Oaxaca, las promesas de una “primavera” en tierra de desigualdad

Las encuestas muestran al candidato del partido de López Obrador, Salomón Jara, como puntero a 35 puntos del aspirante del PRI, Alejandro Avilés. Por primera vez, se presentan candidaturas indígenas a la gubernatura

Elecciones en Oaxaca 2022: Salomón Jara, candidato de la coalición Juntos Hacemos Historia
Salomón Jara, candidato de la coalición Juntos Hacemos Historia, en el cierre de campaña, en Oaxaca.RR. SS.

Cuando Salomón Jara subió al escenario para cerrar la campaña electoral este martes las encuestas lo ubicaban, con mucha ventaja, como el futuro gobernador del Estado de Oaxaca. El candidato de Morena llevaba 53 días de promoción; 181 municipios visitados. “Una disculpa, porque prometí visitar 200″, dijo de blanco, con un collar de flores moradas y rojas sobre el pecho: “La primavera oaxaqueña”. En un auditorio cerca de ahí, el aspirante que le sigue en los sondeos a 35 puntos, Alejandro Avilés, del PRI, lo criticaba por “colgarse” de los programas que, desde el Gobierno federal, impulsa Andrés Manuel López Obrador, y prometía seguros de desempleo, subsidios, un hospital veterinario… Quien gane en las elecciones del 5 de junio deberá ponerse al frente de un Estado que está en los primeros lugares en materia de pobreza, rezago educativo y falta de acceso a la salud en México. Pero apenas hay propuestas contra eso.

En las elecciones de este domingo, que también se celebran en los Estados de Aguascalientes, Durango, Hidalgo, Quintana Roo y Tamaulipas, los oaxaqueños elegirán entre siete candidaturas. Jara, de Morena, 62 años, fue elegido en unas primarias que causaron polémica por las denuncias de la senadora Susana Harp; la coalición que encabeza Jara, Juntos Hacemos Historia, tiene el 61% del apoyo. Avilés, que se presenta con una alianza del PRI y el PRD, suma el 26%; el candidato de 56 años está afiliado al PRI desde los 18 años y fue secretario de Gobierno al principio de este sexenio. A los dos primeros aspirantes les siguen en las encuestas Natividad Díaz, del PAN, con el 6% del respaldo; Alejandra García Morlan, de Movimiento Ciudadano, con el 5%; Bersahín López, de Nueva Alianza, con el 1% y los dos aspirantes que representas las primeras candidaturas indígenas a la gubernatura, Jesús López y Mauricio Cruz Vargas, que juntos alcanzan el 1%.

Oaxaca ha estado gobernado históricamente por el PRI, salvo entre 2010 y 2016, cuando gobernó una coalición del PAN y el PRD liderada por Gabino Cué. Actualmente, la entidad está dirigida por Alejandro Murat, que representa una coalición del PRI y PRD y acompañó a Avilés en su acto de cierre, pero ha sido cuestionado por su cercanía con Morena. Si la victoria de Jara se concreta, sería la primera vez que el partido de López Obrador gana en el Estado y los analistas lo atribuyen a “la fuerza del presidente”, que arrastra votantes no solo en Oaxaca –la formación también aparece como favorita en Hidalgo, Quintana Roo y Tamaulipas–. “En Oaxaca tenemos un gran amigo, que aunque tenga su ombligo en Tabasco, tiene su corazón aquí. Nos da mucho gusto lo que está haciendo en todo el país”, dijo Jara en su cierre de campaña, en referencia al presidente López Obrador, originario de Tabasco.

Alejandro Avilés, candidato del PRI, en un acto en Santiago Chazumba, Oaxaca.
Alejandro Avilés, candidato del PRI, en un acto en Santiago Chazumba, Oaxaca.RR. SS.

Gladys Sánchez, profesora de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, explica que las obras de infraestructura del transporte impulsadas desde el Gobierno federal, como el corredor que atravesará el istmo de Tehuantepec hacia Veracruz, han influido en el apoyo de la ciudadanía a Morena. Sobre todo en los municipios rurales, donde vive el 51% de la población. Esas obras han “beneficiado a comunidades” que “han sido históricamente desatendidas”, apunta la académica. Sánchez también atribuye el posible éxito de Morena al “hartazgo” de la población: “El PRI lleva más de 70 años gobernando Oaxaca y como contrapeso se ven los grados de marginación, desempleo y pobreza, y las infraestructuras que jamás se realizaron”.

El Estado, que tiene unos 4,1 millones de habitantes, está en los primeros lugares en materia de pobreza, rezago educativo y falta de acceso a los servicios de salud pública del país. Es, además, el segundo territorio con el peor dato de creación de empleo y la informalidad afecta a tres de cada cuatro trabajadores. La economía, que aporta el 1,5% del PIB nacional, depende fuertemente del turismo.

Axel González, economista e investigador de la organización México Cómo Vamos, señala que en este contexto el aumento de la inflación es uno de los desafíos “más apremiantes” en el Estado. En abril, la tasa fue de un 9,1% mientras que el dato nacional es 7,7%. “La inflación tiene un efecto mayor en los hogares de menores ingresos”, apunta González, que recuerda que Oaxaca es el segundo Estado con mayor pobreza laboral: en seis de cada 10 viviendas los ingresos no son suficientes para cubrir las necesidades mínimas. “El primer reto sería diseñar un programa para que no se reduzca el nivel adquisitivo de las personas”, propone.

La campaña, sin embargo, se ha caracterizado por la escasez y generalidad de propuestas, según los analistas consultados. En la página del Instituto Estatal Electoral, por ejemplo, Jara dice que trabajará por “desterrar la corrupción” y por “reconocer a las comunidades indígenas”. La principal promesa de Avilés es un servicio médico gratuito que llegue a la puerta de las casas. Natividad Díaz asegura que habrá “medicinas para todos” y “oportunidades para las mujeres”. También hay algunas iniciativas de impacto, como la promesa de pena de muerte para feminicidas, violadores y secuestradores que hizo el candidato Jesús López en el debate organizado por el Instituto Estatal Electoral –el único en el que participaron todos los candidatos–.

“No hay proyecto, más allá de la demagogia convertida ahora en práctica cínica, como se muestra en los ofrecimientos que candidatos y candidatas hacen al electorado”, escribió el investigador Víctor Juan-Martínez en un ensayo publicado en la revista Nexos: “¿Cómo sucede esto en Oaxaca, que se distingue por una sociedad politizada y constantemente movilizada?”. En parte, se responde el autor, se debe a “la separación de la clase política de las bases”, a “la autonomía política de municipios y comunidades” –solo 153 localidades eligen por el sistema de partidos políticos en Oaxaca; el resto, 417, lo hace mediante sistemas normativos indígenas– y al conjunto de “intermediarios políticos”, como organizaciones sociales o gremiales, que a veces actúan “como instrumento de contención del régimen”.

La académica Gladys Sánchez coincide en que “el PRI arraigó un corporativismo brutal” en la entidad federativa. “Las organizaciones aprendieron a negociar con el Estado”, señala la investigadora de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, “demandaban plata, se les daba y ya”. Para Sánchez, esa es una de las razones por las que Oaxaca “es muy difícil de gobernar”. “¿Cuántos corporativos se formaron en 70 años? La población aprendió a presionar al Estado”, comenta. Algunos analistas señalan, como ejemplo, el gran peso que tiene en el Estado el sindicato de maestros, el SNTE, o el de trabajadores de la salud, que paró durante dos meses al comienzo de este sexenio.

La postulación de dos candidatos indígenas independientes a la gubernatura —la primera vez que sucede en el Estado— es para Sánchez un símbolo, justamente, de “la demanda representación legítima de la población indígena”. Aunque las encuestas no les auguran buenos resultados, la analista destaca que este “primer ejercicio” es “importante”. El politólogo Uriel Pérez García coincide: “Hay que aplaudir la candidatura porque se han diseñado los canales legales e institucionales para que el mayor número de electores estén representados”. “En los debates”, dice el analista, “se vio esta expresión más real del sentir de los ciudadanos que se ven alejados de una clase política que no voltea a verlos”.

Una elección “predefinida” como esta puede afectar los niveles de participación de este domingo, señala Uriel Pérez García. “La diferencia que se marcó desde el principio entre el primer y el segundo lugar hizo que esta campaña fuera fría”, explica. En las últimas elecciones, el 58,5% de electores acudieron a las urnas y el politólogo teme que ese porcentaje baje. El analista explica que incluso factores como el clima podrían interferir en la decisión de los ciudadanos de ir a votar este domingo. El impacto del huracán Agatha, que ha dejado al menos 11 muertos, ha retrasado la entrega de paquetes electorales. Hasta este viernes, en la zona donde golpeó el ciclón solo se había entregado el 40% de los materiales y se prevé que se sigan repartiendo incluso el mismo domingo. Sin embargo, la ventaja que tiene Jara parece difícil de revertir.

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