Tribuna
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Llamamiento para un poder democrático europeo

Los europeos tenemos la oportunidad de conseguir que la UE sea la primera potencia democrática multinacional, abierta y multilingüe construida por sus ciudadanos. Aprovechémosla

Una sesión plenaria del Parlamento Europeo en noviembre.
Una sesión plenaria del Parlamento Europeo en noviembre.Christian Ernhede / getty

La crisis del coronavirus ha servido para recordarnos la naturaleza efímera de nuestras vidas y lo predefinido que está nuestro destino. La crisis ha destacado la importancia de Europa en un nuevo mundo diverso y la necesidad de estar unidos para superar los desafíos ecológicos, económicos, sociales, sanitarios y de seguridad a los que se enfrenta la sociedad. Además, esta crisis ha demostrado que nuestro modelo económico y social es único. En este período sin precedentes y a pesar de las fuertes, aunque ilusorias, tentaciones de replegarse en sí misma, la UE se ha dado cuenta de la vanidad que se esconde tras el individualismo del “sálvese quien pueda”.

Durante la primera ola de la pandemia, los ciudadanos europeos se atrevieron a inventar nuevas formas de solidaridad, creando un sistema colectivo de apoyo entre empresas y ciudadanos desempleados, y planteando un plan de revitalización innovador, tanto por su alcance, como por su filosofía y su respeto al Estado de derecho. La UE ha sabido aprender de las adversidades para reforzar su resiliencia y proteger mejor a sus ciudadanos.

Aunque todo esto son buenas noticias, también somos conscientes de que estas acciones y planes solo tienen sentido si acompañan a los intereses a largo plazo de los ciudadanos de la UE y benefician al plan de regeneración del proyecto europeo. Existe un gran riesgo de que nos impongan normas y modos de vida que no queremos, especialmente en el ámbito digital, dominado por algunas grandes plataformas.

¿Cuál es la alternativa? En primer lugar, debemos conseguir los medios necesarios para poner en marcha el plan de revitalización europeo, manteniendo siempre los sistemas de apoyo a las empresas y la prolongación de la cobertura de la ayuda al empleo y a los salarios para todos los trabajadores, incluidos los autónomos y aquellos que tienen empleos precarios o atípicos. El alcance financiero de este plan es muy importante, pero también debemos reflexionar sobre la calidad de las inversiones necesarias para tener el impacto necesario en un crecimiento económico que perdure y sea socialmente inclusivo.

En estos momentos, los planes de revitalización nacionales que se están perfilando y que serán financiados por la UE se basan en antiguos proyectos con una pátina de digitalización y ecologismo. Necesitamos corregir con urgencia la dirección del plan y asociar más eficientemente a los actores económico-sociales y a los ciudadanos con las medidas que se deben aplicar, favoreciendo las inversiones europeas que permitirán crear un Nuevo Pacto Europeo que incluya un ambicioso Green New Deal. El éxito de este plan eliminará la desconfianza entre los Estados miembros más austeros y los que más gastan, y creará las condiciones adecuadas para conseguir establecer un verdadero presupuesto europeo a largo plazo. Un presupuesto de estas características es lo único que puede hacer de Europa una potencia económica, ecológica y cultural a la altura del siglo XXI.

Asimismo, hay que conseguir que la Conferencia sobre el Futuro de Europa sea una experiencia de participación democrática y ciudadana real. Su intención debe ser clara: construir una visión de futuro, ambiciosa y común para las próximas décadas. El experimento WeEuropeans, que llegó a 38 millones de ciudadanos de 27 países en 24 idiomas, es la prueba del interés de los ciudadanos por participar en la construcción de un futuro común a través de una nueva forma de democracia participativa y deliberativa constante que complete a nuestras democracias representativas.

Solo esta nueva forma de democracia, que engendraría una ciudadanía realmente europea, podrá crear una UE de bienestar, convivencia y paz, que dé oportunidades a todos los ciudadanos. Una unión que, movilizando a sus ciudadanos, a sus Estados, a los colectivos públicos y a los actores económicos de la sociedad, aportará soluciones concretas al incremento de las desigualdades y del desempleo; contribuirá a la protección del planeta; y garantizará la defensa de sus valores fundamentales de unidad, libertad, solidaridad y democracia.

Lo más urgente ahora es conseguir los medios adecuados para tomar decisiones de manera más legítima, eficaz y rápida. Esta capacidad de decisión es indispensable, ya que los avances tecnológicos y el reequilibrio entre las potencias mundiales se están acelerando.

Los tratados que existen hoy en día permiten pasar de la regla de la unanimidad a la de la mayoría cualificada en algunos temas. Apliquemos cuanto antes este voto de mayoría cualificada a todas las políticas y acciones de la UE. ¡Pasemos de un sistema de débil colaboración a un proyecto de construcción común!

Aunque nuestros amigos británicos se hayan ido, estamos convencidos de que se establecerá una relación especial y muy completa con Londres. Si algo podemos aprender de su adhesión y de su salida es que, si un Estado miembro tiene privilegios, habrá menos unidad y solidaridad europea. Ha llegado el momento de que la unidad de la Unión Europea sea una realidad. Seamos claros: esto no sería posible si no valorásemos la diversidad cultural, económica, social e histórica de cada Estado miembro. Tengamos por fin la valentía de hacer de la cultura el corazón del proyecto europeo para que la UE vuelva a ser el centro mundial de creación capaz de atraer talentos de todo el mundo.

Una vez más, esta nueva etapa solo será posible si los ciudadanos europeos se apropian del proyecto europeo gracias a la institucionalización de un proceso de democracia deliberativa continua, transparente, inclusiva y que garantice la implantación de las decisiones que se tomen. ¡Es una condición fundamental para hacer de la UE un proyecto que nos pertenezca a todos y a todas!

Este objetivo es difícil de conseguir, pero el contexto actual es favorable tanto a nivel europeo como mundial. Tenemos una responsabilidad colectiva enorme para hacerlo posible. Unamos, mientras estemos a tiempo, las buenas intenciones de millones de ciudadanos de toda la UE que quieren comprometerse con este proyecto.

Firman este texto, por iniciativa de los copresidentes de CIVICO Europa, Guillaume Klossa, exsherpa del grupo de reflexión sobre el futuro de Europa (Consejo Europeo) y exdirector de la Unión Europea de Radiodifusión, y Francesca Ratti, ex secretaria general adjunta del Parlamento Europeo: Felipe González, expresidente del Gobierno de España, expresidente del Grupo de reflexión sobre el futuro de Europa; Fernando Savater, filósofo; Roberto Saviano, escritor; Markus Gabriel, filósofo; Costa-Gavras, director de cine; Guy Verhofstadt, ex primer ministro belga, Miembro del Parlamento Europeo, grupo Renew Europe; Slavoj Zizek, filósofo; László Andor, Economista, excomisario europeo; Lionel Baier, director de cine; Brando Benifei, miembro del Parlamento Europeo, del grupo S&D, y presidente de la delegación italiana; Massimo Cacciari, Filósofo, exalcalde de Venecia y exmiembro del Parlamento Europeo; Jasmina Cibic, artista; Daniel Cohn-Bendit, expresidente del grupo de los Verdes del Parlamento Europeo; Jože P. Damijan, economista; Axel Dauchez, Fundador de Make.org; Philippe de Buck, exdirector general de Business Europe; Paul Dujardin, director general de BOZAR; Pascal Durand, miembro del Parlamento Europeo, grupo Renew Europe; Anthony Ferreira, secretario general de CIVICO Europa; Michele Fiorillo, filósofo, coordinador de la red CIVICO Europa; Cynthia Fleury, filósofa; Sandro Gozi, diputado europeo, grupo Renew Europe, presidente de la Unión de los federalistas europeos (UEF), antiguo ministro de Asuntos Europeos; Ulrike Guérot, politóloga, directora del Laboratorio de la democracia europea; Danuta Hübner, excomisaria europea, miembro del Parlamento Europeo, grupo PPE; Aleksander Kwaśniewski, expresidente de Polonia; Philippe Lamberts, copresidente del grupo de los Verdes/ALE en el Parlamento Europeo; Robert Menasse, escritor; Jonathan Moskovic, excoordinador del G1000, consejero de innovación democrática; Stojan Pelko, ex secretario de Estado de Cultura de Eslovenia; Janez Pipan, director de teatro; Rosen Plevneliev, expresidente de Bulgaria; Maria João Rodrigues, presidenta de la Fundación europea de estudios progresistas (FEPS), exdiputada europea; Petre Roman, ex primer ministro de Rumanía; Yvan Sagnet, escritor, Fundador de la asociación NoCap; Elly Schlein, vicepresidenta de la región de Emilia Romagna, exmiembro del Parlamento Europeo; Andreas Schwab, miembro del Parlamento Europeo, grupo PPE; Gesine Schwan, presidente de la Humboldt-Viadrina governance plataforma; Daniela Schwarzer, directora del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores (DGAP); Denis Simonneau, presidente de EuropaNova; Claus Haugaard Sørensen, exdirector general de la Comisión Europea; Farid Tabarki, fundador del Studio Zeitgeist; Boštjan Videmšek, periodista, embajador del pacto climático de la UE; Vaira Vike-Freiberga, expresidenta de Letonia; Cédric Villani, matemático, Fields Medal, miembro del Parlamento; Luca Visentini, gecretario general de la Confederación europea de sindicatos; Sasha Waltz y Jochen Sanding, respectivamente, coreógrafa y director de la compañía Sasha Waltz; Alenka Zupančič, filósofa.

Este llamamiento puede ser apoyado en: www.civico.eu

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