pide su extradición, fue localizado y detenido en Francia.