Gabo, de cuatro años, sonríe a cámara días antes de su operación. Su familia ha estado esperando esta intervención desde que nació. Nacer con LPH implica problemas de nutrición y respiratorios, además del estigma y el señalamiento. Todo esto es agravado por la desinformación, la precariedad de la atención médica y el empobrecimiento que supone para las familias más vulnerables.
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Labio y paladar hendido: una cirugía para volver a sonreír

La organización Smile Train opera a niños afectados de una malformación que causa un gran estigma en Estados pobres de México