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OTROS PARTIDOS

La otra campaña: contra el bipartidismo

Los partidos pequeños luchan por abrirse hueco en un Congreso fragmentado

Los sondeos que dan mayoría absoluta al PP auguran el ascenso de los minoritarios

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Si Alfredo Pérez Rubalcaba solo tenía un disparo de verdad, en el debate del lunes con Mariano Rajoy, para intentar dar un giro a la campaña, otros lo tienen aún más difícil. El otro debate, el de anoche en TVE, con cinco representantes de los partidos con grupo parlamentario, es el único momento en que las fuerzas minoritarias van a tener un acceso real al gran público. La polarización de la política española ha alcanzado tal nivel que la batalla entre PSOE y PP lo tapa todo. Por eso los pequeños, y en especial Izquierda Unida, la más perjudicada por la Ley Electoral, trataron de aprovechar la oportunidad para recordar a millones de españoles que hay más opciones.

Sus campañas no son tan visibles como las otras. Tienen menos dinero, menos presencia y menos público en sus actos que los dos grandes partidos. Es la otra campaña, mucho menos visible para la mayoría de los ciudadanos. Y sin embargo, las encuestas detectan un importante crecimiento de casi todos los partidos pequeños.

IU volverá muy probablemente a tener grupo propio en el Congreso

Tanto que el CIS pronostica el Congreso más fragmentado de la historia: entrarían varios partidos nuevos, como Amaiur, el nombre de Bildu para las generales; el FAC de Francisco Álvarez-Cascos en Asturias, Compromis-Equo en Valencia (este último lucha también por sacar un otroescaño en Madrid en solitario, con su cabeza de lista, Juan López de Uralde). Y está previsto que UPyD, el partido de Rosa Díez, pase de uno a tres. CiU subiría, el PNV bajaría, y ERC, BNG y Coalición Canaria se quedarían igual. El resultado: una enorme variedad de siglas y hasta 39 diputados al margen de PP y PSOE.

A pesar de la mayoría absoluta del PP que pronostican las encuestas, la presencia de los partidos pequeños en el Congreso tiene más importancia de la que pueda parecer. El Reglamento de la Cámara ayuda mucho a estas formaciones, que intervienen en los plenos con muchísima frecuencia. Sus diputados suelen convertirse en personas conocidas, mucho más que la mayoría de los parlamentarios de los partidos grandes.

La importancia de tener un diputado se comprobó hace solo dos meses. Gaspar Llamazares, único parlamentario de IU, logró bloquear con su veto un pacto que habían tardado casi una hora en trenzar, a la vista de todos, los dos grandes partidos, con participación directa de Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba, para intentar que CiU se abstuviera en la reforma de la Constitución. Llamazares denunció la “tomadura de pelo” y fue protagonista del día desde su escaño.

Cayo Lara en un mitin en Murcia.

Amaiur tendrá sin duda una importancia notable en el nuevo Congreso. Si llega a disponer de grupo parlamentario —el CIS solo les augura tres diputados, aunque muchos analistas creen que obtendrán más— tendrán una enorme presencia hasta el punto, por ejemplo, de que deberán ser llamados a consultas por el Rey antes de formar Gobierno, sea cual sea el resultado, porque así lo fija la Constitución. En el PP hay mucha preocupación por este asunto, ya que si logra formar grupo, Rajoy, si gana, estará obligado a contestarle en los debates del estado de la nación, y otras muchas cuestiones relevantes.

La principal novedad de estas elecciones, al margen de Amaiur y de la llegada de otras nuevas fuerzas, consistiría en el crecimiento de IU-ICV, que se aprovecharía, aunque solo en parte, del hundimiento del PSOE. No llegará ni de lejos a su récord de 21 escaños, que logró en 1996, cuando los socialistas perdieron las elecciones, pero podría subir hasta ocho diputados desde los dos que tiene ahora. En el entorno de Cayo Lara, que ayer convocó un acto en Rivas-Vaciamadrid, municipio clave de IU donde gobierna con mayoría absoluta, cree que podría llegar hasta 12. Entre los que podrían entrar, aunque con dificultades, está el propio Llamazares (Asturias) o jóvenes promesas como el cabeza de lista por Málaga, Alberto Garzón, un economista que se hizo muy conocido en algunas convocatorias del Movimiento 15-M. Pero también, por un puñado de votos (menos de un punto porcentual), IU podría quedarse en tres o cuatro diputados.

Todas las formaciones pequeñas viven pendientes de que en el último momento, una ola de polarización entre los dos grandes y de voto útil pueda acabar con sus expectativas en el últimos momento. Pero esta vez están convencidos de que no será así.

Las campañas de estos partidos son mucho más accesibles. Mientras los dos grandes no tienen prevista ninguna rueda de prensa durante estos 15 días, para no correr riesgos, los pequeños las realizan casi a diario.

Todos tratan de asuntos que quedan fuera de las grandes agendas. El propio Lara convocó ayer un acto con gays y lesbianas para pedir al PP que retire el recurso contra el matrimonio homosexual y  más protección para evitar discriminaciones laborales. Pero sobre todo centran su discurso en criticar el sistema —Lara habló ayer de los mercados como un “Saturno que devora a sus hijos [por Berlusconi] y viola a la democracia en su cuna, Grecia” y remató: “En el debate del día 7 ganó el bipartidismo y el señor Botín, que no se presenta”.

Sus campañas son más accesibles y tienen más fuerza en redes sociales

Rosa Díez, que estaba en Jerez de la Frontera, también atacó, aunque desde otro punto de vista, al sistema y a los dos grandes partidos: "España no puede perder el tiempo y tampoco dejar solos en el Congreso a los dos partidos viejos". Díez aseguró que el actual modelo de Estado es "inviable e insostenible".

Las encuestas no suelen detectar bien los movimientos de los partidos pequeños. Pero la fragmentación no para de crecer. Ya se vio en Cataluña, donde en las últimas elecciones entró otra formación nueva, la de Joan Laporta, y a punto estuvo de hacerlo el partido racista PxC.

Casi todos los minoritarios buscan votos en el Movimiento 15-M. Algunos de sus miembros tenían participación en él. Llamazares habló en el debate de anoche varias veces de los indignados. Pero sobre todo estos partidos confían mucho en las redes sociales, donde está muy extendido un movimiento antibipartidista. Tanto que el martes se convirtió en trending topic en Twitter el hasthag #Aritmetica20N, un sistema inventado por un blog para calcular a quién votar en cada provincia, en función de los resultados de 2008, para debilitar la posición de los dos grandes partidos.

Los socialistas tienen muy claro que es a ellos a quienes más perjudica este tipo de movimientos. Desde el PP admiten que no les preocupa e incluso les ayuda al dividir el voto de izquierdas. El PP solo le teme a UPyD, que sí le roba votos, según constata el CIS. Pero incluso eso, esta vez, parece pasar a un segundo plano ante la seguridad que tiene Rajoy en su mayoría absoluta.