Gerardo Esquivel: “La debilidad económica se ha vuelto más pronunciada a partir de las alzas en la tasa de interés”

El subgobernador del Banco de México asegura que el ingreso per cápita ha disminuido entre el 4% y el 5% a partir de la crisis económica por la pandemia

Gerardo Esquivel durante una entrevista siendo asesor económico en 2019.
Gerardo Esquivel durante una entrevista siendo asesor económico en 2019.Brett Gundlock (Bloomberg)

Gerardo Esquivel (Ciudad de México, 1965) destaca entre los subgobernadores del Banco de México, miembros de la Junta de Gobierno del organismo. El economista, uno de los más reconocidos del país, ha votado consistentemente por una política monetaria más dovish, es decir, menos restrictiva, que sus colegas, en medio de la creciente inflación que aqueja al país. Una tasa de interés demasiado alta pudiera contribuir a la debilidad económica, argumenta Esquivel, académico del Colegio de México, y al país le falta todavía para recuperar lo perdido en la pandemia de la covid-19. El banco central hila seis incrementos consecutivos de la tasa, aumentando el objetivo hasta alcanzar el 6%.

“No me parece que sea casual que la debilidad de la actividad económica se ha vuelto más pronunciada precisamente a partir de que iniciamos un ciclo de alza de la tasa de interés”, dice Esquivel en entrevista con EL PAÍS. Asesor de Andrés Manuel López Obrador durante su campaña en 2018, Esquivel se opuso el año pasado a la decisión del presidente de pagar deuda externa de la empresa del estado Petróleos Mexicanos con fondos del Fondo Monetario Internacional. En respuesta, López Obrador cargó en su contra llamándolo “ultratecnócrata” y “cuadrado”.

Esquivel habla de la “reconfiguración” del gasto que la Administración ha llevado a cabo, y asegura que la baja en la inversión, una de las raíces del estancamiento en la economía, es un problema que precede al actual Gobierno.

Pregunta. Durante el año pasado, usted insistió en que la inflación era transitoria. Sin embargo esta ha persistido. ¿Ha cambiado de opinión?

Respuesta. Un choque transitorio se entiende como uno que ocurre una vez y que no necesariamente tiene por qué repetirse y, por lo tanto, no tiene por qué seguir presionando a la inflación una vez que ese choque inicial desvanece en sus efectos en los precios. Eso sigue siendo cierto. Los choques que dieron origen al fenómeno inflacionario que estamos viviendo no son de una naturaleza persistente y contrarios a, por ejemplo, la situación inflacionaria que vivió México y otros países de América Latina en los ochentas, por ejemplo, y parte de los noventas. La pandemia trajo una serie de factores que afectaron los precios de algunos productos específicos como los energéticos y las mercancías, porque cambió el comportamiento de los individuos. Ese es un choque inflacionario que, insisto, ocurre una vez y como resultado del cambio de nuestras condiciones de vida, pero que no necesariamente se van a seguir repitiendo y por lo tanto su impacto se disipará tarde o temprano. En ese sentido, mi opinión, que es también la de otros bancos centrales, no cambia significativamente. Sin embargo, sí ocurre que, como resultado de que este proceso se alargó mucho más de lo que anticipábamos, el impacto inflacionario empieza a cambiar de naturaleza y a contaminar otros productos. Eso sí ha empezado a ocurrir. Y eso sí creo que ahora, después de tantos meses de duración de este proceso, forma parte del proceso de formación de precios.

P. Tomando esto en cuenta, así como el nuevo factor de riesgo que es la invasión de Rusia a Ucrania, ¿cuáles son sus perspectivas de inflación y crecimiento para México?

R. Aún es prematuro saber qué va a pasar. Lo que estamos viviendo actualmente en estos días es muy peculiar y estamos viendo mucha volatilidad. Sin duda, si esto se mantiene, las implicaciones para los precios van a ser muy importantes. Ya lo estamos viendo en el precio de los energéticos, tendría implicaciones en los precios de algunos granos, como el trigo, porque tanto Rusia como Ucrania son importantes exportadores. En fin, tendría implicaciones muy significativas, pero eso dependerá de la duración del conflicto, de la resolución del mismo. Nosotros ya hicimos una revisión a la baja en el pronóstico de crecimiento para México para este año de 3,2% a 2,4%. Es un pronóstico que, comparado con los ajustes de estimaciones que han hecho ahora los bancos privados es alto. En cualquier caso, todos los pronósticos de analistas privados como el nuestro ya son significativamente inferiores a lo que esperábamos hace unos meses. Y eso tiene que ver con una debilidad muy notoria que ocurrió a partir de la segunda mitad del año pasado y que hasta ahora ha continuado. El crecimiento se estima ahora que sería un año de crecimiento pequeño, sin duda insuficiente porque aún no habríamos regresado a recuperar lo perdido y contrario a lo que otras economías ya están logrando. Insuficiente también porque durante estos años la población ha crecido y el ingreso per cápita habría disminuido de manera no menor. Podemos pensar en una caída al ingreso per cápita de alrededor de 4 o 5%.

P. Usted ha votado consistentemente por una política menos restrictiva en relación con sus pares en la Junta de Gobierno del banco central. ¿Es justo decir que usted le da más peso a la actividad económica en su decisión que el resto de sus colegas?

R. Lo que tenemos es una diferencia, primero en el margen, y segundo de narrativa y explicación de lo que tenemos que hacer. Aunque he disentido en varias ocasiones, todas las propuestas de votación han sido en el sentido mismo que la decisión, es decir, he propuesto también ir aumentando paulatinamente la tasa. Pero sobre todo he tratado de hacer un argumento: tenemos que explicar que el aumento de tasas de interés por sí mismo no va a lograr contener la inflación, porque el origen de la presión inflacionaria es externo. Para lo que puede servir el aumento de tasas de interés es para mandar una señal de que estamos preocupados por la inflación hacia adelante y que no queremos rezagarnos demasiado en el proceso de normalización de las tasas. Todo eso lo he dicho, pero también he dicho que debemos ser muy cuidadosos en dos dimensiones. la primera, es en que el aumento de tasas de interés tiene indudables implicaciones en la actividad económica. No me parece que sea casual que la debilidad de la actividad económica se ha vuelto más pronunciada precisamente a partir de que iniciamos un ciclo de alza en la tasa de interés. En ese sentido, la respuesta a tu pregunta sería que sí, yo sí tomo en consideración las implicaciones negativas que tiene el aumento de tasas de interés en la actividad económica. Me preocupa porque las condiciones de la economía son muy frágiles, son de debilidad, con un desempleo todavía elevado. Yo no estoy pidiendo que se contribuya al crecimiento, pero al menos no contribuyamos la debilidad económica. Un segundo factor que yo he insistido es que en este proceso de aumento de las tasas no podemos dejar de tener en consideración lo que está por ocurrir, que es una subida de tasas por parte de la Reserva Federal, esperada para este mes, y por el Banco Central Europeo. Ante eso, lo que he dicho también es que tengamos cuidado de no adelantarnos demasiado a ellos. Si sabemos que los bancos centrales de países avanzados van a subir sus tasas, y, por lo tanto, es probable que nosotros tengamos que responder, al menos parcialmente, acompañando ese proceso, que no nos agarre con una tasa de interés muy alta, porque si la Reserva Federal va a subir sus tasas en, digamos, 150 puntos básicos, van así en un año o 200 puntos básicos en dos años, pues que nosotros no tengamos que subir tanto nuestra tasa después, porque si no vamos a llevar nuestra tasa a un nivel que ya no va a ser temporal, sino inclusive restrictivo. Y esa es mi preocupación.

P. ¿Debe México tener una política monetaria directamente vinculada a la Fed?

R. No, no creo que la política monetaria deba reaccionar de manera mecánica, por eso tenemos una Junta de Gobierno que justo evalúa las condiciones y toma sus decisiones en función de una serie de factores que incluyen actores internos y externos. En el último informe trimestral que publicamos hace unos días incluimos un pequeño recuadro en donde mostramos cómo ha reaccionado el banco central en momentos parecidos e identificamos dos períodos muy claramente diferenciables. Y ahí vemos cómo, en una ocasión, sí nos movimos más o menos al ritmo de la Fed. En alguna ocasión, incluso un poquito más rápido. Pero en otra ocasión, dadas las circunstancias domésticas, primero subimos la tasa al igual y luego empezamos a bajar. Entonces no hay un patrón, no hay nada que nos diga que debemos hacerlo de una u otra manera.

P. ¿Transitará el Banco de México a un mandato dual, como lo ha sugerido el presidente, en que se ocupa de la inflación y el impulso al crecimiento económico?

R. No es algo que yo promovería. Mantener la estabilidad de precios como objetivo principal, en una economía como la nuestra, que ha tenido episodios de alta inflación en el pasado, señala la relevancia de mantener eso como un objetivo principal. Dicho eso, yo creo que lo que daría sentido a que este fuera el mandato principal y no buscar convertir el mandato en uno dual, tiene que ver con una interpretación del mandato prioritario. Que no sea un mandato a toda costa. Es un mandato que establece la prioridad en los precios, pero que de alguna manera también se tenga en consideración otros elementos, incluyendo la situación en actividad económica, en el empleo, en lo que llamamos las condiciones de holgura que tiene hasta ahora.

P. Usted fue asesor del presidente López Obrador durante su campaña electoral. A mitad del sexenio, ¿cómo se siente con la manera en que el Gobierno ha gastado?

R. Hubo una reconfiguración importante del presupuesto que yo creo que era necesario y se re dirigió hacia programas sociales que eran muy útiles, que eran muy necesarios fortalecer Por otro lado, hay una discusión que tiene que ver con la respuesta política fiscal a la situación macroeconómica. Me parece que podía haber habido una respuesta con un poco más de apoyo a todas las personas que perdieron sus empleos por la pandemia, como a empresas que estaban enfrentando circunstancias difíciles y se pudo haber hecho de una manera eficiente. No se hizo. Se consideró que no era necesario en aras de mantener la estabilidad fiscal. Queda por discutir si era la mejor decisión, pero al menos fiscalmente, este gobierno ha demostrado un compromiso con la estabilidad macroeconómica. He usado ese argumento para decir por qué la política monetaria puede precisamente ser un poco menos estricta de lo que sería si hubiera este gobierno ha hecho cosas que hicieron gobiernos de otros países emergentes, por ejemplo, que Argentina en Brasil o Chile, que tuvieron grandes programas de expansión frente a la pandemia y que ahora tienen un déficit fiscal.

P. Hay tres políticas que especialistas aseguran están limitando el crecimiento económico en México: el alto gasto a Petróleos Mexicanos, la contratación del Ejército para obras de construcción y la tensión en el clima de inversión. ¿Coincide con este análisis?

R. No necesariamente quisiera hacer un juicio de valor sobre algunas cosas que señala porque los Gobiernos tienen sus responsabilidades y tienen que tomar decisiones. La inversión en Pemex tiene pros y contras y yo creo que no es fácil concluir que es algo que esté mal. Pemex tendría que recibir apoyo si queremos que continuara como una empresa productiva del Estado, que además genera grandes recursos para la administración pública. Sobre el tema de las adjudicaciones al ejército, eso es, una decisión que cae dentro del ámbito de las autoridades y el gobierno central. No es ilegal, no es algo que es incorrecto y en situaciones en que hace más eficiente para llevar a cabo sus objetivos, pues puede ser una buena decisión. Y el último punto de la inversión, lo que yo diría es que hay que entender que el contexto internacional ha sido particularmente difícil. La pandemia es algo que nadie tiene contemplado en un escenario central. Lo que es cierto el problema de la inversión en México no se reduce a este gobierno, sino que viene desde 2015. El crédito de la banca al sector privado juega un papel que no podemos reducir y minimizar, como también es posible que el entorno económico en general no sea favorable para el clima inversión. Pero pero creo que esas críticas que se han planteado creo que no necesariamente son correctas y que no hacen un balance apropiado.

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Sobre la firma

Isabella Cota

Es corresponsal económica para América Latina. Como periodista de investigación trabajó con Quinto Elemento Lab, NHK, BusinessWeek y OpenDemocracy, entre otros. También fue staff de Bloomberg News y Reuters en Centroamérica y Reino Unido. Es licenciada en Comunicación y Máster en Periodismo de Negocios y Finanzas por City University London.

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