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La noche amarga del Majestic

Mas tardó en asumir el resultado, que siguió desde la sede electoral de CiU El líder nacionalista asegura que nunca pensó en dimitir y nadie se lo pidió

Artur Mas llegó a la sede electoral de CiU, en el céntrico hotel Majestic de Barcelona, cuando pasaba media hora de las ocho. Estuvo toda la tarde en casa, donde a las siete conectó con el programa especial que TV-3 ofrecía por las elecciones. A las ocho, la televisión emitió los datos de su sondeo, que otorgaban a CIU entre 54 y 57 diputados. Un resultado inesperado para Mas, que en los últimos días calculaba la posibilidad de obtener menos de los 62 diputados que tenía hasta ahora, pero nunca contempló bajar de 60. Mas empezó entonces a asumir que la noche electoral no sería tan feliz como la previó cuando convocó los comicios, en septiembre, con la mayoría absoluta en el horizonte.

Como es habitual, Mas siguió el recuento en la primera planta del hotel, donde había una sala habilitada para el presidente y su círculo más cercano: la cúpula del partido, los colaboradores del presidente y los familiares más íntimos. En una sala adyacente seguían los resultados los invitados por el partido, principalmente diputados y sus familiares. Mas no salió de su sala en ningún momento: cuando asumió el veredicto de las urnas y decidió comparecer ante la prensa —esperó a que el escrutinio fuera lo suficientemente elevado para evitar sorpresas de última hora—, tampoco se acercó a la zona de invitados.

Las caras de los dirigentes nacionalistas al conocer el varapalo electoral eran más de estupefacción que de decepción: no se esperaban este resultado, y les costó digerirlo. Idéntica expresión se notó en la militancia, agolpada en la planta baja. El hotel Majestic, acostumbrado desde 2010 a noches electorales de júbilo y euforia desmedida, dejó el cava sin descorchar. La amargura volvió al hotel donde Mas vivió sus dos derrotas electorales, en 2003 y 2006.

En ningún momento el líder de CiU se planteó dimitir, según explicó este lunes. Pese a que su proyecto político fue claramente castigado, y él mismo asumía que bajar de los 62 diputados era un batacazo contundente, al líder de CiU no se le pasó por la cabeza abandonar. “En ningún momento me planteé renunciar. Hubiera sido lógico en caso de perder las elecciones o de sernos imposible formar gobierno, pero hemos ganado de forma clara”, dijo Mas. “Ni se lo planteó ni le hubiéramos dejado”, le acompañó Josep Antoni Duran Lleida, líder de Unió, que siguió todo el recuento junto al presidente.

En la sala, y acompañado por su equipo de campaña, Mas preparó todo el argumentario que presentaría después ante la prensa: que la victoria era clara pero no la deseada por CiU; que la distancia con el segundo era muy importante; y que había una mayoría a favor de la consulta. El ritual fue el mismo que en cada contienda electoral: bajó del primer piso a la planta baja, habló ante la prensa, luego ante los militantes y volvió a subir a la primera para salir al balcón. Forzó la sonrisa y en todo momento se le vio tranquilo. A otros dirigentes de CiU les costaba más esconder su cara de decepción.

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El presidente catalán llegó muy cansado a la noche electoral y visiblemente acatarrado. Previó una campaña de mucho desgaste, y lo acusó. A Mas le afectó especialmente las acusaciones de corrupción contra él y su familia.

Precisamente este lunes dos juzgados de Barcelona citaron a declarar como imputados a los periodistas de El Mundo que firmaron la información sobre el presunto borrador policial que acusaba a Mas de cobrar comisiones ilegales, informa Jesús García. El Juzgado de Instrucción número 33 de Barcelona ha admitido a trámite la querella interpuesta por Mas contra los periodistas Eduardo Inda y Esteban Urreiztieta por un presunto delito de injurias y calumnias. Lo mismo ha hecho el titular del juzgado número 31 de Barcelona con la querella presentada por Felip Puig, al que el borrador de la policía acusaba de haber cobrado 125.000 euros procedentes del expolio del Palau de la Música.

En el caso de Mas, la juez ha pedido al Ministerio del Interior que informen “en el plazo máximo de 10 días” sobre la existencia del supuesto documento que puso patas arriba la campaña electoral catalana. En caso de que exista, le ordena que lo remita al juzgado. Inda y Urreiztieta declararán los días 10 y 19 de diciembre.

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