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Los que apoyaron a Rubalcaba quedan excluidos de las listas

El 38º congreso dividió al partido entre los partidarios del actual secretario general y de Chacón

Rubalcaba (izquierda) y Griñán, en la primera reunión de la Ejecutiva Federal del PSOE tras el 38º Congreso. Ampliar foto
Rubalcaba (izquierda) y Griñán, en la primera reunión de la Ejecutiva Federal del PSOE tras el 38º Congreso.

Celebrar el 38º congreso federal a menos de dos meses de las elecciones autonómicas ha sido, como preveían muchos, un mal negocio para el PSOE andaluz. El partido se dividió en dos entre los partidarios de Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón, a la que, sin decirlo públicamente, apoyó Griñán porque consideraba, entre otros motivos, que le rejuvenecía y le aportaba más con vistas a las elecciones del 25-M.

Rubalcaba ganó el congreso y Griñán, que embarcó a cinco secretarios generales provinciales y a su ejecutiva en el barco de Chacón, perdió. Y para suavizar esta derrota, Rubalcaba le propuso ser presidente federal en lugar de Manuel Chaves. “O le dais la presidencia a Griñán o tiene que irse”, le dijo Chaves a Rubalcaba la noche en la que se negoció la ejecutiva.

Lejos de recomponer las piezas rotas del congreso, el proceso de elaboración de las listas autonómicas las ha hecho añicos. Desde la dirección federal del partido se hizo saber a la ejecutiva regional y a las direcciones provinciales su deseo de que cinco dirigentes claramente identificados con Rubalcaba fueran en las listas. Estos eran Luis Pizarro, en Cádiz; Martín Soler, en Almería; Josele Aguilar, en Málaga; Joaquín Dobladez, en Córdoba; y Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, en Sevilla. Salvo Pizarro, el resto no va, y en el caso de Celis no ocupa un puesto seguro. Menos en Jaén y Huelva, en el resto de las provincias las candidaturas no han sido aprobadas por unanimidad. La lista de Almería recogió un 24% de voto de rechazo; la de Málaga, un 35%; la de Córdoba, un 40%; y la de Granada, un 24%. La de Cádiz se aprobó por aclamación después de que el sector afín a Griñán decidiera no participar en la votación. La mayoría de esta provincia, identificada con Rubalcaba, no incluyó a los críticos después de que Griñán exigiera tres de los seis primeros puestos de la lista.