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La sentencia por el despido del sastre descartó que este falsificase las facturas

Un juzgado de lo social de Madrid dio al traste con las acusaciones de Hinojosa hacia su empleado y le condenó por despido improcedente

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José Tomás, en el juicio a Camps y Costa.

El interrogatorio al sastre José Tomás, principal testigo de cargo de los regalos de trajes por parte de la trama Gürtel al ex presidente Francisco Camps y a Ricardo Costa, reproducirá las acusaciones que su antiguo empresario, Eduardo Hinojosa, dirigió contra él para justificar su despido primero y para tratar de salvar a Camps una vez que entró en escena el muñidor del PP en todo tipo de maniobras procesales, FedericoTrillo. Sin embargo, las acusaciones contra Tomás de haber falsificado las facturas quedaron desvirtuadas en el juicio y en la sentencia sobre su despido por Hinojosa, que se saldó con un durísimo varapalo para el empresario de Forever Young.

Desde un principio, la defensa de Camps proyectó utilizar las declaraciones del empresario Eduardo Hinojosa para desacreditar el testimonio de Tomás, que el sastre mantuvo ante la Policía Judicial, la Fiscalía Anticorrupción, el juez Baltasar Garzón y el juez instructor del Tribunal Superior de Valencia, José Flors. En todas esas instancias, el sastre José Tomás declaró sin fisuras que Camps jamás pagó una factura y que el importe de sus trajes confeccionados a medida fueron pagados por Pablo Crespo o a través de Orange Market, que gestionaba, Álvaro Pérez, El Bigotes, el “amiguito del alma” de Camps.

La juez de lo social número 8 de Madrid, Pilar Varas, dejó claro en su sentencia que el sastre José Tomás no solo no falsificó ninguna factura, sino que tampoco dio orden de hacerlo. La juez explicó en su resolución que las facturas en las que figuraban conceptos falsos como “metros de tela”, “batista azul”, “popelín inglés” en vez de “trajes de confección” fueron ordenados por directores de la tienda y se realizaron por el contable Javier García o por la responsable de la firma externa de asesoría, Raquel Vázquez, pero en ningún caso por José Tomás.

En el juicio celebrado en la jurisdicción social de Madrid,Tomás mantuvo su versión de siempre: que “jamás” llevó la facturación; que las facturas las hacía el contable, Javier García; y que él nunca dio instrucciones de poner en las facturas “metros de tela” o conceptos similares. Los testigos de Tomás corroboraron que el sastre no hizo nunca una factura y ninguno de los de Hinojosa pudo decir que le hubiera visto hacerla. Incluso el ex director del también despedido de Forever Young, Antonio del Fresno, aseguró que alguna de las facturas las había hecho él y no por indicación de Tomás, sino porque se lo pidieron Álvaro Pérez, El Bigotes, o Pedro Crespo: “Eran clientes importantes y me pidieron que imputara un 70% a un concepto y un 30% a otro, o que pusiera ‘metros’, o ‘batista’. Como el importe era el mismo, no creí que tuviera importancia. Luego ya he visto que sí…”

Ese fue el origen de las facturas “falsas”, la acusación que el propietario de Forever Young, Eduardo Hinojosa, ha reproducido ahora. Nada más ser despedido Tomás, el PP, con Federico Trillo a la cabeza salió en tromba acusando al sastre de falsario y dando por buena la versión de Hinojosa. Trillo, tras entrevistarse con Hinojosa, arremetió contra Tomás en Onda Cero acusándole de “falsificador” y “estafador” e Hinojosa presentó una denuncia por las declaraciones de Tomás a EL PAÍS.

Sin embargo, la juez de lo social de Madrid Pilar Varas dejó acreditada en su sentencia la existencia de facturas y los conceptos falsos recogidos en ellas (metros de tela en vez de trajes), pero no dijo que dichas facturas fueran ordenadas por Tomás.

Las facturas, explicaba la juez de lo social, “a petición de clientes importantes” entre los que se encontraba Pablo Crespo, se emitían por conceptos diferentes y a cargo de las empresas de la trama Gürtel, “ajustándose lo abonado [por las empresas de la trama] con el precio de lo realmente adquirido”. Ninguno de los testigos que declararon en el aquel juicio dejó constancia de que Tomás “diera órdenes respecto al contenido de las facturas, ni las realizara físicamente, ni supiera hacerlo”. Uno de los directores de tienda, Antonio del Fresno, reconoció haber ordenado él mismo al menos dos facturas de las imputadas a Tomás a petición de clientes importantes “porque siempre se había hecho así, sin consultar a José Tomás”.

El pasado martes, Javier García, un testigo que no declaró en aquel juicio, ha admitido ahora que fue la empresa Orange Market, a través de su consejero delegado, Cándido Herrero, la que ordenó alterar las facturas y que fue Herrero el que indicó los conceptos que debían poner, siempre por ventas“reales” pendientes de pago. Dijo también que las empresas de la trama Gürtel fueron las que saldaron las facturas de las prendas de vestir y que él contó para ello con la aquiescencia de Tomás y de Antonio del Fresno. Fue su versión exculpatoria frente a la de los demás empleados de la tienda, y lo que declaró la sentencia del juzgado de lo social.

Las demás acusaciones de Hinojosa contra Tomás fueron también rechazadas por el juzgado. La sentencia declaró que al sastre no podían imputársele “irregularidades en la devolución de prensas que no eran responsabilidad suya, ni no haber atendido el encargo de aclararlas, porque no se le permitió hacerlo. En cuanto a las cantidades impagadas por ventas a crédito, por un montante de 60.309 euros, “ni siquiera”, dijo la sentencia han sido probadas como reales.

Hinojosa fue condenado a indemnizar a Tomás por despido improcedente con 232.500 euros.