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El PSC ahonda la fractura con el PSOE al fijar como irrenunciable la consulta

Los socialistas catalanes dicen que la ruptura condena a sufrir gobiernos de derechas

Las dos direcciones estudian un nuevo protocolo de relaciones

Carme Chacón, el pasado día 25, en el Congreso de los Diputados
Carme Chacón, el pasado día 25, en el Congreso de los Diputados

El cisma en las relaciones entre el PSC y el PSOE que provocó la votación sobre el derecho a decidir del pasado martes en el Congreso de los Diputados no tiene visos de cerrarse. El partido de Pere Navarro lanzó ayer un mensaje claro al que lidera Alfredo Pérez Rubalcaba: el PSC no renunciará a su reclamación de que se celebre un referéndum acordado con el Gobierno para que los catalanes decidan sobre su futuro político.

“Nos une un 95% de las ideas y seguramente nos separa un 5%, pero el derecho a decidir es irrenunciable”, declaró a EL PAÍS Antonio Balmón, secretario de Acción Política del PSC y uno de los dirigentes del socialismo catalán que defiende en público este planteamiento desde el mes de noviembre.

Trece diputados del PSC rompieron por primera vez la disciplina de voto del Grupo Parlamentario Socialista el pasado día 26 y votaron a favor de una resolución de CiU y otra de ICV en la que se insta al Gobierno a negociar con la Generalitat la celebración de un referéndum. La exministra y diputada Carme Chacón no participó en la votación, pero, al igual que el resto de diputados del PSC, ha sido multada con 600 euros.

Otra consecuencia de aquella votación ha sido apartar de la dirección del grupo parlamentario socialista a José Zaragoza, diputado del PSC y exsecretario de Organización de este partido. Queda por ver ahora si, además, la dirección del PSOE destituye también a Zaragoza y a la diputada por Barcelona Esperança Esteve de la ejecutiva federal que nombró Rubalcaba tras ganar el congreso de Sevilla. El primer secretario del PSC, Pere Navarro, declaró ayer a Efe que reclamará que su partido vuelva a estar en la dirección del grupo parlamentario.

Más allá de las medidas disciplinarias, la votación del Congreso llevó a las direcciones de ambos partidos a considerar que era necesario revisar las relaciones entre el PSOE y el PSC, aunque en sentido muy distinto. Los socialistas españoles consideran que es el momento de reducir el peso del PSC en todos los órganos de dirección y atar más corto a los socialistas catalanes en las instituciones en las que comparten protagonismo y representación.

Nos une el 95% y nos separa el 5%.  El derecho a decidir es irrenunciable"

El PSC, por su parte, entiende que el nuevo escenario obliga a redactar un protocolo de relaciones “que se adapte a las nuevas circunstancias”. Es decir, que se reconozca la posibilidad de que los diputados del PSC en el Congreso puedan votar de manera distinta a los del PSOE en las cuestiones que afectan al autogobierno de Cataluña. Eso es lo que recoge un acuerdo del último congreso del PSC que aupó a Pere Navarro al liderazgo del socialismo catalán en diciembre de 2011. Sin embargo, no ha habido manera de que ambos partidos se pusieran de acuerdo en estos 14 meses en ese nuevo protocolo de relaciones.

“Si estamos proponiendo una reforma de la Constitución, ¿cómo no vamos a proponer revisar el protocolo de relaciones? Este país ha cambiado, la sociedad también, y los partidos de la izquierda deben ser los más sensibles a estos cambios”, declaró ayer Jaume Collboni, portavoz del PSC y diputado autonómico.

Las direcciones de ambos partidos acordaron en la reunión del lunes por la tarde celebrada en Madrid ponerse manos a la obra y pensar los contenidos de ese nuevo protocolo, porque el PSC ya anunció que no iba a dar marcha atrás en la votación del Congreso. “Lo que pasó allí fue la crónica de una discrepancia anunciada. Las cosas han cambiado y se han de administrar con inteligencia por ambas partes”, insistió Balmón.

Algunos dirigentes territoriales del PSOE creen que ha llegado el momento de que la dirección dé un puñetazo en la mesa y rompa con el PSC, pero no parece que esa vaya a ser la decisión de Alfredo Pérez Rubalcaba. Poco antes de que se produjera la votación del Congreso, el líder del PSOE declaró que el PSC era coherente con su posición, aunque no la compartía. Y horas después, en la reunión del grupo parlamentario, calmó las voces más críticas y de parlamentarios históricos que le pedían mano dura con el PSC.

Collboni advirtió ayer de los riesgos para ambos partidos que comportaría la fractura. “Poner en riesgo la unidad del socialismo en el conjunto del Estado y en Cataluña es condenar a este país a tener Gobiernos de derechas por muchos años”, dijo. “Es condenar a sufrir el PP en el Gobierno de España y a que en Cataluña no haya una alternativa de izquierda”, añadió.

El PSOE cree que ha llegado el momento de atar corto al PSC

“Nosotros no dudábamos de lo que harían nuestros diputados en el Congreso, como también teníamos claro lo que harían los del PSOE”, aseguró ayer Antonio Balmón, en referencia a la votación del Congreso. Probablemente la dirección del PSOE confiaba en que el PSC reconsiderase su anuncio de votar a favor de la consulta negociada, aunque en la reunión entre ambos partidos celebrada la víspera de la votación ya quedó claro que no habría marcha atrás.

El derecho a decidir no es una ocurrencia reciente del PSC, sino que ya lo llevó en su programa electoral de las autonómicas del 25 de noviembre. Navarro lo defendió incluso en el comité federal del PSOE, pero el hecho de votar contra la declaración soberanista del Parlamento catalán el 23 de enero quizás hizo pensar al PSOE que estaba reculando. El líder del PSC, sin embargo, dijo una y otra vez que seguía defendiendo la celebración del referéndum pactado entre el Gobierno y la Generalitat. Hasta que dijo basta y ordenó a sus diputados que lo votasen en Madrid.