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Bárcenas fue espiado en los meses que amenazó con tirar de la manta

Durante ese tiempo habló con Lapuerta y Sanchís y con su despacho en Génova

Luis Bárcenas, extesorero del PP, fue espiado a principios de 2011, según documentos que obran en poder de EL PAÍS pertenecientes a informes supuestamente encargados —a tenor de la sospecha de sus víctimas— a Método 3. Esta agencia de detectives es investigada por presunto espionaje a la presidenta del PP catalán Alicia Sánchez Camacho. Durante al menos dos meses, según el informe sobre el extesorero del PP, los detectives tuvieron acceso a las llamadas telefónicas que Bárcenas hacía o recibía desde el móvil que le asignó y pagaba el partido. En el documento hay una relación de números de teléfono que se extienden por cuatro folios y se detallan los días en que se producía cada comunicación.

Cuando se produjo este supuesto espionaje político, Bárcenas había sido apartado ya del partido. Un año y medio antes abandonó su cargo de tesorero tras ser imputado en el caso Gürtel, si bien desde abril de 2010 siguió cobrando un sueldo del partido (250.000 euros al año, el salario más alto que pagaba la formación conservadora).

A primeros de 2011, cuando se produce tal espionaje, el PP ya sabía que el extesorero se sentía traicionado por el partido. Bárcenas consideraba injusto el trato que le daban pese a la lealtad que él mantenía al no airear las supuestas corruptelas internas que conocía tras 20 años al frente de las cuentas del partido. Era su reiterado mensaje a la dirección del PP. Aún no había llegado al filo de la ruptura con su empresa de toda la vida.

Este punto de hostilidad al PP ya se ha dado en las últimas semanas: ha presentado sendas demandas laborales por despido improcedente y maltrato y una denuncia por robo de dos ordenadores. Pero a comienzos de 2011, el partido ya sabía que era una “bomba ambulante”, según lo definían dirigentes del PP, y que había amenazado con revelar supuestas irregularidades cometidas por dirigentes del PP si no le apartaban del proceso judicial que sufría por Gürtel.

El informe de los espías muestra cuál era el interés de sus enemigos políticos: saber con quién hablaba Bárcenas. El dossier no incluye ningún rastreo patrimonial, solo una radiografía exhaustiva de sus llamadas. La primera aparente paradoja es que el teléfono investigado de Bárcenas, como ratifica el dossier, “está registrado a nombre del PP” en enero de 2011. Es decir, el PP pagaba las supuestas llamadas de Bárcenas cuando oficialmente, según ha reiterado todo este tiempo la secretaria general, Dolores de Cospedal, estaba despedido desde 2009 aunque le pagaban una cantidad mensual. Dejó de usar ese teléfono en enero de 2013, tras destapar este diario sus apuntes contables. Uno de los teléfonos a los que más llamaba Bárcenas era a su despacho, donde le cogía recados su secretaria personal en Génova 13, donde además tenía el extesorero una sala para su uso exclusivo en la tercera planta del edificio. Era un teléfono directo que no pasaba por centralita y que también pagaba el partido.

Ángel Sanchís

Bárcenas fue espiado en los meses que amenazó con tirar de la manta

Empresario y exbanquero, fue el hombre de confianza de Manuel Fraga para asumir, en 1982, las cuentas de Alianza Popular en sustitución de Isidoro Giménez.

Sanchís trajo a su equipo a Luis Bárcenas, compañero de expediciones montañeras de Luis Fraga, sobrino del fundador de AP. Tras una serie de reveses electorales, dejó su puesto en 1987 a Rosendo Naseiro.

Si la filtración de los datos que aparecen en el informe procediera sólo de la compañía telefónica, el espía sólo sabría que era un número de móvil abonado por el PP, pero no podría averiguar que lo usaba Bárcenas. Tuvo que haber una confidencia para unir su persona con un teléfono a nombre del partido. Un número que no era de un político habituado a charlar con la prensa y, por tanto, difícil de obtener.

Entre los políticos con los que cruzó llamadas, según un contraste con agendas periodísticas, figuran, entre otros, sus antecesores como tesoreros del partido, Álvaro Lapuerta, que controló junto a Bárcenas la cuenta de donativos, y Ángel Sanchís, que hizo gestiones en Suiza en relación con Bárcenas; el exeurodiputado Gerardo Galeote, implicado en el caso Gürtel y el exsenador Luis Fraga, que figura en el informe judicial sobre la fortuna suiza de Bárcenas.

Álvaro Lapuerta

Bárcenas fue espiado en los meses que amenazó con tirar de la manta

Nombrado por José María Aznar en 1993 para sustituir en la tesorería a Rosendo Naseiro. Ocupa el cargo hasta 2008, año en que se jubila y deja el puesto a Luis Bárcenas, hasta entonces gerente del PP.

Fue procurador en Cortes durante el franquismo y diputado de Alianza Popular por La Rioja y propietario de Nueva Rioja, el diario que publicó los artículos de juventud de Aznar.

Hay varias llamadas del extesorero del PP a Jorge Trías, el exdiputado nacional de esta formación. Trías declaró a la Fiscalía Anticorrupción que Bárcenas le mostró, en la época de este seguimiento telefónico, la contabilidad manuscrita en la que apuntaba donaciones de empresarios y pagos a la cúpula del partido.

El dueño de Método 3, Francisco Marco, dice lo siguiente sobre este espionaje: “Nadie puede decir si yo he hecho o no esas investigaciones. Si se hubiesen hecho, no hay soporte físico ni digital. Sólo hay una persona que conoce las investigaciones de Método 3 y soy yo, que me llevaré a la tumba mi secreto porque no existen documentos, ya que en diciembre destruí mi archivo. Los informes de Método 3 tienen tres elementos: logotipo, mi firma y un holograma de seguridad como las visas”.

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