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El órdago de López con el congreso del PSOE pone a prueba la autoridad de Zapatero

La dirección del partido sondea a los barones sin lograr una respuesta unánime solo a favor de las primarias

Patxi López, en la sede del PSOE de Bilbao
Patxi López, en la sede del PSOE de Bilbao

La conversación fue breve y terminó en tablas. El secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, comunicó ayer por teléfono al presidente del Gobierno vasco que piensa mantener su propuesta de celebrar primarias para renovar al candidato electoral para 2012 y que rechaza su propuesta de convocar un congreso. Patxi López escuchó sus argumentos sobre la difícil situación económica de España y el mal momento para abrir otra crisis política pero defendió la idoneidad de los congresos en la tradición del PSOE para resolver estas cuestiones. La réplica de López, primero en persona vía telefónica, luego con un comunicado oficial y más tarde a través de su mano derecha, supuso todo un órdago a la autoridad de Zapatero de consecuencias por ahora incalculables. El líder socialista vasco solo se comprometió a escuchar la propuesta que pudiera hacer el presidente a él y al resto de los barones territoriales en la cita privada a la que han sido convocados este viernes, horas antes de un Comité Federal que se presenta reñido y crucial para la historia de este presidente, de este Gobierno y de ese partido.

Esta es la primera vez que Zapatero en sus once años de secretario general tendrá que poner a prueba su autoridad frente a los secretarios regionales de su partido. El PSOE asiste así a una crisis en toda regla que ha provocado la propuesta y la inquietud de López, con la aquiescencia de otros secretarios generales y miembros de la cúpula nacional, al formular una propuesta ajena a los deseos del máximo líder del PSOE y, además, sin previo aviso.

Zapatero medirá su autoridad entre los líderes regionales

Los diecisiete secretarios de las federaciones socialistas, más los de Ceuta y Melilla, tendrán la última palabra ya que tendrán que pronunciarse por la propuesta de primarias de Zapatero o la de Congreso que promueve el líder del PSE.

El presidente en persona encargó el propio martes y también ayer a dirigentes de su máxima confianza en el partido que mantuvieran distintos contactos con esos barones para conocer de antemano su posición. El resultado de esa exploración no es nada claro, ni de cara a la cita del viernes, ni tampoco para la del sábado ni en última instancia para el futuro político inmediato del propio Zapatero. Algunos dirigentes han aprovechado esas conversaciones para trasladar a sus interlocutores cierto malestar con el propio presidente por sus últimos movimientos y posiciones de carácter interno. Desde luego lo que no ratificaron fue que vayan a mantener el viernes en privado, y por tanto tampoco en el comité del sábado, una posición unánime a favor de fijar ya el calendario de las primarias y nada más. Algunos verían bien el congreso que pide López.

No obstante, Zapatero tratará de salvar la situación, y de que no haya ni vencedores ni vencidos, con una propuesta de primarias que incluya el debate de propuestas, como quiere López. Esto le ofreció al lehendakari, según admitió el líder del PSOE ayer en el Congreso: “He hablado esta mañana con Patxi López, le he explicado cómo vamos a hacer las cosas y hemos estado completamente de acuerdo”. La versión del lehendakari no es exactamente la misma.

Fuentes de su entorno primero y luego un comunicado público del PSE por la tarde precisaron que López simplemente escuchó la petición de Zapatero, aunque mantuvo que la mejor opción es un congreso. Esta conversación se desarrolló a las ocho y media de la mañana cuando Zapatero llamó al móvil de Patxi López para decirle que no estaba de acuerdo con su propuesta. Otras fuentes apuntan además que el día anterior se había quedado muy sorprendido al conocer esa idea de López indirectamente y no por el propio interesado. López, sin embargo, sí transmitió sus planes al máximo nivel en la cúpula del partido en Ferraz. Desde el entorno de Carme Chacón, la otra presunta candidata a relevar a Zapatero junto con Alfredo Pérez Rubalcaba, se interpretaron rápidamente todos estos movimientos del aparato de Ferraz como una “operación” diseñada para perjudicarle en esa posible competición. También se indicó que la ministra no tiene por qué recabar menos apoyos en un futurible congreso, muy acotado a delegados elegidos por los aparatos territoriales, que en unas primarias abiertas totalmente a los 220.000 militantes.

Pero el único argumento oficial que esgrimió el líder del socialismo vasco para propiciar un congreso tiene relación directa con el catastrófico resultado electoral para el PSOE el pasado 22 de mayo. A su juicio la magnitud de la derrota electoral es de tal calibre que el PSOE no puede ofrecer como única respuesta a la sociedad el cambio del cartel electoral, es decir, que en vez de Zapatero sea otro candidato. La respuesta debe ser programática, ideológica y política. Es decir, López, con el acuerdo unánime de la ejecutiva del PSE, estima imprescindible abrir un amplísimo debate de ideas.

Claro está, en un congreso, además, de hablar de proyecto político, se elige al secretario general y a su ejecutiva. Por tanto, López con su propuesta se lleva por delante a Zapatero, porque como bien observó ayer el líder socialista andaluz José Antonio Griñán si al final triunfa la propuesta de un congreso, frente al criterio de Zapatero, se provocaría de manera indirecta un anticipo de las elecciones. Algo que apuntan también otros líderes en privado.

Al otro lado del teléfono Zapatero respondió que a solo diez meses de las elecciones generales, con reformas pendientes que hacer, con la crisis económica en pleno apogeo, sería del todo inconveniente que el PSOE se entretuviera en hacer un congreso que acapararía muchas más energías y provocaría más tensión que unas primarias.

Desde Moncloa se transmitió que el presidente se había comprometido a llevar el sábado al comité federal una propuesta que incluyera el debate programático e ideológico. También se quiso dar a entender que el lehendakari se habría mostrado muy receptivo a esas palabras del presidente. Desde el entorno de López se reconoció que, en efecto, estaba a la espera de la propuesta pero que había mantenido su defensa del congreso. Pero por si había alguna duda a primera hora de la tarde, el consejero de Interior del Gobierno vasco, Rodolfo Ares, mano derecha de López, volvió a recordarlo con toda claridad: “El mejor camino para lograr el objetivo es celebrar un congreso y seguiremos trasladándolo con serenidad y normalidad, escuchando a otros compañeros del partido y al final se tomará la decisión que el partido decida”.

A Ares se le recordó que el secretario general del PSOE no quiere un congreso sino primarias. Y replicó: “Respeto la posición del presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, obviamente es una posición importante, pero los órganos del partido tendrán que adoptar las decisiones pertinentes como él también ha dicho. Por lo tanto, en este partido los órganos toman las decisiones no como en otros partidos”. ”Y a partir de ahí --ha señalado-- hemos planteado una posición clara, razonable, explicándola con el ánimo de tomar la decisión más adecuad para el objetivo fundamental que todos debemos perseguir: disponer de un programa que genere ilusión e ir a las elecciones con un candidata que tenga el respaldo y todo el apoyo del PSOE”.

Algunos miembros de la ejecutiva federal recuerdan que Rodolfo Ares es miembro de la ejecutiva federal y que el lunes escuchó como todos que Zapatero haría una propuesta el sábado en el comité federal. Nadie puso entonces objeciones. Pero Ares regresó esa tarde a Bilbao y allí contó a los suyos que en la ejecutiva federal no se había producido la suficiente autocrítica.

Y, mientras tanto, Alfredo Pérez Rubalcaba, vicepresidente primero, y Carme Chacón guardan silencio. ¿A cúal de los dos beneficia más un congreso?. Partidarios de Chacón consideran que toda esta operación se ha ejecutado de espaldas a Zapatero para promover a Rubalcaba, porque entienden que un congreso es más fácilmente controlable que unas primarias. Esta hipótesis no es verificable. Pero esta tesis sí es compatible para fuentes cercanas a la ministra de Defensa con la afirmación de que si decidiera presentarse como candidata un congreso tampoco le vendría mal.

Por tanto, estos interlocutores aseguran que no les asusta ni una opción ni otra en el supuesto de que decidiera dar el paso. Ahora bien, sí mantienen que este movimiento aunque lo ha encabezado Patxi López tiene más alcance. Zapatero comprobará mañana su capacidad de persuasión.

¿Qué se puede encontrar Zapatero el viernes?. En estas horas previas el vicesecretario de Organización, José Blanco y el secretario de Organización, Marcelino Iglesias, y el propio presidente, Manuel Chaves, además de convocar a los barones, han aprovechado estas charlas para saber cual es el sentir de cada uno. La situación no es homogénea. Algunos no expresan su opinión abiertamente porque no la han discutido ni sometido a la consideración de sus propias ejecutivas. Otros, saben que su federación está dividida entre partidarios de primarias, o de congreso o incluso también tiene o tenía adeptos la opción de que hubiera acuerdo en torno a un candidato electoral, sin necesidad de competición.

Sí están de acuerdo con Patxi López, al menos hasta ayer, el presidente extremeño, Guillermo Fernández-Vara y el secretario general de los socialistas valencianos, Jorge Alarte. El presidente andaluz, José Antonio Griñán, no está de acuerdo en celebrar un congreso y parece que también comparten este criterio los secretarios provinciales andaluces. El máximo responsable de los socialistas castellano-manchegos, José María Barreda, guarda silencio deliberado hasta mañana, al igual que el líder del PSM, Tomás Gómez, a los que se presume más cercanía con Chacón.

Parece que la petición discreta de Blanco e Iglesias a los barones de que guardaran silencio hasta después de la reunión de mañana ha surtido efecto. Pero sí hay pronunciamientos de diputados aislados más o menos relevantes. Rafael Simancas y Juan Luis Rascón sí consideraron ayer conveniente la celebración de un congreso. José Antonio Pérez Tapias, de Izquierda Socialista, opta por las primarias y el congreso para después de las elecciones generales. Los parlamentarios que hasta este terremoto optaban por un candidato de consenso para sustituir a Zapatero en el cartel electoral mantienen la propuesta.

¿Traiciones, deslealtades? No había petición de silencio entre diputados y ministros por lo que algunos hablaron. Rafael Simancas y Juan Luis Rascón se apuntaron a la tesis del congreso, en tanto que la ministra de Exteriores, Trinidad Jiménez, lo rechazó de plano. Por si algunos no habían caído en la cuenta, los diputados Fernando Moraleda y Álvaro Cuesta recordaron que la celebración de un congreso extraordinario supone una moción de censura en toda regla a la ejecutiva federal y a su secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero. El líder indiscutible del PSOE se juega así el viernes mucho más que su autoridad.