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Fabra exhibirá los contratos con la trama Gürtel que ocultó Camps

El futuro presidente de la Generalitat lanza un compromiso de transparencia

Alberto Fabra, durante su despedida como alcalde de Castellón.
Alberto Fabra, durante su despedida como alcalde de Castellón.

El futuro presidente de la Generalitat valenciana, Alberto Fabra, tendrá que asumir la herencia que le deja su antecesor, el dimitido Francisco Camps; graves acusaciones de corrupción, una Administración altamente endeudada, un Gobierno prácticamente inactivo y un partido descabezado, el PP regional, del que también tiene que hacerse cargo. Pero no parece que Fabra tenga intención de heredar la actitud ni el talante de Camps.

Ayer, dos días después de que el PP decidiera que él es el candidato a la presidencia del Consell, se comprometió a facilitar a la oposición los contratos firmados entre la Administración autonómica y la trama Gürtel, algo a lo que Camps se ha negado de forma sistemática. Alberto Fabra hizo este anuncio en un encuentro con los medios de comunicación, en el que aprovechó, emocionado, para despedirse como alcalde de Castellón y durante el que se sometió a todas las preguntas que se le formularon, en una actitud notablemente diferente a la de su antecesor que, desde que estalló el caso Gürtel que le ha llevado hasta la dimisión, se ha negado a comparecer, de forma abierta y sin restricciones, ante los periodistas.

Marcó, al menos, una voluntad de distinguirse de su antecesor aunque, realmente, para cumplir con el compromiso de hacer públicos los contratos, Fabra solo tendrá que ejecutar el mandato del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana que, en una sentencia, obligó al Consell a entregar a la oposición la documentación sobre los acuerdos de las diferentes consejerías con empresas de la trama Gürtel entre los años 2003 y 2008. Aún así, arguyó: “Voy a tratar de que todo el mundo tenga la información necesaria para que pueda hacer la crítica que considere”.

Insistió en la necesidad de transparencia “en lo que hacemos y en lo que decimos” y en su intención de dar un giro al debate político. Por ello, abordó su relación con Álvaro Pérez, El Bigotes, ante el que aparece en una fotografía realizada durante un evento deportivo. “Alguna vez lo he saludado pero poco más”, aseguró Fabra, que insistió en que las empresas de la trama no firmaron ningún contrato con el Ayuntamiento de Castellón.

Otra de las muestras de que quiere ocupar su propio sitio y no limitarse a ser el sucesor fue en su contestación a la reclamación de las víctimas del accidente de metro que acabó con la vida de 43 personas en Valencia. Camps no las ha recibido en cinco años. Fabra lo hará, según se comprometió ayer.

El futuro jefe del Ejecutivo valenciano lanzó su compromiso de transparencia con la misma intensidad que afirmó que no va a prescindir de ninguno de los imputados en casos de corrupción que forman parte del Grupo Parlamentario del PP, que ahora presidirá en las Cortes valencianas. “Han demostrado valía, responsabilidad y trabajo y estoy seguro de que todos podrán demostrar su inocencia”, indicó. Sin embargo, no se quiso pronunciar sobre si el dimitido presidente debe abandonar su escaño y se limitó a decir que “es una decisión personal”.

Esta postura le valió, horas después, para recibir la primera crítica del secretario general de los socialistas valencianos, Jorge Alarte, que consideró que el hecho predice “el peor de los escenarios”, ya que “no cambiar nada ni a nadie” no es la solución a “la grave crisis institucional, política y social”. Por eso, le pidió “un cambio de política y un cambio de prioridades”.

Alberto Fabra llegará a la Generalitat con unas metas muy elevadas, ya que las sitúa en la idea de que los políticos no pueden “suponer un problema para los ciudadanos, que ya tienen bastantes, sino la solución”. Alegó que sus palabras eran “difíciles de entender en estos momentos”, pero sostuvo: “Debemos trasladar nuestros mensajes, todos, los que nos gusten y los que no, de forma directa y a los medios de comunicación”.

“Ha decidido Madrid”

Uno de los retos a los que se enfrenta Alberto Fabra es el de su propio partido, el PP valenciano, en el que, hasta ahora, ocupaba el puesto de coordinador general. La dimisión de Francisco Camps le ha llevado a ocupar, también, la presidencia de la formación en el ámbito autonómico. Y ayer quiso dejar claro por mandato de quién ha sido. Admitió haber hablado con su presidente nacional, Mariano Rajoy, al que, tal como señaló, agradeció la confianza puesta en él porque “ha sido Madrid el que ha decidido”, alegó, aunque quiso precisar que “conjuntamente con Camps”. En cualquier caso, no quiso dejar atrás a quienes sabe que han de sostenerle al frente del PP autonómico.

Mencionó al presidente provincial de Valencia, Alfonso Rus, quien le dijo “estoy a muerte contigo”, y a la alcaldesa Rita Barberá, para la que no tuvo más que palabras de elogio. “Hubiera sido una presidenta maravillosa”, indicó, admitiendo que se planteó la opción de la alcaldesa como sustituta de Camps. Y añadió sobre ella: “Por su manera de entender la política, de forma productiva, sin perder el tiempo, puede ser no solo presidenta de la Comunidad Valenciano sino presidenta del Gobierno”.

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