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El PP gana en Baleares en todos los frentes a la izquierda

Los populares tienen a mano la mayoría absoluta de Gobierno, consejos insulares y Ayuntamientos

El candidato del Partido Popular al Parlamento Balear José Ramón Bauzá, vota en el colegio electoral de Marratxi, Mallorca. Ampliar foto
El candidato del Partido Popular al Parlamento Balear José Ramón Bauzá, vota en el colegio electoral de Marratxi, Mallorca. EFE

El Partido Popular emerge otra vez casi hegemónico sobre el mapa político de las islas Baleares al obtener un avance general que le otorga la mayoría absoluta del poder insular en casi todos los frentes: Gobierno, consejos insulares y principales Ayuntamientos, hasta ahora encabezados por políticos del PSOE.

El PP balear, regenerado por el nuevo líder y futuro presidente autonómico José Ramón Bauzá, ha logrado un vuelco total y ha derribado a los pactos de izquierdas que lideró el PSOE de Francesc Antich desde 2007, con la ayuda de la ya extinta Unió Mallorquina (UM).

La derecha, que ha llenado el hueco de UM, festeja haber ganado plazas pendientes desde hace legislaturas

Además la derecha, que ha llenado el hueco que dejó el bisagra UM, festeja haber ganado plazas pendientes desde hace legislaturas: las alcaldías de Mahón e Ibiza y el Consell de Menorca. El socialista Francesc Antich cae del poder y la victoria de Palma de Mateo Isern del PP erosiona el posible liderazgo alternativo de Aina Calvo. La hasta ahora presidente del Consell de Mallorca, Francina Armengol, líder del PSOE de Mallorca, también queda en cuestión.

El Partido Popular se vio obligado a renovar el liderazgo interno y a elegir nuevas cabeceras en casi todas las principales candidaturas. Tras el vendaval de escándalos de corrupción destapados de la época de Gobierno de Jaume Matas (2003-2007), era necesario ofrecer la imagen de ruptura con el pasado. Los casos judiciales (y los cuatro presos que cumplen condena firme en Palma por corruptos, tres del PP y uno de UM) no han hecho mella aparentemente en la respuesta electoral de la ciudadanía.

El veto en las listas del PP a los políticos imputados -hay más de 40 cargos del PP inculpados, comenzando por Matas y cuatro de sus exconsejeros- fue una medida terapéutica del nuevo líder José Ramón Bauzá. Esta actitud, descrita  por él mismo como de “regeneración”, desactivó el argumento de la corrupción como arma electoral. El PSOE no atacó porque presentó a dos candidatos imputados en Ibiza desde 2008, aunque sin medidas cautelares.

Los socialistas de Francesc Antich – por dos veces elegido mandatario autonómico en pactos multipartito, en 1999 y 2007-, compitieron en el 22- M desde una posición política de aparente privilegio, por las muchas presidencias conseguidas gracias a sus alianzas con minorías de izquierdas y nacionalistas.  La pasada legislatura ha sido la de mayor relevancia del PSOE en la historia de Baleares, gobiernos en sintonía y con “Gobierno amigo” en Madrid.

El peso de plomo de la política nacional, en especial la crisis y el paro, lastró además a Antich en su batalla electoral. Un colectivo de líderes del PSOE se jugó su futuro a un todo o nada, desde la autoridad: Francesc Antich en Baleares; Francina Armengol, en Mallorca; Aina Calvo, en Palma; Xico Tarrés en Ibiza y Marc Pons Joana Barceló en Menorca y Vicenç Tur Mahón.     

Los socialistas han presidido el Gobierno, el Parlamento, los consejos insulares de Mallorca, Menorca e Ibiza así como los Ayuntamientos de Palma, Ibiza, Sant Josep, Mahón y Ciutadella. En Formentera dominó en 2007 una alianza de centro izquierda con socialistas. Es el único territorio significativo donde los progresistas Gent per Formentera con el PSOE podrán seguir en el poder.

Pero los aliados del PSOE en el poder ser fragmentaron en diferentes candidaturas por cuestiones de familias ideológicas y personales: el PSM de Mallorca retiene la cuota electoral de la marca unitaria del Bloc per Mallorca que estalló en tres listas y en otras tantas Eivissa pel Canvi en Ibiza. El ascenso de IU (desgajada de las alianzas) no le basta para tener peso institucional.

También desapareció del panorama político  el socio decisivo de la izquierda –y antes del PP-, la centrista Unió Mallorquina (UM) cuya excúpula está imputada en un alud de causas por supuesta corrupción. Su sucesora Convergencia será una fuerza local. El PP no quedó afectado por la escisión de su exlíder en Mallorca y exconsejero Jaume Font, que fundó la Lliga Regionalista, con mínima representación.