Caso Florence CassezOpinión
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Israel Vallarta y la jeringa vacía

El ansia de López Obrador por desacreditar a Carlos Loret usando políticamente a los protagonistas del ‘caso Cassez-Vallarta’ resulta escandaloso

El Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, durante su conferencia de prensa matutina.
El Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, durante su conferencia de prensa matutina.Andrea Murcia / CUARTOSCURO

El 3 de abril comenzó a circular un video que muestra a una estudiante de enfermería del Instituto Politécnico Nacional inyectando a un adulto mayor con una jeringa vacía en vez de administrarle una de las vacunas contra el covid-19. ¿Qué conecta este incidente con la detención de Israel Vallarta y Florence Cassez en 2005? Nada, excepto un exabrupto del presidente que, al insinuar que la escena pudo ser un montaje, tuvo la ocurrencia de rememorar este caso que, dieciséis años después, sigue sin resolverse. No contento con ello, aprovechó su conferencia mañanera para transmitir el video del falso arresto, en la cual también participó Olga Sánchez Cordero, actual secretaria de Gobernación y responsable, como ministra de la Suprema Corte en 2013, de la sentencia que determinó la liberación de Florence Cassez.

Sin duda, no puede compararse la cadena de montajes, irregularidades, mentiras, torturas y amenazas tramadas por los gobiernos de Vicente Fox y sobre todo Felipe Calderón en este asunto —que Anne Vigna, José Reveles, Emmanuelle Steels y tantos otros hemos tratado de documentar— con la mera exhibición realizada por López Obrador, pero que dieciséis años después nos asomemos a la pantalla para observar de nuevo cómo Israel y Florence son utilizados políticamente resulta casi obsceno. Así como García Luna se atrevió a fabricar un enorme montaje —prefiero llamarlo puesta en escena— solo para enaltecer a la AFI, y como Calderón se prestó a destruir a una familia entera, los Vallarta, con tal de no rectificar, resulta escandalosa el ansia del presidente por desacreditar a Carlos Loret o presumir sus logros usando a sus protagonistas tal como lo hicieron sus archienemigos.

Como ya intenté documentar esta historia (al menos hasta 2018) en Una novela criminal, me limitaré a precisar algunos puntos clave ante las imprecisiones del propio gobierno federal y el alud de opiniones de quienes no han leído el expediente y no han seguido el desarrollo del proceso.

1. Todo apunta a que Israel Vallarta y Florence Cassez no fueron detenidos el 9 de diciembre de 2005 a las 4 de la mañana, como estableció la policía —luego de que todos los agentes involucrados declararan haber visto mal sus relojes, que en su primera declaración situaban a las 5—, sino el 8 de diciembre hacia las 11 de la mañana.

2. García Luna hizo hasta lo imposible para que este hecho no fuese revelado, pues sabía que haberlos retenido por más de 24 horas sin haberlos presentado a un juez habría bastado para que ambos obtuvieran su libertad.

3. Cuando compareció en el programa Punto de Partida de Denise Maerker, en febrero de 2006, García Luna inventó que la transmisión televisiva había sido un “montaje”: desde entonces, la palabra se ha prestado a numerosos equívocos. Según él, Israel y Florence fueron capturados en la carretera México-Cuernavaca y luego devueltos a la casa de las Chinitas —en teoría, porque Israel había confesado que sus cómplices matarían a los tres secuestrados que permanecían en su casa—, donde liberaron a una mujer, a su hijo y a un joven. De acuerdo a García Luna, solo entonces, a petición de los medios, la captura fue repetida ante las cámaras. Todo esto es completamente falso. La escenificación orquestada por la AFI a partir de las 6:47 de la mañana fue lo único que ocurrió ese día.

4. Puede concluirse, con alto grado de certeza, que ese 9 de diciembre de 2005 no había tres secuestrados en las Chinitas. Tampoco se arrestó a ningún cómplice de Israel. Si las presuntas víctimas fueron en efecto secuestradas, no fue allí ni entonces y tampoco sabemos por quiénes.

5. En los documentos presentados para solicitar la aprehensión de Israel, el Ministerio Público presentó una foto del interior de Las Chinitas: es decir, que la policía estuvo en el inmueble antes de la captura y no descubrió allí a ningunos secuestrados.

6. La secretaria de Gobernación afirmó en la mañanera que Israel tiene dos denuncias adicionales por secuestro. Se trata de una imprecisión: es cierto, pero ambas están ligadas al mismo caso. La primera es de Valeria Cheja, una joven de 18 años secuestrada en 2005 y cuya denuncia, lleno de irregularidades, derivó en la captura de Israel y Florence. Cuando la entrevisté, Valeria seguía convencida de que Israel era su secuestrador, pero solo después de que la policía le presentara una y otra vez su imagen.

7. Conforma al expediente, Valeria reconoció a Israel durante un rondín en el sur de la ciudad de México cuando, por casualidad, distinguió su rostro de coche a coche, a varios metros de distancia, mientras circulaban por Viaducto Tlalpan (¡!). Cuando la entrevisté, Valeria me dijo que esto no ocurrió así: ella solo lo reconoció porque los policías le enseñaron su fotografía y le aseguraron que era el responsable de su secuestro.

8. La otra denuncia contra Israel es del empresario Shlomo Segal, probable aliado de Eduardo Margolis —acaso el responsable de toda la trama: este espacio resulta demasiado pequeño para narrar su historia—, y no ha vuelto a ratificar su denuncia contra Israel.

9. Tanto TV Azteca como Televisa transmitieron la puesta en escena aquel 5 de diciembre de 2005. La responsabilidad de Carlos Loret es clara, pero, a diferencia de Televisa, TV Azteca jamás ha reconocido su culpa.

10. En sus primeras declaraciones, Cristina Ríos y Christian Ramírez afirmaron no reconocer a Israel y Florence. No fue sino hasta después, tras una intensa presión de las autoridades, que ambos cambiaron drásticamente sus testimonios.

11. El secuestro de Ezequiel Elizalde es muy extraño: siempre cooperó y agradeció a la AFI de García Luna, pero hay indicios de que su padre o él mismo pudieron haber pertenecido a otra banda de secuestradores.

12. Cuando la presión del Gobierno francés arreció —en particular por la ríspida visita de Nicolas Sarkozy—, García Luna y Luis Cárdenas Palomino se inventaron la Banda del Zodiaco uniendo crímenes que nada tenían que ver entre sí, fabricando culpables —como el infortunado David Orozco, que murió en la cárcel— y deteniendo y torturando salvajemente a dos hermanos y tres sobrinos de Israel. Esta operación es uno de los episodios más vergonzosos de la presidencia de Felipe Calderón.

13. Para impedir la liberación de Florence, el Gobierno de Calderón presionó brutalmente a policías, ministerios públicos, jueces y ministros de la Corte. Por esta razón fue liberada hasta la llegada de Enrique Peña Nieto.

14. El ministro Arturo Zaldívar —hoy presidente de la Corte— acuñó la expresión perfecta para definir este caso: “efecto corruptor”. Aunque muchos juristas la hayan criticado, su frase define claramente lo ocurrido: durante toda la presidencia de Calderón, las autoridades hicieron hasta lo imposible para que nadie pudiera saber qué ocurrió aquel día. La corrupción de la policía corrompió para siempre la escena del crimen. Ante la duda extrema, no quedaba más remedio que liberar a Florence.

15. Si, como me dijo el ministro José Ramón Cossío, no queremos una justicia para una french poodle y otra para los perros callejeros —es decir, los mexicanos—, el mismo criterio debe aplicársele a Israel. El Ministerio Público debería presentar conclusiones no acusatorias en su contra tras 16 años de prisión preventiva: es decir, tras 16 años de mantener a un inocente en la cárcel.

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