Un recorrido fotográfico por la vieja Nicosia, la última capital dividida de Europa. Desde la invasión turca de 1974, la Línea Verde atraviesa su centro histórico como una herida abierta: calles interrumpidas, casas abandonadas, muros que separan lo que nació unido. Estas imágenes observan una ciudad detenida en el tiempo, donde la arquitectura conserva la memoria de una fractura política aún sin cerrar
Un cartel de Jacis sobrevive en un escaparate de Nicosia, testigo de los negocios congelados tras la invasión de 1974.Antonio López DíazEn el centro, talleres y carpinterías olvidadas dan paso al silencio cuando cae la noche.Antonio LópezEn el lado de la República Turca del Norte de Chipre (RTNC) , comparten territorio colonos y turcochipriotas.Un sacerdote ortodoxo baja la escalera de un edificio de viviendas. Su religión es la mayoritaria en Chipre, pero en el RTNC predomina la musulmana. Antonio LópezLos colonos turcos viven aferrados a la patria que dejaron atrás, manteniendo viva una frontera artificial.Antonio López DíazNicosia es una ciudad amputada: la 'Línea Verde' separa más que calles, dejando heridas en sus ciudadanos.Antonio López Díaz