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Vetusta Morla: “Las campañas se han convertido en un ejercicio onanista”

El compositor y guitarrista de la banda Vetusta Morla, Guillermo Galván, ofrece su visión sobre las próximas elecciones generales

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Los integrantes del grupo Vetusta Morla.

Tardaron casi una década en salir de su local de ensayo en Tres Cantos, Madrid. Pero una vez fuera de la madriguera no ha habido ningún festival, sala o bar que no haya requerido los servicios de Vetusta Morla. El que fuera el grupo revelación en 2008 con Un día en el mundo, un compendio de rock alternativo a base de canciones himno, volvió en mayo con Mapas, “emociones en forma de canción que hemos sentido desde que acabó la gira del anterior disco”, contaban en una entrevista con EL PAÍS. Guillermo Galván, guitarra, letrista y compositor de la banda madrileña, se somete al FOTOMATÓN en plena campaña electoral.

Pregunta. ¿A quién va a votar?

Respuesta. Aún no lo he decidido, pero es probable que vote en blanco.

P. ¿Va a seguir la campaña electoral?

R. No. Las campañas electorales me parecen anacronismos. Son la herencia de un modelo de comunicación del siglo XX que generaba espacios puntuales para explicar una ideología o compartir un programa político. Hoy en día, cualquiera puede acceder a esa información, en todo momento. Esperar al último mes para contar cuáles son tus intenciones es como hacer los deberes en el último minuto. Las campañas se han convertido en un ejercicio onanista de puertas a dentro más que otra cosa.

P. ¿Cuáles son las necesidades de España en este momento?

R. Supongo que las mismas que cualquier comunidad de seres humanos, trazar estrategias y servirse de instrumentos que faciliten la vida, no acabar al servicio de ellos. Esto suena a risa hoy en día, pero la economía no puede ser un fin en sí mismo.

P. ¿Qué echa de menos en los mensajes de los candidatos?

R. Que se correspondan con sus hechos.

P. ¿Qué primera medida le pide que tome al presidente del Gobierno?

R. Le pediría que, en la toma de posesión, mientras tiene la mano en la Constitución, haga un ejercicio de introspección y piense: "...y además, durante cuatro años tendré 40 millones de jefes".

P. ¿Qué le parece el movimiento del 15-M?

R. Una reacción histórica y necesaria que ha puesto cara a todos esos imponderables invisibles que nos han hecho llegar hasta aquí. El tiempo dirá en qué se queda pero ya ha conseguido algo muy importante que es la toma de conciencia. Podrán seguir los abusos, pero quienes los cometan ya saben que tendrán detrás a mucha gente señalándole con el dedo.

P. ¿Qué problema/s le preocupa más ahora?

R. Me preocupa el pensamiento fatalista que muestra el futuro como algo cerrado en donde una generación entera no tiene lugar. El concepto generación perdida es caritativo y malintencionado.