General Motors y el sindicato de su planta en Silao alcanzan un acuerdo tras una tensa negociación

La agrupación sindical afirma haber conseguido un aumento salarial por encima de la inflación

Trabajadores de la planta de Silao, durante una votación sindical en agosto de 2021.
Trabajadores de la planta de Silao, durante una votación sindical en agosto de 2021.SERGIO MALDONADO (REUTERS)

Los trabajadores de la planta de General Motors en Silao, Guanajuato, estrenarán nuevo contrato colectivo. El Sindicato Independiente de Trabajadores de la Industria Automotriz (SINTTIA) informó el miércoles de que había alcanzado un acuerdo con la empresa estadounidense después de meses de una tensa negociación. La propuesta, que todavía debe ser votada por los trabajadores, incluye incrementos salariales por encima de la inflación y nuevas prestaciones. El pulso del SINTTIA por mejorar las condiciones laborales en Silao se ha convertido en un caso emblemático de la incipiente democratización de la vida sindical mexicana.

El acuerdo ha sido celebrado por el SINTTIA como un “logro histórico”. El paquete económico incluye un aumento salarial del 8,5% y una mejora en los bonos y complementos que llevará a un incremento total del 13,7%, muy por encima de la inflación actual de alrededor del 7%. El aumento será revisado otra vez en agosto en función del alza en los precios, según el sindicato.

Además, la propuesta incluye “mecanismos de bilateralidad” para facilitar la participación sindical en las decisiones empresariales sobre las condiciones laborales. La votación del nuevo contrato colectivo por parte de los trabajadores se espera para finales de mayo y será organizada por la Secretaría del Trabajo. General Motors no se ha pronunciado todavía al respecto.

Las negociaciones no han sido fáciles. El SINTTIA presentó su propuesta de contrato colectivo a la automotriz a finales de marzo. Entre sus demandas iniciales figuraba un aumento salarial del 19,2%. El sindicato esperaba compensar la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores en el último lustro. Además, las peticiones incluían una revisión de la jornada laboral y una serie de bonos por puntualidad y productividad.

Dos semanas después de que el sindicato presentara la propuesta, la automotriz respondió con una contraoferta de un aumento salarial del 3,5%, que fue rechazada. “Está muy alejada de las formuladas en otras plantas de General Motors en México y del sector automotriz, incluso de la inflación”, respondió el SINTTIA en un comunicado. Unos días más tarde, la agrupación acusó a la compañía de “negarse a negociaciones auténticas y reales”.

El sindicato se levantó de la mesa hasta que la automotriz se abrió a acercar posturas. “Las negociaciones fueron demasiado ríspidas. En la nueva fase llegó personal de más alto nivel y se pudo hablar realmente de un mutuo acuerdo en beneficio de los trabajadores”, cuenta Armando Fajardo, miembro del SINTTIA. “Hay muchas cosas que nos quedaron para más adelante”.

El SINTTIA ganó la representación sindical de los trabajadores de la planta de Silao en febrero con la promesa de lograr aumentos salariales, tras años de estancamiento. Obtuvo 76% de los votos frente al 4,5% de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), uno de los mayores sindicatos del país, que representaba a los empleados de la fábrica automotriz desde que esta abrió hace 25 años.

Los trabajadores de Silao acusaban a la CTM de ser muy cercana a la empresa y de no ser transparente. No se convocaban asambleas para rendir cuenta de los gastos ni elecciones para elegir a los dirigentes que en teoría los representaban. “Muchos ni siquiera sabían a qué sindicato estaban afiliados”, confesaba a este periódico la secretaria general del SINTTIA, Alejandra Morales, poco después del triunfo electoral.

El éxito de este pequeño sindicato independiente es una rareza en México. Por décadas, el panorama laboral ha estado dominado por grandes confederaciones sindicales y dirigentes que se eternizaban en el poder, con el consentimiento del PRI. La reciente elección al frente del sindicato de Pemex de un exlegislador priista acusado de corrupción es un ejemplo de la persistencia de estas prácticas. La victoria del SINTTIA, creado hace menos de un año, ha dado esperanza a aquellos que reclaman una renovación de la vida sindical.

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Jon Martín Cullell

Es redactor de la delegación de EL PAÍS en México desde 2018. Escribe principalmente sobre economía, energía y medio ambiente. Es licenciado en Ciencias Políticas por Sciences-Po París y máster de Periodismo en la Escuela UAM- El PAÍS.

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