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OBITUARIO

Cosme Sordo, presidente virtual de la diáspora astur

Dinamizó el Centro Asturiano de Madrid durante cuatro décadas

Cosme Sordo, presidente del Centro Asturiano de Madrid.
Cosme Sordo, presidente del Centro Asturiano de Madrid.

Matemático de carrera, desguazador de profesión, Cosme Sordo Obeso fue sobre todo el presidente del Centro Asturiano de Madrid durante cuatro décadas. Aunque para mucha gente este sea un título que no les dice nada, Sordo Obeso era el presidente virtual de los cientos de miles de asturianos repartidos por los cinco continentes.

Nacido en 1929 en el pueblo de Porrúa, en el concejo de Llanes, falleció el pasado día 22 de marzo en Oviedo. Cursó el Bachillerato en Asturias y en 1947 se trasladó a estudiar Matemáticas a Madrid. Veinte años más tarde, cuando España era una potencia mundial en la industria del desguace industrial, fue elegido presidente de la Asociación Nacional de Desguazadores de Buques, cargo que revalidó en tres elecciones seguidas. También fue directivo de Confemetal y consejero de distintas empresas inmobiliarias, marítimas, siderúrgicas y del sector de seguros.

A mediados de los años setenta de la pasada centuria llegó a la directiva del Centro Asturiano de Madrid y fue reelegido presidente durante décadas hasta que la enfermedad le impidió el ejercicio de su actividad. Irremplazable en el cargo, comenzó presidiendo una casa regional con menos de mil asociados y un presupuesto que rondaba el millón de pesetas y lo ha dejado con casi 15.000 socios, un presupuesto de cerca de millón y medio de euros y unos doce millones de patrimonio. Pero lo más importante ha sido su labor social. Cosme Sordo, que presidió un tiempo la entidad internacional que agrupó a los muchos centros asturianos sembrados por todo el Planeta, aglutinó a todos los nacidos en el Principado y sus descendientes, repartidos por todo el mundo.

Sordo Obeso consiguió reunir decenas de veces en Madrid al llamado lobby asturiano. Con energía e inagotable tesón convocó a directivos y profesionales de origen astur en los salones del Centro Asturiano de Madrid con el propósito de llevar el nombre del Principado a importantes estamentos de España y del mundo. A su vez consiguió que esa casa regional fuese sede de una gran actividad lúdica, técnica, cultural con conferencias, coloquios, recitales, representaciones teatrales, musicales, folclóricas, deportivas, gastronómicas, presentaciones culturales varias casi cada día de la semana.

Casado con María del Carmen Pastor, deja hijos y nietos. Por su personalidad, su trayectoria y su vida dedicada a la casa regional asturiana en Madrid muchos le consideraban el presidente virtual de la diáspora astur.