Morena enfrenta en el Senado la polémica militarización de la Guardia Nacional

La oposición espera que el traslado del cuerpo de seguridad pública al Ejército tenga una discusión extensa y a fondo en la Cámara alta

Elementos de la Guardia Nacional durante una ceremonia en el Campo Militar No-1, en Ciudad de México, el 16 de agosto de 2022.
Elementos de la Guardia Nacional durante una ceremonia en el Campo Militar No-1, en Ciudad de México, el 16 de agosto de 2022.Galo Cañas (Cuartoscuro)

Los cambios legislativos para situar a la Guardia Nacional bajo mando militar llegan este martes al Senado en medio de la incertidumbre sobre el procedimiento que se seguirá, quizá un trámite rápido que despache el asunto de inmediato, quizá un debate sosegado que mantenga en el candelero una medida polémica que está resultando molesta para el Gobierno. En la calle se repite la frase como un mantra: la militarización del país. Y propios y ajenos le reprochan al presidente que actúe al contrario de lo que prometió, es decir, sacar a los militares de las tareas civiles. Nada más lejos. Andrés Manuel López Obrador ya ha pasado la prueba de la Cámara de Diputados. Falta ver si el Senado será también un paseo triunfal.

El siempre polémico morenista Ricardo Monreal es pieza clave en este momento. La posición que tome al respecto como jefe de su grupo en el Senado viene precedida por declaraciones del pasado en las que advertía al Gobierno de que los cambios propuestos en la Guardia Nacional requieren una modificación de la Constitución, donde está considerada una institución de seguridad pública, por tanto, civil. En esta visión, que Monreal ha manifestado en varias ocasiones, deposita la oposición su esperanza de que el trámite no pase por el Senado sin el debate oportuno. Los morenistas se enfrentan a una de las medidas más espinosas con las heridas aún abiertas del enfrentamiento de la semana pasada en la Cámara alta, cuando Monreal impuso a los suyos el nuevo presidente del Senado, Alejandro Armenta. Tres votaciones costó sacarlo adelante, con la sonora ausencia en el pleno de algunos afines al presidente López Obrador. Morena tiene la mayoría y decidirá cómo se lleva a cabo el proceso.

Monreal no ha descartado ningún proceder entre los que pueden seguirse en la Cámara alta. Pero sí ha advertido en declaraciones a los medios de comunicación, que la semana “será intensa”. Es consciente de que en su partido hay quien prefiere un paso rápido para votar los cambios propuestos, eso implicaría la ausencia de debate la comisión oportuna, quizá Justicia, quizá Defensa. Al periodista Ciro Gómez Leyva le dijo que “modificar la ley ordinaria sin entrar al contenido no es la ruta correcta”. Él, por su parte, votará en conciencia, aunque asegura que no tratará de imponer su influencia sobre la votación.

“Noto la prisa con la que quieren seguir este trámite, como ya hicieron en el Congreso, alterando la normatividad y con artilugios legales. Espero que en Senado sea distinto porque se está más abierto a discutir estos temas”, dice el senador de Movimiento Ciudadano Clemente Castañeda. “Hay una visión generalizada de que este asunto requiere una reforma constitucional, y sería gravísimo que no hubiera debate. El Senado no es una ventanilla de trámites del poder Ejecutivo”, se queja el emecista. A su parecer, lo que debería hacer la Cámara alta es debatir sobre la estrategia de seguridad que se está llevando a cabo y el “fracaso de la Guardia Nacional” en ello.

A principio del sexenio, los grupos políticos votaron por unanimidad en el Senado una moratoria que permitía al Gobierno disponer de los militares en tareas de seguridad pública de forma excepcional. De esta forma la Constitución quedaba tal cual y se daba vía libre al Ejecutivo para acomodar su estrategia de Seguridad. Con el tiempo, la Guardia Nacional se fue militarizando y los militares han sido el cuerpo privilegiado por López Obrador, que les ha encargado los proyectos emblemáticos de su Administración, como la construcción del Tren Maya, el aeropuerto Felipe Ángeles o la vigilancia aduanera. Sin embargo, el Ejército ha seguido protagonizando oscuros capítulos en los que su fuerza desmedida ha ocasionado percances de altura, como la muerte a balazos de una niña de cinco años en Tamaulipas, a decir de sus familiares. Este es solo el capítulo más reciente.

Las pizarras de la Cámara de Diputados luego de la votación para la iniciativa de ley respecto a la Guardia Nacional, el 3 de septiembre.
Las pizarras de la Cámara de Diputados luego de la votación para la iniciativa de ley respecto a la Guardia Nacional, el 3 de septiembre.Cámara de Diputados (EFE)

Esta “militarización del país” en cuyo rechazo coincidía la oposición, dio un giro inesperado hace unos días cuando la diputada del PRI, por Durango, Yolanda de la Torre presentó una iniciativa para que el Gobierno pueda contar con las Fuerzas Armadas de manera extraordinaria para tareas de seguridad pública hasta 2028. O sea, cuatro años más de lo previsto.

A los panistas no les ha gustado este revés y el presidente nacional de la formación conservadora, Marko Cortés, ha amenazado con quebrar el bloque de oposición previsto para las elecciones de 2024. “No permitamos que se siga militarizando nuestro país. No se está formando una policía civil, se está formando una policía militar”, afirmó en un acto con líderes de su partido en Puebla.

“El PRI del Senado es un poco distinto”, confía el líder de los panistas en la Cámara alta, Julen Rementeria. Pero reconoce que están “en la incertidumbre”, tanto por el camino que pueda tomar el PRI, con el que conforman el bloque de oposición, como por las decisiones de los morenistas, con mayoría parlamentaria. “Hacer de esto un procedimiento rápido en el Senado sería un desaseo total. Monreal ha dicho que esto (los cambios previstos) no se puede hacer de otra forma que con una reforma constitucional, y para eso no tienen votos. Si fuera congruente, esto no debería aprobarse, pero a veces las cosas…”, ha señalado Rementeria. Espera que los morenistas en el Senado contribuyan a retrasar el proyecto. De todos modos, comenta Renteria, el debate no podrán eludirlo, porque si los cambios no pasan por comisiones sí tendrán que verse en el Pleno.

El coordinador del PRI en el Senado, Miguel Ángel Osorio Chong, ha rechazado categóricamente una Guardia Nacional militarizada y “tampoco la iniciativa del PRI en el Congreso para ampliar el tiempo para que los militares continúen en las calles”. Recuerda que la Guardia Nacional civil se creó en el Senado por unanimidad. “Aprobar ahora algo distinto sería inconstitucional y va en contra de nuestra responsabilidad, que es cumplir la ley. Osorio Chong pide un debate amplio sobre los cambios propuestos por el Ejecutivo.

Sea en comisiones o en el pleno, probablemente, el presidente del Gobierno tendrá que escuchar de algunos senadores “la traición a la patria que está cometiendo”, en palabras del líder de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado, quien le ha escrito una carta abierta al público: “Traicionaste tu promesa de regresar el Ejército a los cuarteles, traicionaste la promesa de cambiar la estrategia de seguridad, traicionaste tu promesa de pacificar el país”, le ha dicho al presidente en una carta abierta. Delgado le reprocha el “afán por militarizar la seguridad para ocultar el fracaso” de la estrategia antiviolencia. Y de “violar la Constitución por decreto. No te lo vamos a permitir”, le advierte.

También el coordinador del PRI hizo su reproche político a los morenistas: “Quienes señalaban una y otra vez una supuesta militarización y acusaban a las Fuerzas Armadas de violar los derechos humanos pidiendo su regreso inmediato a los cuarteles, ahora pretende dejarle toda la responsabilidad de la seguridad pública. Es una falta de congruencia y sensatez”, manifestó Osorio Chong.

Los senadores esperan la plática con Ricardo Monreal para ver el camino que toma el debate en el Senado de una de las medidas más polémicas a las que se enfrenta el Gobierno. Como Rementeria, también el emecista Castañeda esperaba reunirse con Monreal en breve. “Espero de él y de los coordinadores de los distintos grupos que hagan lo que les toca para que el Senado no termine arrodillándose ante un capricho presidencial”.

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