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OBITUARIOS

Juan Manuel Fabra, expresidente del Tribunal de Cuentas Europeo

El cofundador del PP en Tarragona fue un europeísta convencido

Juan Manuel Fabra Vallés, expresidente del Tribunal de Cuentas Europeo.
Juan Manuel Fabra Vallés, expresidente del Tribunal de Cuentas Europeo.

‘IN MEMORIAM’

Tras una larga enfermedad, a la que siempre hizo frente, el pasado sábado nos dejó Juan Manuel Fabra Vallés (Tortosa, 1950). Su ejemplo nos acompañará a quienes tuvimos la suerte de trabajar para él en el Tribunal de Cuentas Europeo.

Juan Manuel Fabra, cofundador de Alianza Popular (actual Partido Popular) en Tarragona, fue diputado en el Congreso en las legislaturas II, III, IV y V, de 1982 a 1994. En este periodo perteneció a las Comisiones de Economía, de Asuntos Exteriores y Comunidades Europeas. Su gran interés y su fe en Europa le condujeron al Parlamento Europeo, donde fue diputado de 1994 a 2000 y miembro destacado de la Comisión de Control Presupuestario. En el año 2000, el Consejo Europeo lo nombró miembro del Tribunal de Cuentas Europeo, institución encargada de la auditoría del presupuesto y de las cuentas de la Unión Europea.

Inició su labor en la institución como responsable del control de los Fondos Europeos de Desarrollo (FED), elaborando diversos informes sobre los programas de ayuda al desarrollo de la Unión Europea. Entre otros hay que destacar el informe sobre los programas de acompañamiento al ajuste estructural, con el que, gracias a su visión crítica, contribuyó a concentrar la ayuda en los programas sanitarios y educativos, así como a mejorar su transparencia.

En enero de 2002 sus colegas lo eligieron presidente del Tribunal de Cuentas, siendo el primer español en ocupar ese cargo. Durante su mandato, en 2004, tuvo lugar el proceso de adhesión de 10 nuevos países a la Unión. Juan Manuel desplegó sus dotes de hábil negociador para acomodar desde el primer día a esos nuevos países en las tareas de la institución. Impulsó al mismo tiempo la reforma del reglamento interno, simplificando los métodos de trabajo y de toma de decisiones y mejorando también su eficacia. En 2005, al término de su etapa como presidente, fue nombrado decano de la Cámara del Tribunal responsable del control de la acción exterior de la Unión Europea. Su último informe de auditoría se refería a los fondos europeos destinados a los países afectados por el tsunami de 2004, en el que llamaba la atención sobre la urgencia de mejorar la coordinación entre los donantes y de cooperar con las ONG presentes en la zona de la catástrofe.

En 2006, Juan Manuel dejó el Tribunal de Cuentas, pero continuó defendiendo el proyecto europeo desde la cátedra Jean Monnet, compartiendo la experiencia acumulada durante su intensa vida profesional. Colaboró habitualmente con el Instituto de Derecho Comparado de la Universidad Complutense de Madrid y, en los últimos años, participó como experto en el proceso de integración regional centroamericana.

Los que formamos parte de su gabinete en el Tribunal de Cuentas Europeo lo recordaremos como una persona cercana, respetuosa y tolerante, que sabía convencer porque sabía escuchar y buscar compromisos. Nos enseñó además cómo afrontar la enfermedad con valentía y franqueza.

De sus muchas lecciones sobre la manera de entender el proyecto europeo nos quedamos con una de sus frases: “Comparado con los beneficios que aporta a todos sus miembros, si el invento de la Unión Europea cuesta como máximo el 1,24% de la riqueza que generan los Estados miembros, es un magnífico invento”.

Eduardo Ruiz García y Álvaro Garrido-Lestache son auditores y fueron miembros del gabinete de Juan Manuel Fabra Vallés en el Tribunal de Cuentas Europeo.